Cómo aliñar la ensalada
Ah, ¿pero es que hay una manera especial?
Eso parece. Se recomienda el siguiente orden: sal, vinagre y aceite. En este caso, el orden de los factores sí altera el producto.
Y esto es así por lo siguiente: primero la sal, que enseguida se divuelve gracias a la humedad de los alimentos, después el vinagre y por último el aceite. Si se invierte el orden, el aceite recubre con una ligera capa la lechuga, el tomate y el resto de componentes de la ensalada, impidiendo que el resto de elementos del aliño penetren en ellos. Así, el vinagre resbalaría sobre el aceite e iría a parar al fondo del plato, y la sal, que no se disuelve en el aceite, permanecería entera.
Dice un viejo dicho que para aliñar bien una ensalada hacen falta cuatro personas: un justo para la sal, un generoso para el aceite, un avaro para el vinagre y un loco para darle vueltas.
Claro que toda esta historia se obvia si la ensalada se aliña con una vinagreta, que es una salsa de aceite y vinagre emulsionados sazonada con sal, aunque a estos ingredientes básicos se les puede añadir otros.
Nota sabionda: Hacia 1773, Benjamín Franklin mostró experimentalmente cómo una cucharada de aceite al esparcirse sobre el agua de un estanque llegaba a ocupar hasta cien metros cuadrados. Ello se debe a que la película de aceite es tan delgada que sólo emerge del agua la talla nanométrica de una molécula.
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Un comentario a “Cómo aliñar la ensalada”
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