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Esta espectacular ilusión óptica es conocida como Spinning Silhouette Optical Illusion (ilusión óptica de la silueta giratoria) y fue creada por Nobuyuku Kayahara en el año 2003.

Ilusión óptica - 2

En ella se puede observar a una chica girando ¿hacia la izquierda? ¿hacia la derecha? Ahí radica lo sorprendente: gira hacia ambos lados y depende del observador que gire hacia uno u otro lado. Es más, con un poco de práctica se puede conseguir que gire hacia en el sentido que nosotros queramos y cuando queramos. Solamente hay que aprovechar el momento oportuno para “ordenarle” que cambie la orientación del giro.

Al ver la imagen por primera vez la observamos girar en un sentido. Ahora es difícil que gire en otro la próxima vez que la veamos: hemos asimilado un sentido y así la veremos siempre, a no ser que podamos forzar el cambio.

Para ello se han de seguir unas sencillas instrucciones:

  1. Ser consciente de por qué gira de una manera u otra. ¿Qué pierna tiene levantada? Si has interpretado que es la izquierda, la muchacha gira hacia la izquierda, es decir, al contrario que las manecillas del reloj. Si has interpretado que es la derecha, gira hacia la derecha, es decir, en el mismo sentido que las manecillas del reloj.
  2. Aprovechar los momentos de ambigüedad. Cuando la imagen presenta una situación indefinida en la que una pierna puede ser tanto la derecha como la izquierda.
  3. Forzar la interpretación. Cuando se den esas situaciones obligarnos a interpretar que la pierna izquierda es la derecha y viceversa. Para ello suele dar buen resultado mirar el talón de la pierna levantada y tratar de ver que la pierna dibuja la trayectoria de un semicírculo, no de una vuelta completa, como si rebotara al alcanzar en el punto máximo de la izquierda o de la derecha.

Suerte, no es fácil de conseguir la primera vez. Pero es gratificante luego hacerla girar a voluntad.

Veamos ahora la explicación de fenómeno y, de paso, a qué nos referíamos en los puntos anteriores con lo de situación ambigua.

Cuando vemos una imagen ambigua o indefinida, nuestro cerebro interpreta la información de acuerdo a la almacenada en nuestra memoria y le da un significado que tenga sentido. Aunque si nos obligamos a pensar en otra cosa, la interpretación puede cambiar. Por ejemplo, en la imagen siguiente:

efecto3

¿Hacia donde mira el caballo? ¿Hacia adelante? ¿Hacia atrás? Esta imagen se puede interpretar de dos maneras por su ambigüedad, por la falta de puntos de referencia como alguna sombra u otro detalle.

efecto_3a.jpg   efecto_3b.jpg

Una ves hemos asimilado las dos opciones que nos propone la imagen, somos capaces de ver una u otra interpretación a voluntad.

Lo mismo funciona para la ilusión óptica propuesta, solo que se le añade movimiento. Pero antes veamos una imagen fija.

silueta1   silueta2   silueta3

Tal como pasaba con el caballo, la imagen ofrecida carece de referencias que nos permitan asegurar si la chica está de frente o de espaldas, por lo que nuestro cerebro puede dar cualquiera de las dos interpretaciones.

Al igual que ocurre en las imagenes siguientes que corresponden a los momentos de ambigüedad antes mencionados. En ellos, si interpretamos que es la pierna derecha la que está levantada, la figura girará hacia la derecha. Es en ese momento cuando debemos forzarnos a ver que no se trata de la pierna derecha sino de la izquierda, para que gire hacia la izquierda. Y lo contrario se aplica con la imagen simétrica.

silueta4   silueta5   silueta6

Ahora bien, si se deja de mirar la pierna o el talón, la silueta seguirá la inercia girando hacia el lado que lo estaba haciendo, pues el movimiento de que está dotada la figura también juega con la forma en que nuestro cerebro traslada los movimientos en dos dimensiones a las tres dimensiones del espacio normal.

cerebro efecto óptico imagen

Leyendo en el coche¡Abuelo, deje de leer en el coche! ¡Que se va a marear!

Si gustas de leer en el coche para amenizar un viaje, ya sabes a lo que me refiero: a esa sensación de náusea y mareo que sobreviene más pronto o más tarde.

Y lo hace porque la información que recibe el cerebro de los diferentes sentidos no concuerda. Y ya tenemos aquí la desorientación espacial, la náusea y el vómito.

Una persona estima su ubicación espacial gracias a la combinación de diferentes informaciones provenientes de la vista, el tacto, el oído… Entre éstas tiene una particular importancia la recibida del oído interno, por su relación con el equilibrio y el movimiento.

Al leer en un coche en marcha los ojos permanecen fijos en el libro, incluso la visión periférica capta el interior del coche como una imagen fija. Todo ello nos comunica que estamos quietos. Si la marcha es lineal y sin cambios constantes en el desplazamiento, no habrá problemas (de hecho es lo que ocurre si leemos en un tren en marcha), pero si el automóvil se sacude, gira o cambia de velocidad, algo inevitable en un trazado con curvas, los oídos discrepan de esa información.

Si se sufre mareo ayuda el hecho de dejar de leer y mirar por la ventana, eliminando así la información contradictoria.

cerebro mareo oído ojo

PalomaLas palomas fueron utilizadas antiguamente para llevar mensajes (pergaminos enrollados en una pata o en el interior de un tubo) de un lugar a otro.

Pero algún curioso se preguntará: ¿cómo se orientan? ¿cómo hacen para reconocer el destino? ¿por qué ese afán en llegar a destino?

Primero aclarar que las palomas no se utilizan para enviar mensajes indistintamente a un destino u otro. No operan como las lechuzas de los aprendices de brujo. Son unidireccionales: vuelven a casa.

El rasgo distintivo de las palomas mensajeras es su peculiar instinto de orientación, tan perfecto como el de las aves migratorias. Una vez adaptada a un palomar, si la paloma es llevada lejos del mismo, es capaz de regresar al ser dejada en libertad, aunque tenga que recorrer centenares de kilómetros.

Hay muchas teorías al respecto de cómo hacen para orientarse y, aunque no se sabe con exactitud, estamos en disposición de explicar con bastante precisión como lo hacen: no utilizan un único método.

Se ha observado que si el cielo se nubla la paloma tiene problemas de orientación, por lo que la luz solar le es necesaria para orientarse. Es más, la paloma mensajera tiene muy desarrollado su reloj biológico acorde con la latitud en la que se cría, de forma que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz de ese lugar para cualquier época del año. Así, al soltarla dirige su vuelo en la dirección en la que el Sol mostrará la adecuada posición aparente a la hora del día y época del año que la paloma recuerda.

Otras observaciones han detectado que la paloma se desorienta si se le tapa el ojo derecho, lo que no ocurre si se le tapa el izquierdo. Este hecho, unido al descubrimiento de magnetita en su pico refuerza la suposición de que estas aves perciben el campo magnético terrestre y de que esta “brújula” está ubicada en el mencionado ojo. O lo que es lo mismo, el sentido de la orientación está regido por un solo hemisferio cerebral. El compás químico en el ojo podría ser responsable para la determinación de la dirección, mientras que las partículas de magnetita en el pico, para la intensidad del campo magnético, en un funcionamiento complementario.

Las palomas mensajeras usarían ambos métodos al unísono para cubrir las largas distancias, pero una vez en las cercarías de su destino usarían su memoria topográfica, un sentido más evidente basado en el reconocimiento previo de puntos fijos como edificios, ríos, valles o arboledas.

 

 

Nota sabionda: Las palomas mensajeras pueden llegar a alcanzar los 1000 metros de altura y en un día son capaces de recorrer hasta unos 800 kilómetros.

Nota sabionda: Por su participación en conflictos bélicos llevando mensajes, existen palomas condecoradas por méritos de guerra.

cerebro hemisferio ojo sol

Es habitual encontrar efectos ópticos en Internet. Son muy curiosos y por ello gustan. Pero suelen ir sólo con la presentación del efecto sin la más mínima explicación del porqué.

El curioso que se precie gusta de la curiosidad, pero tanto o más de la explicación.

A continuación un curioso efecto óptico que, como no, vamos a intentar explicar con claridad.

Efecto óptico - 1

  1. Seguir con la mirada al punto rosado en movimiento. Sólo se ve el color rosado
  2. Ahora fijar la vista en la cruz central. El punto en movimiento es ahora de color verde.
  3. Mantener la vista en la cruz central sin desviarla. Después de un breve periodo de tiempo dará la impresión de que el punto verde va borrando los puntos rosados, hasta que todos ellos desaparecen y tan solo queda el punto verde girando alrededor de la cruz.

Por supuesto, no hay ningún punto verde ni desaparece ningún punto rosado. Es nuestra vista y nuestro cerebro los que nos engañan.

ColoresPara explicar el efecto primero debemos hablar de los colores. Los colores primarios son aquellos que no se pueden obtener por mezcla de otros colores: el rojo, el azul y el amarillo (hablando con mayor propiedad son el magenta, el cyan y el amarillo). Después están los colores secundarios, que son los que se obtienen con la mezcla de dos primarios: el verde, el naranja y el violeta (que casi parece azul al haber hablado de magenta en vez de rojo y cyan en vez de azul).

Si durante un cierto período de tiempo nos habituamos a una estimulación, después podremos experimentar ciertos fenómenos ilusorios llamamos postefectos.

Si mantenemos nuestra vista fijamente en un color durante un tiempo y después miramos un espacio en blanco, veremos siempre proyectado el color complementario (el color que tiene enfrente en la rueda de color de la imagen anterior). Así, si la fijamos en el color violeta veremos el amarillo y si la fijamos en el color magenta veremos el verde.

Esto es debido a que la retina se ha saturado de ese color, se ha “cansado” y está menos sensible a ese color que normalmente. Y cuando posamos la vista sobre un espacio en blanco, el cansancio se manifiesta mostrando el color complementario.

Probemos ahora este efecto:

Efecto 2 a
Efecto 2 b

  1. Fijar la vista en la cruz situada entre los cuadros de colores y permanecer unos 45 segundos sin apartarla de ahí. Con ello nuestra retina se adapta a las diferentes porciones de colores.
  2. Pasar rápidamente la mirada a la cruz situada entre espacios en blanco. Ahora se verán superpuestas en el campo en blanco porciones ilusorias de color. Y esos colores serán los complementarios a los originales.

Con esto se ha explicado por qué se ve un punto verde inexistente (en realidad se borran los puntos rosados siguiendo una secuencia que simula un giro). Ahora falta explicar ¿por qué desaparecen?

Para ello hemos de hablar de los contornos. El contorno es la región que permite separar visualmente una cosa de otra distinta. Si este contorno es nítido y claro, ello se traduce en un elevado contraste que permitirá fijar con claridad el objeto. Si, por el contrario, el contorno es impreciso y difuso, disminuye el contraste y con él la capacidad de diferenciación entre ambos lados del contorno.

Veamos para ello el siguiente efecto:

Punto nítido

        

Punto difuso

  1. Fijar la vista en el punto central del círculo de contorno nítido. El contraste permanece constante.
  2. Fijar ahora la vista en el punto central del círculo de contorno difuso durante unos 30 segundos sin mover la vista del punto. Se observa que el contraste decrece hasta el punto que el disco desaparece.

Otra curiosidad que se deduce de este efecto es que si dos áreas reflejan la misma cantidad de luz, pero presentan contornos diferenciados, la que posea el contorno nítido parecerá más oscura que la que lo presente difuso. En el ejemplo el tono de gris en la parte central es el mismo en ambas imágenes.

Ambos efectos se deben a que la vista responde bien a los cambios abruptos en el estímulo y menos bien a los cambios graduales.

Ahora ya está explicado también por qué los puntos rosados acaban por desaparecer.

 

 

Nota sabionda: La vibración de los contornos difusos por movimientos oculares involuntarios y continuos, es la causa de que se mantenga nuestra percepción del área existente en el interior de los mismos.

amarillo azul cansancio cerebro color efecto óptico imagen naranja ojo rojo verde violeta

DelfínSi las ballenas y los delfines se pasan toda la vida en el mar ¿cómo hacen para dormir? ¿No se hunden y se ahogan? ¿Se quedan flotando?

Para dormir usan dos métodos diferentes: permanecen quietos en el agua flotando como un tronco o nadan despacio junto a otro animal mientras duermen.

El primer método suelen usarlo cuando permanecen aislados de sus congéneres y el segundo cuando están acompañados.

Las ballenas y los delfines cuando duermen y nadan a la vez, se sumen en un estado similar al de duermevela, emparejándose para hacerlo o haciéndolo en grupo. Mientras duermen, los delfines sólo detienen la actividad en una mitad del cerebro mientras cierran el ojo del lado opuesto. La otra mitad del cerebro permanece despierta a un nivel bajo de vigilancia, lo justo para detectar depredadores, obstáculos y otros animales, y para determinar cuándo subir a la superficie a respirar. Un par de horas después el animal invierte los papeles y descansa el hemisferio del cerebro que antes estaba activo y despierta el hemisferio que ya durmió, en un patrón que suele denominarse siesta.

Suelen pasar dormidos un tercio del día y no está claro si llegan a conciliar un sueño profundo.

 

 

Nota sabionda: Las crías de ballena y delfín comen, descansan y duermen mientras la madre nada y los remolca con su estela, incluso dormida. No puede dejar de nadar durante las primeras semanas de vida de sus retoños porque se hundirían al no disponer todavía de suficiente grasa corporal que los mantenga a flote.

agua animales ballenas cerebro delfines dormir hemisferio marino siesta sueño

Granos de café y algo más

Eso. ¿Puedes ver al hombre oculto entre los granos de café?

Puede costar un poco, pero en cuanto se encuentra, uno se pregunta… ¿cómo no lo vi inmediatamente?

Un estudio científico concluye que si se encuentra al hombre en menos de 3 segundos, el hemisferio derecho del cerebro está más desarrollado que la media. Si se encuentra entre 3 segundos y un minuto, el hemisferio derecho del cerebro manifiesta un desarrollo normal. Si se encuentra entre 1 minuto y 3 minutos, el hemisferio derecho del cerebro funciona con lentitud y se recomienda la ingesta de proteínas. Si no se encuentra al hombre después de 3 minutos se recomienda practicar con ejercicios de este tipo para fortalecer el cerebro.

Desde SaberCurioso se propone una nueva puntuación:

  1. menos de tres segundos. Eres una persona avispada.
  2. entre 3 segundos y 1 minuto. Eres una persona normal.
  3. entre 1 minuto y 3 minutos. Eres una persona un poquito lenta, aplícate.
  4. más de 3 minutos. Homer… ¿eres tú?

 

 

Nota sabionda: El hemisferio derecho se encarga —entre otras cosas— de la información visual, la comprensión espacial y la interpretación de formas y volúmenes.

café cerebro hemisferio hombre imagen mezcla ojo

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