Avión a reacción

Seguro que has visto más de una vez esas estelas blancas cruzándose en el cielo o un avión en pleno vuelo dejándolas tras de sí.

Este rastro blanco lo dejan los aviones a chorro o a reacción al volar a gran altura y velocidad. Los gases calientes y húmedos que expulsan sus motores se mezclan con el aire que a grandes alturas tiene menor presión y temperatura que estos gases de escape. A consecuencia de ello, el vapor de agua contenido en ellos se condensa y hasta puede llegar a congelarse formando unas particulares nubes.

Los gases de escape de las turbinas de los motores a reacción contienen dióxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, carburante sin quemar, hollín y partículas metálicas además de vapor de agua. Su temperatura es muy elevada y contrasta con los -50 ºC a 10.000 metros de altura, por ello se enfría bruscamente y condensa el vapor de agua alrededor de las partículas de hollín formando una estela alargada de vapor de agua cristalizado que sigue la trayectoria del avión.

En realidad, el proceso es el mismo que opera cuando exhalamos nuestro propio aliento en un ambiente frío: nuestra respiración se condensa brevemente.

 

 

Nota sabionda: El grosor, la extención y la duración de estas estelas varía en función de la altitud y las condiciones meteorológicas, pero en unos minutos la presión y el viento las desdibuja hasta hacerlas desaparecer. Cuando la humedad relativa en las alturas es alta —lo que puede ser un indicador de tormenta —la estela se muestra más gruesa y se mantiene en el cielo por más tiempo; cuando la humedad relativa en las alturas es baja —lo que puede ser un indicador de buen tiempo— la estela se puestra tenue y poco duradera.

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Cerveza bien fría. Observa las gotitas en el exterior de la caña. Ummm, cerveza fresquita…Bueno, los vasos que contienen bebidas frías, en realidad no sudan, aunque así lo parezca. Lo que ocurre es que el vapor de agua contenido en el ambiente se condensa en el exterior del vaso.

¿Y eso por qué?

El fenómeno está relacionado con un propiedad particular del aire que es su capacidad limitada de incorporar vapor de agua. Así, cuando se dice que el aire tiene una humedad relativa del 75%, se quiere expresar que aún puede aumentar en un 25% más el vapor de agua que contiene sin llegar a condensar. Y de la misma manera, decir que la humedad relativa es del 100%, supone que el aire contiene el máximo vapor de agua posible y que si se pretende incorporar más vapor, lo que se consigue es que parte del vapor de agua contenido en el aire se condense.

Pero ¿cómo se relaciona esto con nuestra caña de cervecita fría?

Ocurre que la concentración de vapor de agua en el aire es directamente proporcional a la temperatura ambiente, lo que significa que cuanto mayor sea, más vapor de agua permite incorporar.

Así, cuando el vaso está frío por contener una bebida fría o helada, la temperatura junto a la superficie del vaso disminuye, y con ella su capacidad de contener vapor de agua. El punto de saturación disminuye y el vapor de agua contenido en el aire colindante, la propia humedad, se condensa en pequeñas gotitas sobre la superficie.

Se trata de un efecto similar a la formación de rocío en las noches frías de invierno y a la condensación de vapor de agua en la parte interior de los vidrios de las ventanas cuando en el exterior arrecia el frío invernal.

 

 

Nota sabionda: La condensación es un proceso físico que consiste en el cambio de estado de gas a líquido. Es el proceso inverso a la ebullición. Aunque el paso de gas a líquido depende, entre otros factores, de la presión y de la temperatura, generalmente se llama condensación al tránsito que se produce a presiones cercanas a la ambiental. Cuando se usa una sobrepresión para forzar esta transición, el proceso se denomina licuefacción.

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