
Es realmente molesto un parabrisas empañado. Y peligroso cuando se empaña de repente y las condiciones atmosféricas son adversas: lluvia, nieve… o simplemente es de noche.
Así que es necesario desempañarlo lo antes posible y mantenerlo así para tener visibilidad y facilitar la conducción.
Pero para saber la mejor forma de hacerlo es conveniente saber primero por qué se empaña.
Tanto el parabrisas como el resto de lunas del coche se empañan cuando el aire está húmedo y el cristal está suficientemente frío para que el vapor de agua se condense sobre él. Como lo más habitual es que haya más humedad dentro del habitáculo cerrado del coche que en el exterior y que la temperatura interna sea más elevada que la externa, el cristal se empaña por dentro.
Y la razón de esta diferencia de humedad y de temperatura son los propios ocupantes del vehículo. El vapor de agua que exhalamos con la respiración, la evaporación de agua de las prendas y objetos por la temperatura corporal… Por eso se empañan más rápidamente cuanto más ocupantes hay en el vehículo.
Sabiendo que el factor determinante es la humedad, es fácil deducir que lo que se debe hacer para desempañar el cristal es secar el ambiente. ¿Y cómo?
No es cuestión de dejar de respirar, así que bastará abrir un poco las ventanas para que el aire del menos húmedo del exterior penetre y los seque, o poner en marcha el aire acondicionado dirigido al parabrisas para secarlos más rápidamente. Pero ¿aire caliente o frío?
En realidad no importa la temperatura del aire porque no se empañan por diferencia térmica. Se empañan por condensación de humedad, así que hay que secar los cristales, no enfriarlos o calentarlos. Por ello tomaremos la solución más cómoda, y si en el exterior hace frío no abriremos las ventanas ni pondremos el aire frío para congelarnos, si no que usaremos la calefacción. Y si en el exterior no hace excesivo frío y en el interior hace calor, abriremos las ventanas o pondremos el aire frío. O ambas cosas a la vez.
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Son más de tres metros de cuello y hay que vencer la fuerza de la gravedad. ¿Cómo hacen para que la sangre suba tan arriba? ¿válvulas? ¿músculos? ¿un ascensor?
La jirafa (Giraffa camelopardalis) es un mamífero artiodáctilo propio de África. Es la más alta de todas las especies vivientes de animales terrestres. Los machos pueden medir de 4,8 a 5,5 m de altura y pesar hasta 900 kg.
El rasgo más distintivo de las jirafas es su largo cuello, que les permite alcanzar las hojas más altas y tiernas de los árboles. Paralelamente a ésta, la jirafa ha desarrollado otras modificaciones anatómicas, entre las que destacan las habidas en el sistema circulatorio.
Su corazón es enorme, de unos 12 kg, unos 60 cm. de longitud y con unas paredes de hasta 7,5 cm de grosor. Este músculo tan potente bombea la sangre con gran fuerza, generando una presión sanguínea que duplica la de cualquier otro mamífero de gran tamaño. Así la sangre alcanza el cerebro y, ya en el camino de vuelta, un músculo en la vena yugular agrega presión al vaso sanguíneo para acelerar el regreso al corazón.
Esa presión tan alta va bien para la cabeza, pero ¿qué pasa con el resto del cuerpo?
En efecto, la presión es excesiva para otras partes del organismo que se encuentran a menor distancia. En otro animal, esa elevada presión sanguínea forzaría a la sangre a ser expulsada a través de las paredes capilares, pero el grosor de los vasos sanguíneos, su tejido conectivo y la gruesa piel de la jirafa, muy ajustada en sus extremidades inferiores, mantienen la presión extravascular previniendo el estancamiento de sangre y el edema.
¿Y cuando la jirafa baja la cabeza para beber o para pastar? ¿no se le acumula la sangre en la cabeza?

Por lógica debería ser así, al añadir la gravedad a la presión sanguínea, pero esto no sucede gracias a válvulas especiales contenidas en los vasos del cuello de la jirafa. Estas válvulas trabajan para que la sangre llegue al cerebro con la presión habitual, cuando la cabeza se encuentra más abajo que el centro de gravedad del animal. Es más, si la jirafa se viera obligada a recuperar su posición habitual con prontitud (por la presencia de un depredador, por ejemplo), el repentino cambio de altura de su cabeza no le ocasionaría un mareo o un desmayo, puesto que las válvulas habrían mantenido la presión constante en todo momento.
Así, una jirafa puede elevar su cabeza desde el nivel del suelo hasta unos cinco metros de altura, en un par de segundos, sin sufrir el más mínimo malestar.
Nota sabionda: Cuando se nutre con alimentos frescos y jugosos, una jirafa puede permanecer mucho tiempo sin agua.
Nota sabionda: La estructura ósea del cuello no difiere de la de otros mamíferos. No tiene vértebras extras aunque, eso sí, son más alargadas.
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En la mayoría de países se circula por la derecha, pero en otros muchos se hace por la izquierda. ¿Por qué? ¿A qué se debe esta diferencia?
Para hallar el inicio de tal diferencia debemos remontarnos hasta la Edad Media, cuando por la mayoría de sendas y caminos no circulaba casi nadie y era motivo de recelo el cruzarse con un viajero en sentido contrario.
Dado que la mayoría de la población es diestra —tanto ahora como en aquellos tiempos— se prefería circular por el lado izquierdo del camino o calle para dejar a la derecha al viajero en sentido opuesto. Así éste se encontraba a mano derecha, la utilizada para empuñar las armas.
En aquellos oscuros tiempos era frecuente el verse obligado a recurrir a las armas para defenderse de un ataque, pues habían muchos salteadores de caminos y maleantes. Y de esta manera se tenía al oponente más cerca y al alcance del arma.
Así, ya se fuera a caballo, carro o carruaje se escogía el lado izquierdo del camino para circular. Igualmente se hacía si se circulaba a pie, pero con una diferencia: cuando se caminaba solo, uno lo hacía por donde le parecía, pero cuando alguien más circulaba en el mismo sentido, los peatones —que pertenecían a las capas sociales más pobres— debían ceder el lado izquierdo a los caballeros, comerciantes y demás poseedores de un medio de transporte y caminar por el derecho, debiendo apartarse ellos en el caso de cruzarse con alguien viajando en la dirección contraria.
Con el paso del tiempo se formó la idea de una conexión entre la capa social a la que se pertenecía y el lado por el que se circulaba: por la izquierda los ricos y por la derecha los pobres.
A finales del siglo XVIII la Revolución francesa puso fin a esta costrumbre. Aunque la nobleza francesa no deseaba perder sus privilegios, tampoco deseaban poner en peligro sus vidas frente a la radical manera de promover la igualdad social de los revolucionarios. Así que también circularon desde entonces por la derecha.
En sus campañas militares, Napoleón Bonaparte (1769-1821), hizo que sus carruajes atravesaran toda Europa por el lado derecho de las calzadas, imponiendo así tal costumbre en todos los territorios ocupados por sus tropas.
Así se entiende que en los países europeos no ocupados por las tropas napoleónicas se siguiera circulando por la izquierda. Lo que ocurrió en Finlandia hasta 1858, año en el que cambió a circular por la derecha; o en Suecia hasta 1967; o en algunas partes de Austria hasta 1920. O lo que sigue ocurriendo en Gran Bretaña, que nunca cambió y en cuyas carreteras se sigue circulando por el lado izquierdo.
En el mapa de la ilustración se pueden ver marcados en rojo los países en los que se circula por la derecha, y en azul aquellos países en los que se circula por la izquierda: Gran Bretaña y muchos de los países de la Commonwealth, con los que comparten lazos históricos por ser antiguas colonias en las que la metrópoli impuso sus normas.
Nota sabionda: Hasta 1930, en España no había una regulación del tráfico. Barcelona circulaba por la derecha mientras Madrid lo hacía por la izquierda. En 1924 Madrid cambió a circular por la derecha, seis años antes que se oficializara la norma de circulación
Nota sabionda: En Japón se circulaba por la izquierda tradicionalmente, pero la norma fue oficializada en 1872, cuando se construyó el primer ferrocarril con tecnología británica. En 1924 la circulación por la izquierda se convirtió en ley.
Durante la colonización de América del Norte, los británicos llevaron su norma de circulación por la izquierda. Pero, a raíz de la independencia, para llevar la contraria a los ingleses con quienes deseaban cortar todo vínculo, los independentistas empezaron a circular por la derecha con el beneplácio de los inmigrantes europeos. La norma de circulación por la derecha se firmó en Estados Unidos en 1792 y se convirtió en ley en 1804.
Nota sabionda: El 34% de la población mundial circula por la izquierda, frente al 66% que lo hace por la derecha. Según el número de kilómetros que suman las carreteras del mundo, en el 28% de ellos se conduce por la izquierda, mientras que se hace por la derecha en el 72% .
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