PecosaAlgunas personas tienen pecas en las mejillas y en la nariz, otras en los hombros —sobretodo si sufrieron quemaduras solares en el pasado— y otras tienen el cuerpo lleno.

Pero… ¿cuál es su origen?

Un 10% de las células cutáneas son melanocitos, y en su interior se llevan a cabo diversas reacciones químicas que transforman los aminoácidos de las proteínas alimentícias en un pigmento llamado melanina, que absorbe la radiación ultravioleta de la luz solar protegiendo los tejidos cutáneos.

Las células adyadentes a los melanocitos asimilan la melanina oscureciendo la piel dotándola del característico color del bronceado. A mayor cantidad de melanina, piel más oscura.

Algunos tipos de piel no producen suficiente melanina para oscurecer todo el cuerpo con un distribución uniforme, lo que da como resultado la acumulación de pigmento en pequeñas áreas que reciben el nombre de pecas o melasmas. Las pieles muy blancas, como la de los pelirrojos, son más propensas a tener pecas, de la misma manera que se queman con facilidad al sol.

También son más habituales en los niños y adolescentes que en las personas adultas, en mujeres más que en hombres y en verano más que en invierno.

 

 

Nota sabionda: La aparición de pecas, al igual que el color del pelo y de la piel tienen un fuerte componente hereditario.

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Lápiz de dureza intemedia

Muchos lápices no indican de ninguna manera de qué tipo son, pero otros sí. ¿Qué significan, pues, esas letras y números que diferencian un lápiz de otro?

Los lápices son barritas de grafito mezclado con arcilla en diferentes proporciones, dotados de una cubierta de madera. Dependiendo de la proporción de la mezcla el trazo es diferente, así que se obtienen diferentes resultados si se usa un lápiz de un tipo u otro a la hora de dibujar.

Cuanto menos grafito contengan más claro y duro será el trazo. La ventaja es que no emborronan y que el trazo es nítido, por lo que son apreciados en dibujo técnico. La desventaja es que deja marca en el papel si se aprieta en demasía. Se distinguen con la letra H (por Hard).

Cuanto más grafito contengan más oscuro y suave será el trazo. La ventaja es que produce tonalidades oscuras muy bellas y permite el difuminado, por lo que son apreciados en dibujo artístico. La desventaja es que hay que ir con cuidado para no emborronar y que no define con claridad. Se distinguen con la letra B (por Black).

A la letra la acompaña un número que indica el grado de dureza o de oscuridad, cuanto mayor es el número más acusado es el efecto. Así un 9H es más duro que un 2H y un 8B más oscuro que un 3B. El lápiz normal y corriente de escritura es HB (Hard-Black) en el punto medio de la escala conteniendo un 68% de grafito.

gama

Este sistema de gradación se originó en Europa y se utiliza en la mayor parte del mundo, pero no así en Estados Unidos. Allí se utilizan números. La equivalencia es la siguiente: 1=B, 2=HB, 2 1/2=F, 3=H, 4=2H. Muchos lápices (como el de la fotografía) utilizan ambos métodos de clasificación.

 

 

Nota sabionda: Un lápiz muy duro, como un 9H, tiene sólo un 41% de grafito, mientras que uno muy negro, como un 8B, tiene un 90%. Todos los lápices modernos tienen alrededor de un 5% de cera, que se utiliza par tapar los poros de la mezcla y dar mayor uniformidad al trazo.

Nota sabionda: La madera de los lápices de calidad es enebro o cedro.

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Al igual que en esta entrada tenemos que encontrar a un hombre oculto, esta vez entre los M&M’s.

Puede costar un poco, pero en cuanto se encuentra, uno se pregunta… ¿cómo no lo vi inmediatamente?

¿Quieres chequear tu hemisferio cerebral derecho? Pues… a buscar.

 

 

Nota sabionda: El porcentaje de cada color en los envases de M&M’s de confites de chocolate con leche es: 30% marrones, 20% amarillos, 20% rojos, 10% naranjas, 10% verdes y 10% azules, en los confites de chocolate con maní el 20% de cada uno de los colores (marrón, rojo, amarillo, verde y azul); el los confites de chocolate con manteca de maní y de chocolate con almendra: 20% de cada uno de los colores (marrón, rojo, amarillo, verde y azul); y en los confites Crispy el 16,6% de cada uno de los colores (marrón, rojo, amarillo, verde, naranja y azul).

Nota sabionda: El color del confite de la cubierta no tiene sabor, aparte del azúcar. Así todos confites saben igual, no importa su color.

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Globos de colores

¿Quién no ha jugado con globos? Golpeándolos con la mano o pateándolos, inflándolos con helio para soltarlos hasta el techo de la habitación o llenándolos de agua para lanzarlos como proyectil. ¿Qué niño no ha echado unas lágrimas cuando el nudo que lo sujetaba a su muñeca se aflojó y el globo cargado de helio se elevó y se elevó hasta perderse en la distancia?

Los globos de colores se usan también como elementos decorativos en fiestas, como soporte publicitario y como partes de espectáculos con sueltas masivas, además de como juguete infantil. Pero… ¿de dónde salen todos esos globos? ¿Cómo se fabrican?

A continuación un video que explica el proceso de fabricación.

fábrica de globos

 

 

Nota sabionda: Los primeros globos estaban hechos de vejiga animal, al igual que los primeros profilácticos.

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Hojas caídas

Cuando llega el otoño las hojas de los árboles mudan de color. Los verdes bosques cambian su tonalidad habitual por los naranjas, ocres, oro, marrones y rojos. Lo hemos visto muchas veces, pero… ¿sabemos por qué ocurre?

El color verde de las hojas lo proporciona la clorofila, un pigmento segregado en los cloroplastos que es imprescindible para realizar la fotosíntesis. Pero no es ése el único pigmento orgánico presente en las hojas, también existen los carotenoides —de tonalidades amarillo-anaranjadas— y las antocianinas —de tonalidades rojo-azuladas— que son unos pigmentos que se encuentran de forma natural en las plantas y que las protegen del exceso de luz solar, al actuar como pantallas solares que bloquean la radiación dañina. También protegen las células vegetales del frío extremo al actuar como anticongelantes y son beneficiosos por sus propiedades antioxidantes.

Todos estos colores quedan disfrazados por la clorofila presente en mayor cantidad, pero al llegar el otoño la cosa cambia.

La disminución de horas de luz solar y la llegada de temperaturas más frías lleva pareja una mengua de la clorofila. Cuando el follaje empieza a envejecer, las hojas descomponen algunos de los pigmentos que han producido en exceso, como la clorofila, y los absorben parcialmente en el pedúnculo para otros fines. Es entonces, cuando el color verde desaparece, cuando se revelan el resto de pigmentos, que tintan las arboledas de los colores propios del otoño.

 

 

Nota sabionda: Todos estos colores se pueden ver cuando las hojas aún están verdes si se separan los pigmentos mediante un proceso denominado cromatografía.

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Niña negra albina de Tanzania¿Un negro de piel blanca? ¡Qué contradicción más absurda! ¿Es eso posible?

Pues sí, sí que lo es. Cuando pensamos en un albino es muy posible que pensemos en un albino de occidente, esto es, en un europeo, en alguien de piel blanca cuya carencia de melanina lo hace parecer más blanco todavía; pero también hay albinos en oriente, en África, entre aquellos de piel cobriza… se pueden dar casos en cualquier ser humano. También en animales.

El albinismo es una anomalía genética, una condición congénita autosomal recesiva, que consiste en la ausencia total o parcial de pigmentación de ojos, piel y pelo, debida a fallos en el proceso de síntesis de la melanina o en su transporte.

Aunque existen diferentes grados y tipos de albinismo, en general, la falta de pigmentación en la piel y el pelo hace que las personas albinas estén desprotegidas frente a las radiaciones solares. No se broncean, se queman con facilidad tras una breve exposición al sol y, si no se protegen adecuadamente, aumentan la probabilidad de desarrollar algún tipo de cáncer de piel.

Al carecer también de melanina en los ojos, suelen presentar colores pálidos: rojizo, grisáceo, castaño muy claro o azul. Esta falta de pigmentación les produce fotofobia, por lo que no suelen sentirse cómodos en ambientes muy iluminados. Paralelamente, presentan un conjunto de anomalías visuales (visión deficiente, ceguera funcional, estrabismo, nistagmo) que pueden limitar de forma muy notable su calidad de vida.

Por si no fuera esto suficiente, en África las noticias hablan de persecuciones y asesinatos de albinos, fruto de la ignorancia y la creencia de que están hechizados y que sus órganos atraen la riqueza. Sólo en Tanzania están registrados oficialmente 4.000 albinos, aunque se cree que la cifra real supera los 170.000. Viven repartidos en decenas de poblados, donde no sólo se exponen a los rigores del sol, sino a la superchería local y a la discriminación de sus compatriotas que los llaman zeru zeru, ‘fantasmas’ en lengua kiswahili.

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Arcoiris

En ocasiones, cuando nos encontramos frente a una cortina de agua de lluvia con el Sol a nuestra espalda, podemos observar un fenómeno óptico conocido como arco iris. Pero no solamente en la lluvia, también en la neblina o en una cascada o, en general, frente a agua lo suficientemente pulverizada.

Este efecto se debe a que las gotas de agua se comportan como prismas y descomponen la luz que las atraviesa en todos los colores del espectro luminoso. ¿Y cómo es eso?

Cuando un rayo de luz topa con un objeto, determinadas longitudes de onda son absorbidas mientras otras son reflejadas. El color asociado a aquellas que rebotan es el que nuestros ojos perciben y por ello decimos que el objeto en cuestión es de determinado color. Ahora bien, cuando el objeto con el que la luz topa no es sólido o bien siéndolo no opone resistencia o pone poca al paso de la luz (objetos transparentes o translúcidos) la luz los atraviesa. Pero este cambio en el medio de propagación provoca un cambio en su velocidad, lo que se nos muestra como un cambio de dirección de aquellos rayos de luz que inciden oblicuamente.

La siguiente imagen aclarará lo dicho.

Refracción y dispersión

El rayo de luz incide oblicuamente sobre la superficie del agua y, al atravesarla sufre la refracción que se concreta en un cambio del ángulo con respecto a la perpendicular. Pero cada una de las diferentes longitudes de onda que componen la luz blanca se ve refractada de diferente manera porque la velocidad de propagación es diferente para cada una de ellas. Esto se traduce en diferentes ángulos de refracción para cada una en un fenómeno que se conoce como dispersión de la luz, mostrando a nuestros ojos el espectro de luz visible del rojo al violeta, cuando el rayo ya ha atravesado el medio líquido (en este caso la gota de agua) que se ha comportado como un prisma.

También, casi sin pretenderlo, hemos dado respuesta a la cuestión de ordenación de los colores, y ya sabemos por qué el rojo se encuentra en el extemo superior y el violeta en el inferior: el rojo tiene la longitud de onda más larga y el violeta la más corta.

Pero no siempre que llueve vemos el arco iris. ¿Cuándo lo vemos y cuando no?

En la imagen de la izquierda se puede ver la luz del Sol incidiendo oblicuamente sobre la superficie de la gota y refractándose al cambiar de medio de propagación. Después se refleja en el fondo cóncavo de la parte posterior de la gota y vuelve a refractarse al salir de ella.Por supuesto que no toda la luz se refracta o se refleja. Cuando el rayo de luz topa con la gota se refracta, pero otra parte se refleja. Cuando se refleja en la pared posterior de la gota una parte de luz se refracta al pasar al aire, Y en la última refracción también se produce reflexión. Ocurre que ahora no las tenemos en cuenta para simplificar y que el ejemplo se comprenda mejor. Al igual que tratamos la gota de agua como un círculo cuando en realidad es una esfera.Ahora bien, ya sabemos que la cortina de agua debe estar frente a nosotros (y alrededor según el caso, pero cuenta la parte que tenemos enfrente que es donde se mostrará el arco iris) y que el sol debe estar a nuestra espalda y por encima de nosotros. Pero el arco no ocupa todo el cielo y tampoco lo hace siempre. Todas las gotas dispersan el agua, pero solamente apreciamos el efecto en algunas de ellas. Concretamente aquellas cuyo rayo refractado forma un ángulo de 40º a 42º teniendo en cuenta la línea que representa la incidencia de luz solar y la línea imaginaria que une el rayo refractado con el ojo del observador.

Expliquemos esto un poco mejor.

Una determinada gota de agua refracta la luz y la devuelve al observador formando un ángulo mayor de 42º o menor de 40º, lo que se corresponde a una longitud de onda no visible. Resultado: no vemos nada reflejado.

Una determinada gota de agua refracta luz y la devuelve al observador formando un ángulo que va de 40º a 42º, lo que se corresponde con el espectro de luz visible. Resultado: vemos el arco iris.

Esto quiere decir que una gota que refracte la luz solar con un ángulo de 42º la veremos de color rojo (a ella y a todas aquellas con la misma característica) y a la que lo haga con un ángulo de 40º la veremos de color violeta (a ella y a todas aquellas con la misma característica). O lo que es lo mismo, veremos unas gotas de color rojo, “unas cuantas gotas más abajo” las veremos de color naranja, “unas cuantas gotas más abajo” las veremos amarillas… y así hasta completar los siete colores del arco iris en el espacio de 2º de arco.

¿Y por qué no las vemos dispuestas en línea recta como si se tratase de un pentagrama, o en forma triangular, o cuadrada, o en forma de estrella, por poner unos ejemplos?

Pues no, apreciamos el efecto en forma de arco —aunque en realidad es un círculo que el horizonte no nos permite contemplar en su totalidad— debido a que la gotas de agua que se nos muestran están dispuestas de esa manera, es decir, en círculo, Y ese círculo es la base de un cono con vértice en los ojos del observador y con un eje paralelo a los rayos del sol que inciden en las gotas, tal como muestra la imagen.

 

 

Nota sabionda: En realidad el número de reflexiones que se producen en el interior de la gota pueden ser más de dos (dependiendo de por dónde entre la luz) lo que puede dar lugar a la aparición de dos arcos iris: el primario más fuerte e interior y el secundario más débil y exterior y con los colores en orden invertido. Y la cosa se puede complicar como se puede apreciar aquí.

Nota sabionda: Como el ángulo para ver el arco iris siempre es de 40º-42º, cuanto más bajo esté el sol más alto se ve el arco iris, llegando a convertirse el arco visible en una circunferencia cuando el sol está sobre el horizonte.

Respuesta a una consulta de Yuliana Ferreira

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