Al comer picante nos lloran los ojos, se nos enrojece el rostro y hasta nos gotea la nariz. Y aún así seguimos diciendo que no pica. ¿No? Pues sí, sí que pica… y mucho.
Las guindillas, el chile, el ají, los pimientos… son todos ellos variedades pertenecientes a la familia de las solanáceas. Las pimenteras son plantas arbustivas de flor blanca y pequeña, y en su interior crece el fruto carnoso y repleto de semillas. Los hay de todos los tamaños (de 2 a 30 cm), colores (verde, rojo, amarillo, anaranjado) y sabores (de dulce a terriblemente picante).
Los botánicos afirman que el origen del fruto hay que buscarlo en el Nuevo Mundo y que desde allí los exploradores lo trajeron a Europa, para pronto popularizarse en todo el mundo.
Pero vayamos a la cuestión: ¿por qué nos pican los ojos hasta lagrimear? ¿por qué sentimos un fuerte ardor en boca y lengua? ¿por qué enrojecemos? ¿por qué estimulan el flujo nasal hasta moquear?
Todos estos efectos los provoca la capsaicina (8-metil-N-vanillil-6-nonenamida), una proteína cristalina que estas variedades contienen en cantidad significativa y que estimulan las membranas mucosas y la vasodilatación.
Así es, cuando la capsaicina entra en contacto con los terminales nerviosos de boca y lengua, su carácter irritante es interpretado por el cerebro como señal de peligro y desencadena una serie de mecanismos destinados a paliar su efecto: el ritmo cardíaco se acelera, fluye la adrenalina y se dilatan los vasos sanguíneos.
Esta respuesta que pretende bajar la temperatura y contrarrestar el ardor tiene los efectos antes mencionados: enrojecimiento del rostro, goteo de la nariz y lloriqueo de los ojos.
Nuestro cerebro también libera endorfinas —calmantes naturales del organismo— al percibir dolor y tomar consciencia de un posible riesgo de lesión, lo que explica la sensación placentera que en ocasiones se experimenta al comer algo muy picante.
Para neutralizar el ardor en la boca no es recomendable beber agua, pues la capsaicina no es soluble en ella. Los métodos más eficientes son ingerir azúcar, aceite o leche, ya que la caseína de la leche rodea la molécula volviéndola ineficaz; comer pan también ayuda porque remueve de forma mecánica la capsaicina.
Nota sabionda: La capsaicina se utiliza para tratar todo tipo de dolor. Al principio estimula los receptores del dolor, pero después de varias dosis los terminales nerviosos se insensibilizan o incluso mueren. Así una crema de capsaicina se emplea para aliviar el picor de la psoriasis y el ardiente dolor del herpes.
Nota sabionda: La capsaicina también se utiliza como gas lacrimógeno, puesto que en grandes concentraciones puede ser muy tóxica.
Nota sabionda: El farmacéutico Wilbur Scoville creó en 1912 la escala que lleva su nombre para ponderar el grado de ardor. En esta escala el pimiento verde y dulce equivale a 0 unidades de Scoville, el jalapeño a unas 4.000 (aunque puede oscilar entre las 2.500 y las 8.000 dependiento del cultivo, el clima o incluso el terreno), el tabasco y el picante peruano unas 40.000, el habanero anaranjado alrededor de las 300.000, el savinas rojo de la Habana alcanza hasta 580.000 y el naga jolokia —variedad originaria de la ciudad de Tezpur al noroeste de la comarca de Assam (India)— que ostenta el récord con 1.041.427 unidades.
En otro orden de cosas, el nivel estándar del aerosol de pimienta —munición irritante del ejército USA— oscila entre los 2.000.000 y los 5.000.000, y la capsaicina pura los 16.000.000 de unidades.
Nota sabionda: Se investiga los efectos de la capsaicina sobre los tumores cancerígenos y se han obtenido resultados alentadores en laboratorio. En efecto, científicos de la Universidad de Nottingham (Gran Bretaña) descubrieron que las vaniloides, la familia de moléculas a la que pertenece la capsaicina, se pega a las proteínas en la mitocondria de la célula cancerosa y genera su muerte celular, sin dañar a las sanas circundantes.
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En ningún lugar se dice que sean patatas fritas… aunque se supone. Claro que también hay quien sospechó de esa forma, textura y color tan uniforme y puso en duda su composición.
Pues ahora ya no hay duda. Un magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales dictó sentencia determinando que los aperitivos de la marca Pringles no pueden ser considerados patatas fritas, atendiendo a que tan solo un 42% de su composición es patata.
De hecho, las Pringles se elaboran a partir de una masa compuesta de patatas deshidratadas, harinas de maíz y de arroz, almidón de trigo y agua a la que se añade, entro otros aditivos, sal, grasas y emulsionantes.
¿Y quién denunció el hecho? ¿Un consumidor enfadado? ¿Un purista de la patata?
Pues no, fueron los responsables de la empresa fabricante, Procter & Gamble, quienes decidieron emprender una batalla legal encaminada a liberar a au producto de una elevada carga fiscal. Y es que —según el sistema impositivo británico— a las patatas fritas de bolsa se les aplica un IVA del 17,5%, mientras que a otros snacks, como galletitas saladas y similares, se les aplica un tipo reducido del 5%.
Con esta jugada judicial la empresa se verá eximida de pagar millones de libras esterlinas en concepto de IVA.
Nota sabionda: La receta original se atribuye al inventor Alexander Liepa. La máquina en las que se cocina el aperitivo fue diseñada por Gene Wolfe, ingeniero y escritor de ciencia ficción.
Nota sabionda: El famoso envase cilíndrico de cartón y forrado de aluminio fue diseñado por el químico Fredric J. Baur, que tan orgulloso estaba de su invento que antes de morir pidió que sus cenizas fueran enterradas dentro de un envase de Pringles.
alimento dinero IndustriaCómo pelar patatas
Supongamos que acabamos de hervir unas patatas. Ahora viene la tediosa tarea de pelarlas.
Están muy calientes… la piel sale a pequeñas tiras y se rompe contínuamente… siempre quedan pequeños pedacitos de piel en la patata…
Pero esto se acabó siguiendo las instrucciones del siguiente vídeo:
cómo pelar un huevo duro
Resumiendo los pasos son:
- realizar un ligero corte con el cuchillo marcando la línea de separación.
- hervir la patata.
- introducirla en agua muy fría.
- esperar unos 5 segundos.
- separar la piel en dos mitades.
El frío afecta más rápidamente a la piel que a la propia patata, las moléculas de agua reducen su velocidad al bajar la temperatura y disminuye la fuerza de adhesión entre la piel y la patata.
Curioso ¿no? Y útil. La de tiempo que se ahorra.
Y siguiendo con el tema, de añadido un vídeo que nos enseña a pelar un huevo duro. De una manera diferente y muy, muy curiosa.
cómo pelar un huevo duro
Va de agujeros
Primer agujero:
¿Sabías por qué los donuts tienen agujero? ¿Tiene alguna utilidad? ¿Para ser más ligeros? ¿Para estar mejor ventilados? ¿Acaso los avezados fabricantes nos escatiman la parte central?
Segundo agujero:
¿Sabías por qué el palito de los chupa-chups tiene un agujero? Fíjate, un agujero que lo atraviesa de parte a parte. De hecho no es un cilindro sólido, sino hueco. ¿Tiene alguna utilidad? ¿Para ser más ligeros? ¿Para estar mejor ventilados? ¿Acaso los avezados fabricantes nos escatiman la parte central?
Pero… qué estoy diciendo. ¡Si el palito no se come!
No sé si tales enigmas habrán proporcionado noches en vela a algún curioso o a alguna curiosa. Pero no quisiera que estas líneas despertasen una irrefrenable curiosidad y privaran a nadie del reparador sueño. Así que paso directamente a resolver tales cuestiones.
El donut —etimológicamene doughnut, de dough ‘masa’ y nut ‘nuez’— no tenía agujero en su origen. Se trataba de bollos circulares que se adornaban colocando trocitos de nuez en su parte central, como su propio nombre indica.
Como ocurre en muchos productos de bollería, si no se acierta bien con el punto de cocción, puede ocurrir que la parte central quede algo cruda. En un proceso industrial esto no se puede permitir, así que a uno de los avezados fabricantes (ahora sí) de este bollo, se le ocurrió practicarle el famoso agujero central, consiguiendo con ello que se cociera por igual por toda su superficie, tanto exterior como interior.
Muchos son, por supuesto, los que reclaman para sí el honor de tan feliz idea, por lo que será mejor dejar en el anonimato a todos ellos, pues una idea tan sencilla pudo ocurrírsele a diferentes cocineros.

En cuanto al agujero del palito del chupa-chups, la autoría está mucho más clara: se le ocurrió a alguien de la empresa. Y más teniendo en cuenta que otras piruletas o lollipops poseen un palito macizo.
Y la razón de ser del agujero es asegurar que el caramelo quede bien sujeto y no se desprenda del palo.
Cuando al dulce se le inserta el palito, el caramelo se adhiere no solamente a la parte exterior del palito de plástico, sino también a la interior, proporcionando una doble sujección.
Es bastante frecuente en otros pirulís que, al quedar poco caramelo, se desprenda por completo del palo. Lo que no ocurre con el chupa chups, porque la más pequeña bolita de caramelo final está pegada, al contar con la sujección interior.
Porque, cuando uno acaba el caramelo ¿qué hace? Pues mordisquear el palito para recuperar el caramelo del interior. Va… reconócelo.
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alimento fuego Industria ingenio¿Los lemmings existen?

Si alguien nombra a los lemmings, invariablemente nos vienen a la mente aquellas criaturitas gregarias y andarinas, y con tendencias suicidas, que poblaban el videojuego del mismo nombre.
Lemmings fue programado originalmente para el Commodore Amiga, diseñado por DMA Design y publicado por Psygnosis en el año 1990. Tuvo sus versiones para PC, NES, Sega, Game Boy, PlayStation y Game Gear, entre otras. En el momento de su publicación fue uno de los juegos de más éxito por su endiablada adictividad.
El juego consistía (y consiste) en llevar sanos y salvos a un número determinado de lemmings desde la salida hasta la llegada. Salvando diferentes obstáculos según el nivel y encontrando la solución adecuada a los problemas planteados en cada pantalla. Para ello se cuenta con una serie de habilidades que se pueden asignar a los lemmings que escojamos: pueden ser escaladores, excavadores, constructores, bloqueadores… pero aquellos a los que no asignemos una de las escasas habilidades seguirán su marcha imparables aunque ello les lleve a despeñarse, ahogarse o lanzarse a lava ardiente.
Pero ¿cómo se le puede ocurrir a alguien semejante idea? ¿Unos bichitos que impasiblemente y en ordenada fila se dirigen a una muerte segura?
Bueno, pues como dicen por ahí: la realidad supera a la ficción.
Y es que los lemmings existen realmente.
Se trata de unos roedores cuyo hábitat es la tundra, la taiga y la pradera ártica. Se les encuentra en Alaska, norte de Canadá, Noruega, Suecia, Finlandia y noroeste de Rusia. Se alimentan principalmente de hierba, líquenes, raíces y frutos y cavan túneles y madrigueras en los que cobijarse y almacenar alimento.
Una de sus principales características es la de tener un ciclo reproductivo muy corto, pues las hembras son muy fértiles y pueden parir más de ocho crías cada cinco semanas. Esto produce frecuentes explosiones demográficas, que se limitan por la acción de los depredadores (el armiño, el zorro del Ártico, la lechuza blanca del Ártico y un ave acuática conocida como págalo rabilargo) y por la escasez de alimentos en determinadas épocas.
Cuando estos factores limitativos no son suficientes y el número de lemmings aumenta, su instinto les empuja a migrar en masa en busca de alimento en una determinada dirección, que siguen de forma ciega e independiente de los cambios topológicos o climáticos producidos en su ecosistema, ya sea de forma natural o por la mano del hombre. Así que, en ocasiones, su marcha les precipita hacia un río, un despeñadero o cualquier otro accidente del terreno.
Por ello existe el mito de que los lemmings se suicidan en masa como parte de un mecanismo de autorregulación de la naturaleza. Sin embargo, semejante cosa no está demostrada y se considera que dichas muertes se producen de manera accidental al topar con un obstáculo insalvable.
Así, los personajes del juego están basados en esta creencia popular de que los lemmings se suicidan en masa en situaciones de peligro.
Quizá te apetezca ahora ayudar de nuevo a esos adorables animalitos a preservar sus vidas de una muerte accidental. O quizá te apetezca hacerlo por primera vez. Si es así puedes jugar en línea a Lemmings pulsando sobre la siguiente imagen.
¡Sálvalos de una muerte sin sentido!

pulsa sobre la imagen para jugar una versión DHTML del juego original
Nota sabionda: Contribuyó notablemente a mantener el mito del suicidio colectivo el documental White Wilderness, producido por Disney en 1958, que muestra una secuencia de suicidio obtenida, al parecer, por medios fraudulentos.
Nota sabionda: La tundra es un terreno abierto y llano, de clima subglacial y subsuelo helado, falto de vegetación arbórea; suelo cubierto de musgos y líquenes, y pantanoso en muchos sitios. Se extiende por Siberia y Alaska. La taiga es la selva propia del norte de Rusia y Siberia, de subsuelo helado y formada en su mayor parte de coníferas. Está limitada al sur por la estepa y al norte por la tundra. La pradera ártica, también llamada tundra alpina, se presenta en terrenos montañosos sin árboles, pero con musgos y líquenes.
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Se debe a nuestro sentido del gusto, localizado en la boca y, más concretemante en la lengua.
En ella se encuentran las papilas gustativas, que son unos órganos sensoriales que se pueden observar a simple vista recubriendo la lengua y que nos permiten percibir los sabores como combinación de los cuatro básicos (dulce, salado, ácido y amargo). Pero no tan solo en la lengua: también en el paladar y otras partes de la boca.
¿Y cómo funcionan?
Las papilas gustativas son grupos de cuerpos neuronales agrupados en racimos. Cuando las moléculas de la comida se mezclan con la saliva y pasan por los surcos entre las fibras nerviosas, activan ciertos puntos de las membranas celulares disparando la respuesta de manera similar a la que un neurotransmisor lo hace entre neuronas.
También nos ayudan a identificar otros aspectos del alimento como la temperatura, la textura o el grado de picante.
Pero parecen pocos elementos los que aquí se tienen en cuenta para la gran diversidad de alimentos. Lo parece y así es. Ya que es en nuestro sentido del olfato —que puede identificar miles de olores— en el que más nos apoyamos para identificar un sabor. Reconociendo la combinación de moléculas básicas (floral, mentolado, almizclado, acre, alcanforado, etéreo y pútrido, entre otras). El aroma es la clave del sabor.
Así, ya antes de la ingestión, nuestra nariz capta las moléculas odoríferas que el alimento libera. Durante la masticación, estas sustancias químicas penetran por la garganta y alcanzan la sección posterior de las fosas nasales, estimulando los receptores odoríferos correspondientes.
Que el olfato es tan importante a la hora de identificar los sabores es fácilmente verificable. En situaciones de congestión nasal por alergia, resfriado o similar, puede parecer que comida tiene menos sabor que de costumbre. Basta también con pinzar la nariz para que el sabor prácticamente desaparezca.
Así es justo reconocer que es la combinación de los mensajes que recibe el cerebro provenientes de los sentidos del olfato y el gusto, la que nos permite identificar y saborear el alimento.
Nota sabionda: Actualmente se habla de un quinto sabor básico, el umami. Esta palabra de origen japonés expresa un sabor entre salado y el glutamato monosódico. Este nuevo sabor fue descubierto por el profesor Kikunae Ikeda de la Universidad Imperial de Tokio a comienzos del siglo XX. Con sus investigaciones quiso caracterizar el gusto distintivo de los espárragos, los tomates, el queso y las carnes, diferente de los cuatro gustos básicos.
Nota sabionda: Parece ser que el mapa de la lengua está basado en una mala traducción del estudio original y que los sabores no están localizados en un área determinada de la lengua, sino que las cualidades gustativas se encuentran diseminadas por igual por la cavidad bucal.
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