
Al igual que en esta entrada tenemos que encontrar a un hombre oculto, esta vez entre las lentejas.
Puede costar un poco, pero en cuanto se encuentra, uno se pregunta… ¿cómo no lo vi inmediatamente?
¿Quieres chequear tu hemisferio cerebral derecho? Pues… a buscar. Todo lo dicho en la entrada anteriormente referida tiene cabida aquí, salvo quizá que habría que aumentar los segundos de margen pues hay que cubrir un mayor espacio.
cerebro hemisferio hombre imagen mezcla ojo¿Por qué dormimos?

¿Por qué dormimos? ¿Por qué es tan necesario? ¿Cuál es la función del sueño?
Aunque parezca difícil de creer, los científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre el tema y circulan muchas teorías al respecto.
Una de las teorías científicas acerca del sueño es la evolutiva, que dice que para los animales diurnos —entre los que nos encontramos— el sueño tiene un valor especial para la supervivencia. Así se evitan los peligros que supone desplazarse en la oscuridad, las dificultades que supondría eludir a un depredador en ausencia de luz y el realizar las actividades normales en las temperaturas más frías de la noche.
La teoría explica por qué se elige un periodo u otro para la actividad o el descanso, pero no explica el por qué.
Si no se mantienen las horas necesarias de sueño, el organismo se deteriora tanto física como mentalmente y la privación del mismo lleva a episopdios alucinatorios, graves alteraciones físicas e inevitablemente a la muerte, de lo que se deduce una función reparadora. Y así es, recientemente los científicos han concretado esta función: nuestro sistema defensivo limita la multiplicación de los gérmenes, cura las heridas, repara desgarros musculares y elimina el cáncer incipiente y nuestro cerebro realiza procesos mentales que no se llevan a cabo en el periodo de vigilia, como por ejemplo la reordenación de recuerdos y la simulación social.
Así pues, el sueño es un ingrediente esencial para que el sistema inmunológico funcione correctamente y no se debilite perdiendo eficacia contra las infecciones.
Nota sabionda: La importancia del sueño quedó demostrada en experimentos con ratones a los que obligaron a permanecer despiertos. Pronto empezaron a morir, víctimas de una infección sanguínea masiva que su sistema inmunológico no pudo evitar.
Nota sabionda: Dedicamos al sueño diferente número de horas según la edad. Un bebé necesita dormir 16 horas diarias, un adolescente alrededor de 9 y una persona adulta entre 7 y 8 horas. Sin embargo, hay personas adultas para la que sólo 5 horas diarias de sueño son suficientes y otras que duermen hasta 10 horas.
Nota sabionda: No todos los animales dedican el mismo tiempo al descanso. Por ejemplo, el murciélago pardo duerme 20 horas diarias, y la jirafa solamente 2.
Respuesta a una consulta de genesis
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Los pájaros carpinteros golpean y taladran la madera con la fuerza de sus picos. Así se construyen sus nidos, extraen insectos de sus escondites en los troncos y se comunican entre ellos gracias a los sonidos que producen al golpear.
Pero ¿no le duele la cabeza después de golpear su pico contra los árboles miles de veces al día? ¿cómo soporta los impactos de su pico conta la madera sin resultar aturdido?
Este pequeño pájaro puede golpear su pico contra la dura madera durante todo el día sin dolor ni lesiones gracias a su peculiar anatomía.
Su pico forma una unidad con su cráneo que está ligeramente reforzado por su parte posterior y dispone de músculos que se tensan en contra del sentido de los golpes, absorbiendo de forma activa cada uno de los impactos.
Su pico no es totalmente recto, dispone de una ligera curvatura que evita su ruptura, consiguiendo además, transformar cada golpe en fuerza de empuje.
Su depurada técnica de martilleo mantiene la cabeza y el pico perfectamente alineados, de manera que el tejido esponjoso conectivo que separa el pico del cráneo absorbe eficientemente la fuerza de los impactos.
La disposición especial de su lengua también contribuye a minimizar el impacto. Tras dar un rodeo dentro del cráneo se liga a la parte superior de la cabeza, lo que hace que el músculo lingual trabaje como un tensor que ayuda a reducir el efecto del golpe.
Además de estos mecanismos de amortiguación encontramos una especial protección del cerebro. No hay que olvidar que el aturdimiento o pérdida del conocimiento por recibir un golpe en el cráneo se debe a que la masa cerebral oscila, lo que provoca que las neuronas vean alteradas sus funciones.
En el caso del pájaro carpintero el cerebro llena por completo la cavidad craneal, sin ningún fluido. Y así es imposible la oscilación. Y el eje del pico transcurre por el cráneo por debajo del cerebro, por lo que la fuerza de impacto no pasa por el cerebro, sino que pasa por debajo de él.

Unas simpáticas aves que fueron llevadas al mundo de la animación en la figura de Woody, el pájaro loco.
intro del El pájaro Loco
Nota sabionda: El pájaro carpintero propina de 15 a 18 golpes por segundo, casi el doble de rápido que dispara una ametralladora. Y mueve su pico a una velocidad superior a los 100 km/h.
Mentalismo
El juego se realiza con un mazo de tarjetas blancas en las que hay anotadas una palabra. Mientras barajamos y mezclamos las tarjetas, explicamos qué hay anotadas en ellas —incluso leemos algunas— y anunciamos que vamos a realizar un fenómeno de alta telepatía.
Explicamos que, por ejemplo, en las tarjetas hay anotados nombres de países, aunque bien podríamos realizar el experimento con nombres de animales, de flores, nombres propios, de poblaciones… y que podríamos servirnos de otras palabras o de más tarjetas, pero que son suficientes las tarjetas presentadas para la realización del fenómeno.
Una vez explicado lo anterior, colocamos el mazo sobre la mesa y ya no necesitamos tocarlo más. Por ello le pedimos a un colaborador que corte el mazo. Incluso un par de veces, si lo desea. Después le indicamos que lo coja y coloque la tarjeta de arriba del montón sobre la mesa, después que coloque la segunda tarjeta al lado de la primera, la tercera sobre la primera, la cuarta sobre la segunda… es decir, repartiendo alternativamente todas las tarjetas en dos montones.
Ahora le ordenamos que coja uno de los mazos, el que prefiera. Que baraje sus tarjetas y que escoja una de ellas al azar. Ésta es la tarjeta que debe memorizar (y enseñar al resto de público si lo hay) y la que nosotros deberemos adivinar.
Ahora le indicamos que la coloque en el otro montón, que lo corte, lo baraje y que lo mezcle de tal manera que ni él mismo sepa que lugar ocupa.
Para dar mayor dramatismo y teatralidad podemos ponernos de espaldas mientras siguen nuestras instrucciones, o podemos vendarnos los ojos.
Ahora le hemos de pedir que piense intensamente en la carta elegida. Mientras, cerramos los ojos, nos llevamos las puntas de los dedos a las sienes y simulamos concentrarnos.
Le indicamos que nos lea las tarjetas en el orden que hayan quedado y que no deje de pensar en la tarjeta elegida. Cuando lea el nombre de esa tarjeta simulamos un shock, un escalofrío, un ramalazo telepático y… ¡la adivinamos!
Pero ¿cómo? ¿cuál es el truco?
Hay un truco de cartas muy elemental que consiste en presentar dos mazos y pedir que cojan una carta del primer mazo y la pongan en el segundo y otra del segundo en el primero. Tras barajar las cartas cogemos un montón e identificamos la carta intrusa. Igual con el segundo mazo.
Por si no lo conocías, has de saber que los naipes de cada mazo tiene una característica en común: o todas son negras o todas son rojas (si la baraja es francesa) o todas son copas o espadas (si la baraja es española) o todas son pares o todas nones (no impota la baraja).
Pero, claro, este simple truco tiene una desventaja. Es tan sencillo que un simple vistazo y cualquiera descubre el truco.
En nuestro juego haremos lo mismo: dos grupos diferenciados de cartas. Pero con una ordenación más sutil que, de puro simple, es prácticamente indetectable. Nos hemos de fijar en la sílaba tónica de cada palabra. No importa que sean palabras agudas, llanas o esdrújulas, tan solo nos fijamos en la vocal en la que recae el golpe fuerte de voz. Así en un grupo irán palabras cuya vocal tónica sea la a, la e y la o y en el otro grupo las que la vocal tónica sea la i y la u. Aunque podemos ordenarlas de otra manera si queremos.
Preparamos para el juego unas 20 o 30 tarjetas, la mitad de cada tipo. Y preparamos el mazo alternando una de cada tipo. Cuando barajamos el mazo, lo que hacemos en realidad es realizar cortes sin alterar el orden y cuando realizan cortes los demás tampoco lo alteran.
Ahora, cuando separan las tarjetas en dos montones, en realidad lo que están haciendo es separar las tarjetas en dos grupos a nuestro gusto, es decir, un mazo con a,e,o y otro con i,u. Y no nos resultará nada complicado detectar la carta intrusa.
La única complicación que podría surgir es que la tarjeta elegida fuera la primera que nos leen, por lo que siempre deberemos esperar hasta la tercera tarjeta, como mínimo, para decir en voz nuestra adivinación por telepatía.
cerebro naipes telepatía¿Por qué rascar alivia el picor?
Cuando sentimos picor nos rascamos y el picor se alivia… para volver poco después con renovada intensidad. Volvemos a rascarnos —esta vez con más energía— y el picor vuelve a aliviarse. Para poco después volver y… así hasta que somos conscientes de que podemos arrancarnos la piel antes de acabar con el persistente picor y acudimos a otros métodos: mojar con agua, poner cremita o, simplemente, intentar concentrarnos en otra cosa hasta que el picor desaparezca.
Pero ¿qué es el picor? ¿por qué se produce? ¿por qué rascar alivia el picor? ¿por qué el rascar no pone fin al picor y se inicia ese círculo vicioso pica-rasca-pica-rasca? ¿por qué si nos pica y no nos rascamos empiezan a picarnos otras partes del cuerpo?
El picor —también llamado prurito— se podría definir como una sensación desagradable que provoca el deseo de rascarse. Surge a partir de una irritación de las células cutáneas o de las células nerviosas asociadas a la piel, originada por muy diversas causas, entre las que cabe citar: alergias, quemaduras solares, urticarias, picaduras de insectos, piel seca, sarampión, soriasis y reacciones farmacológicas, por poner algunos ejemplos de diferentes grados de importancia. Y también la auto-sugestión, pues a veces basta con hablar del picor o pensar en él para sentirlo realmente.
Existen tres tipos básicos de fibras nerviosas: A, B y C. Cuando esta irritación se produce, la sensación de picor viaja por las fibras C, las más pequeñas de las tres y las que conducen más lentamente los impulsos eléctricos. Pero tan solo por el 5% del total de estas fibras aproximadamente, ya que por el resto viaja el dolor.
Cuando la señal llega hasta el cerebro se genera una respuesta refleja de frotamiento o rascamiento. Al rascarnos se estimulan otras terminaciones nerviosas contiguas y los nuevos impulsos crean cortocircuitos temporales, la sensació se dispersa a un área mayor y pierde intensidad y aparece el alivio.
Pero al rascar también se estimulan receptores del dolor presentes en la misma área. Si el dolor alcanza cierta entidad puede causar que el SNC (Sistema Nervioso Central) elabore sustancias analgésicas para atenuar la sensación dolorosa en el área afectada.
Pero aunque el dolor y el picor sean sensaciones que se manifiestan a través de los nervios, no tienen muchas más cosas en común y estas sustancias calmantes causan más picor. Así que la tentación de rascarse de nuevo es muy fuerte y se causa más dolor que libera más opiáceos naturales y, tras un par de ciclos de pica-rasca las terminaciones nerviosas del picor exacerban su acción y uno no puede parar de rascarse.
La alternaviva es intentar obviar el picor y no empezar a rascar, pero ello es harto difícil. Si notamos un picor y no nos podemos rascar, la sensación de intranquilidad crece y la mayor atención prestada nos hace ser conscientes de otros picores de más baja intensidad que no habríamos notado antes. Pero ahora sí y nos pican otras partes del cuerpo. Pica por todos lados. Pica mucho… ¡a rascarse!
Nota sabionda: A pesar de que puede ser un incordio, el prurito actúa como un importante mecanismo sensitivo y auto-protector, tal y como lo son otras sensaciones en la piel como el tacto, el dolor, la vibración y la sensación térmica.
Nota sabionda: Además de los opioides o aliviadores del dolor, las histaminas (compuestos químicos para la respuesta inmune) también estimulan el picor, como puede atestiguar el escozor de ojos o el picor de nariz por causa de alergia al polen. Esta histamina es la que produce el organismo como respuesta alérgica a la saliva que un mosquito deja en su picadura. La sustancia viaja por los nervios y produce el picor en la herida. Un antihistamínico nos ayudará a reponernos de ambas molestas situaciones.
cerebro picor proceso¿Por qué estornudamos?
Un estornudo es un acto reflejo que consta de una inspiración prolongada seguida de una expiración violenta y ruidosa.
Parece que estornudar es un acto muy sencillo, pero en realidad es un complicado proceso en el que intervienen muchas partes del cuerpo. Es imposible estornudar a voluntad, pues no se puede desencadenar el proceso de manera voluntaria. Por contra, sí que se puede reprimir parcialmente —no sin cierto esfuerzo— aunque no es recomendable hacerlo.
Pero, antes de seguir… ¿por qué estornudamos?
La nariz es el purificador de aire del organismo. Al entrar por la nariz el aire se calienta, se humidifica y se filtra, para llegar a los pulmones lo más cálido, húmedo y limpio posible. Claro que, en ocasiones, el filtraje no es suficiente y se desencadena el mecanismo del estornudo. Esto ocurre cuando:
En estas circunstancias las células nerviosas de los tejidos nasales se excitan y envían impulsos al tallo encefálico —sección del cerebro que controla los actos involuntarios— y éste reenvía las señales a los músculos pectorales, a los abdominales y al diafragma, que contraen los pulmones en un espasmo. Los músculos de la faringe también se contraen evitando que el aire expulsado penetre en la boca y facilitando que salga por la nariz.
Gracias a este mecanismo de defensa del sistema respiratorio, nuestro cuerpo expulsa las sustancias perniciosas para nuestro organismo mediante un chorro de aire a presión a través de las fosas nasales.
Nota sabionda: El aire expulsado por la nariz al estornudar puede alcanzar los 160 km/h.
Nota sabionda: Es muy difícil mantener los ojos abiertos mientras se estornuda, ya que los nervios que controlan los ojos y la nariz se encuentran relacionados y un estímulo en uno de ellos a menudo produce una respuesta en el otro. También es casi imposible estornudar sin mover la cabeza, ya que este movimiento hacia adelante ayuda a expulsar las sustancias irritantes.
Nota sabionda: Los estornudos fóticos son aquellos que se producen cuando una fuente de luz brillante y repentina nos provoca el estornudo. Al parecer son fruto de la estimulación de la mucosa nasal por la radiación ultravioleta.
aire cerebro olfato presión respiración suciedad velocidad
Se debe a nuestro sentido del gusto, localizado en la boca y, más concretemante en la lengua.
En ella se encuentran las papilas gustativas, que son unos órganos sensoriales que se pueden observar a simple vista recubriendo la lengua y que nos permiten percibir los sabores como combinación de los cuatro básicos (dulce, salado, ácido y amargo). Pero no tan solo en la lengua: también en el paladar y otras partes de la boca.
¿Y cómo funcionan?
Las papilas gustativas son grupos de cuerpos neuronales agrupados en racimos. Cuando las moléculas de la comida se mezclan con la saliva y pasan por los surcos entre las fibras nerviosas, activan ciertos puntos de las membranas celulares disparando la respuesta de manera similar a la que un neurotransmisor lo hace entre neuronas.
También nos ayudan a identificar otros aspectos del alimento como la temperatura, la textura o el grado de picante.
Pero parecen pocos elementos los que aquí se tienen en cuenta para la gran diversidad de alimentos. Lo parece y así es. Ya que es en nuestro sentido del olfato —que puede identificar miles de olores— en el que más nos apoyamos para identificar un sabor. Reconociendo la combinación de moléculas básicas (floral, mentolado, almizclado, acre, alcanforado, etéreo y pútrido, entre otras). El aroma es la clave del sabor.
Así, ya antes de la ingestión, nuestra nariz capta las moléculas odoríferas que el alimento libera. Durante la masticación, estas sustancias químicas penetran por la garganta y alcanzan la sección posterior de las fosas nasales, estimulando los receptores odoríferos correspondientes.
Que el olfato es tan importante a la hora de identificar los sabores es fácilmente verificable. En situaciones de congestión nasal por alergia, resfriado o similar, puede parecer que comida tiene menos sabor que de costumbre. Basta también con pinzar la nariz para que el sabor prácticamente desaparezca.
Así es justo reconocer que es la combinación de los mensajes que recibe el cerebro provenientes de los sentidos del olfato y el gusto, la que nos permite identificar y saborear el alimento.
Nota sabionda: Actualmente se habla de un quinto sabor básico, el umami. Esta palabra de origen japonés expresa un sabor entre salado y el glutamato monosódico. Este nuevo sabor fue descubierto por el profesor Kikunae Ikeda de la Universidad Imperial de Tokio a comienzos del siglo XX. Con sus investigaciones quiso caracterizar el gusto distintivo de los espárragos, los tomates, el queso y las carnes, diferente de los cuatro gustos básicos.
Nota sabionda: Parece ser que el mapa de la lengua está basado en una mala traducción del estudio original y que los sabores no están localizados en un área determinada de la lengua, sino que las cualidades gustativas se encuentran diseminadas por igual por la cavidad bucal.
alimento cerebro gusto molécula olfatoNeandertales y el habla
Dos equipos de científicos confirmaron el año pasado —gracias a la secuenciación del ADN extraído de fósiles neandertales— que la separación evolutiva entre los neandertales y los sapiens se produjo hace 450.000 años.
Y según el trabajo de unos paleoantropólogos españoles publicado en la revista estadounidense Current Biology hace unos días, se ha demostrado que los neandertales —aparecidos hace unos 300.000 años y extinguidos hace al menos 30.000— poseían la capacidad de hablar.
Esta capacidad genética que se creía propia de los Homo sapiens también la compartía el Homo neanderthalis. Es más, a la mutación que permite el habla, se le supone al menos 400.000 años de antiguedad, lo que sitúa su aparición en un homínido ancestro de ambos.
Las dos especies comparten las variantes de un gen clave en el desarrollo del lenguaje, el FOXP2. Este gen —el único conocido hasta ahora implicado en el habla— está presente en todos los mamíferos, pero en el caso de los seres humanos tiene una característica particular: dos mutaciones que hacen que funcione de una manera específica, permitiendo el desarrollo de las áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje y el aparato fonador.
Los expertos aseguran que no es el único gen implicado en el lenguaje, pero el FOXP2 es clave porque funciona como un interruptor genético, activando la expresión de otros genes implicados en el habla.
No está claro hasta qué punto significa esto que los miembros de esta especie hablasen entre ellos tal y como lo hacen los humanos de hoy en día, pero como mínimo contaban con los requisitos básicos para convertirse en oradores.
Nota sabionda: Para este estudio paleogenético, los científicos utilizaron dos pequeños trozos de fémur de dos varones neandertales, de hace 43.000 años, hallados en la cueva asturiana de El Sidrón.
Nota sabionda: Cuando se produce una mutación, la evolución la selecciona y la potencia a lo largo de las generaciones siempre que aporte algo positivo para esa especie. Tal fue el caso de estas dos variaciones del FOXP2 pues la comunicación aumenta las probabilidades de sobrevivir.
Nota sabionda: La importancia de este gen se descubrió hace cinco años tras la investigación sobre una familia británica que tenía alterada su capacidad del habla desde hacia tres generaciones y que presentaba dificultades para aprender a hablar. Los científicos encontraron que tenían el FOXP2 inactivo.
cerebro evolución hombre inteligencia¿Por qué tenemos pesadillas?

Quizás sería interesante preguntarnos primero ¿por qué dormimos?, después ¿por qué soñamos? y, finalmente, ¿por qué tenemos pesadillas?
El giro de nuestro planeta y el hecho de gozar de 12 horas de luz diurna y 12 horas de oscuridad, ha impulsado a las diferentes especies a adaptarse a tan drástico cambio, realizando su actividad en el periodo que le ha sido más propicio (en nuestro caso el diurno) y dejando para el otro la realización de otra serie de tareas.
Aunque ahora disponemos de luz artificial que nos ilumina durante el periodo nocturno, nuestro reloj biológico nos impulsa a dormir, pues hay una serie de funciones indispensables para nuestro cerebro y nuestro organismo que solamente se llevan a cabo en el periodo de sueño. Funciones reparadoras y restauradoras de mente y cuerpo.
Así, al dormir se inician unos procesos químicos por los que nuestro cerebro se entrega a una actividad que en algunos momentos es comparable a la de la vigilia. Mientras dormimos las redes neuronales atraviesan cinco etapas diferentes que se repiten entre tres y cinco veces a lo largo de la noche. Las cuatro primeras coinciden con la idea intuitiva que se puede tener del descanso: la frecuencia cardiaca y el ritmo respiratorio descienden y las ondas cerebrales se hacen más lentas. En cambio la quinta, la fase de sueño paradójico o REM (rapid eye movement) es mucho más activa y se caracteriza por un movimiento ocular rápido bajo los párpados, un aumento de los ritmos cardiaco y respiratorio y un incremento notable de la actividad cerebral. Es en este periodo, principalmente, cuando se lleva a cabo el proceso de las ensoñaciones.
Comoquiera que el cerebro es un órgano muy complejo sobre el que apenas llevamos un siglo de estudio, no se conoce el porqué de los sueños, aunque las más modernas teorías de la neurología del sueño apuntan a que éste tiene un importante papel en las funciones cognitivas más complejas, como la resolución de problemas, la memoria y el aprendizaje y que lejos de corresponder a actividades mentales aleatorias, se llevan a cabo procesos que mezclan recuerdos, percepciones sensoriales y emociones, de tal manera que lo que se persigue es la comprensión o asimilación de aquello que nos ocurre en el periodo de vigilia.
Sea como fuere, el cerebro forma imágenes con el flujo de información que recibe merced al incremento de actividad en la fase REM y les intenta dar un significado coherente. Para ello las la une en una especie de secuencia a la que llamamos sueño.
Ahora bien, puede ocurrir que el sueño no sea agradable, es decir, que cause desasosiego e incluso temor. Entonces este sueño perturbador recibe el nombre de pesadilla.
Las situaciones estresantes que se producen durante el día pueden convertir los sueños en pesadillas, buscando con ellas el cerebro una forma de liberar las tensiones diarias. Por ello los niños —sumidos en un continuo proceso de aprendizaje y adaptación— son tan proclives a padecerlas.
Tener pesadillas es algo tan normal como tener un sueño erótico por ejemplo, pero un aumento reseñable en su frecuencia puede ser una señal de alarma de que algo no va como debiera, que nuestro cerebro se enfrenta, a nivel inconsciente, a una situación o problema que crea una tensión emocional de la que no puede librarse. Relaciones tormentosas, traumas psicológicos, drogas y problemas psiquiátricos suelen ser causa de pesadillas frecuentes y recurrentes. Aunque a veces son simples reflejos de una situación delicada a la que no queremos enfrentarnos y que, al evitarla, nos crea tensiones emocionales. En este caso, nada mejor que enfrentarse a ella y resolverla en uno u otro sentido para que las pesadillas desaparezcan.
Nota sabionda: Durante la fase REM se da la curiosa circunstancia de que los músculos del sistema motor se “desconectan” al bloquearse los impulsos motores. De lo contrario la persona escenificaría sus sueños con movimientos corporales y si no existiera tal mecanismo, algunas noches podrían ser físicamente más duras que correr la maratón.
Nota sabionda: Cada 90 minutos aproximadamente, el cerebro alterna entre el sueño no REM y el sueño REM. En cada ciclo la duración de la fase REM aumenta, por lo que el periodo más largo ocurre por la mañana. Por ello es más fácil recordar esos sueños o pesadillas si uno se despierta en ese momento.
Respuesta a una consulta de Jesús José
cerebro dormir miedo sueñoEl porqué del efecto óptico (2)
Esta espectacular ilusión óptica es conocida como Spinning Silhouette Optical Illusion (ilusión óptica de la silueta giratoria) y fue creada por Nobuyuku Kayahara en el año 2003.

En ella se puede observar a una chica girando ¿hacia la izquierda? ¿hacia la derecha? Ahí radica lo sorprendente: gira hacia ambos lados y depende del observador que gire hacia uno u otro lado. Es más, con un poco de práctica se puede conseguir que gire hacia en el sentido que nosotros queramos y cuando queramos. Solamente hay que aprovechar el momento oportuno para “ordenarle” que cambie la orientación del giro.
Al ver la imagen por primera vez la observamos girar en un sentido. Ahora es difícil que gire en otro la próxima vez que la veamos: hemos asimilado un sentido y así la veremos siempre, a no ser que podamos forzar el cambio.
Para ello se han de seguir unas sencillas instrucciones:
- Ser consciente de por qué gira de una manera u otra. ¿Qué pierna tiene levantada? Si has interpretado que es la izquierda, la muchacha gira hacia la izquierda, es decir, al contrario que las manecillas del reloj. Si has interpretado que es la derecha, gira hacia la derecha, es decir, en el mismo sentido que las manecillas del reloj.
- Aprovechar los momentos de ambigüedad. Cuando la imagen presenta una situación indefinida en la que una pierna puede ser tanto la derecha como la izquierda.
- Forzar la interpretación. Cuando se den esas situaciones obligarnos a interpretar que la pierna izquierda es la derecha y viceversa. Para ello suele dar buen resultado mirar el talón de la pierna levantada y tratar de ver que la pierna dibuja la trayectoria de un semicírculo, no de una vuelta completa, como si rebotara al alcanzar en el punto máximo de la izquierda o de la derecha.
Suerte, no es fácil de conseguir la primera vez. Pero es gratificante luego hacerla girar a voluntad.
Veamos ahora la explicación de fenómeno y, de paso, a qué nos referíamos en los puntos anteriores con lo de situación ambigua.
Cuando vemos una imagen ambigua o indefinida, nuestro cerebro interpreta la información de acuerdo a la almacenada en nuestra memoria y le da un significado que tenga sentido. Aunque si nos obligamos a pensar en otra cosa, la interpretación puede cambiar. Por ejemplo, en la imagen siguiente:

¿Hacia donde mira el caballo? ¿Hacia adelante? ¿Hacia atrás? Esta imagen se puede interpretar de dos maneras por su ambigüedad, por la falta de puntos de referencia como alguna sombra u otro detalle.

Una ves hemos asimilado las dos opciones que nos propone la imagen, somos capaces de ver una u otra interpretación a voluntad.
Lo mismo funciona para la ilusión óptica propuesta, solo que se le añade movimiento. Pero antes veamos una imagen fija.

Tal como pasaba con el caballo, la imagen ofrecida carece de referencias que nos permitan asegurar si la chica está de frente o de espaldas, por lo que nuestro cerebro puede dar cualquiera de las dos interpretaciones.
Al igual que ocurre en las imagenes siguientes que corresponden a los momentos de ambigüedad antes mencionados. En ellos, si interpretamos que es la pierna derecha la que está levantada, la figura girará hacia la derecha. Es en ese momento cuando debemos forzarnos a ver que no se trata de la pierna derecha sino de la izquierda, para que gire hacia la izquierda. Y lo contrario se aplica con la imagen simétrica.

Ahora bien, si se deja de mirar la pierna o el talón, la silueta seguirá la inercia girando hacia el lado que lo estaba haciendo, pues el movimiento de que está dotada la figura también juega con la forma en que nuestro cerebro traslada los movimientos en dos dimensiones a las tres dimensiones del espacio normal.
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