La Torre Eiffel

11Nov07

Torre EiffelLa Torre Eiffel es una estructura diseñada por el ingeniero francés Gustave Eiffel. Ubicada en París es considerada el símbolo más representativo de la ciudad.

Comenzó a construirse en 1887 para que sirviera como arco de entrada a la Exposición Universal de París, una feria mundial organizada para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa. La torre se inauguró el 31 de marzo de 1889 y fue abierta al público el 6 de mayo de ese año.

Pero ¿sabías que la mencionada torre se podría haber construido en otra ciudad europea?

En efecto, Eiffel presentó primero su proyecto de torre a los responsables del ayuntamienro de Barcelona, para que se construyera en esta ciudad con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, y como arco de acceso a la entrada principal. Ocurre que al consistorio barcelonés le pareció una construcción extraña y cara que difícilmente encajaría en la ciudad, por lo que se decantó por otro proyecto: la construcción del Arco de Triunfo, diseñado por Josep Vilaseca y Casanovas, con estructura de ladrillo visto e inspiración neomudéjar.

En París se aceptó construir la torre, pero lejos de enamorar a los parisinos, el proyecto tuvo un importante rechazo social y durante todo el tiempo invertido en su construcción estuvo rodeado de polémica. Tanto es así que los previstos 350 m de altura se quedaron en 300 m y que el gobierno francés programó la demolición de la torre para realizarla tras la conclusión de la exposición.

Los admiradores de la obra de ingeniería pedían su conservación y sus detractores su derribo. Así estaban las cosas cuando la Armada francesa, tras realizar las pertinentes pruebas, llegó a la conclusión de que la torre era un lugar privilegiado para la instalación de antenas y equipos de radio. Se instaló una antena de 24 m y, al unirse el aspecto práctico al estético, se decidió conservar la torre.

 

 

Nota sabionda: Cuando fue construida era el monumento más alto del mundo con sus 300 m (actualmente 324 m al contar con la antena), aunque la altura puede variar en unos 8 cm debido a la dilatación térmica del metal.

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Termómetros

Se pone en la axila, se calienta y marca la temperatura. Fácil.

Pero ¿y si profundizamos un poco más?

Todos los átomos y moléculas de cualquier pedazo de materia están en movimiento, oscilando en todas las direcciones posibles y neutralizándose en el proceso. Así, ese cuerpo no se moverá en virtud de ese movimiento interno, pero toda esa energía llamada cinética —por el griego kinema que significa ‘movimiento’— se manifestará en forma de calor.

Cuando se añade energía térmica a un determinado cuerpo, sus partículas se moverán a una velocidad promedio más rápida, es decir, aumentará su energía cinética. Si por el contrario, sustraemos calor, la velocidad promedio disminuirá y su energía cinética será menor.

Cuando ponemos el termómetro en contacto con nuestra piel, nuestros átomos colisionan con él, lo que hace que los átomos del vidrio choquen contra los átomos del mercurio alojado en su interior. Éstos se moverán ahora más rápido que antes y por ello necesitarán de más espacio, lo que provoca la expansión del mercurio dentro del tubo, en un proceso llamado dilatación.

Cuanta más energía térmica reciba, tanto más lejos llegará en su dilatación.

Aunque ahora surge una duda que a buen seguro habrá intrigado a los curiosos: cuando nos quitamos el termómetro y éste recupera la temperatura inicial ¿cómo es que queda fijada la última temperatura tomada?

Si se observa con atención se puede distinguir un diminuto estrechamiento en el tubo capilar por el que se mueve el mercurio. Cuando se está expandiendo, la presión que ejerce es suficiente para superar el estrechamiento y ascender por el tubo, pero al contraerse lo hará en el receptáculo, porque el tirón hacia abajo no es lo suficientemente fuerte y la columna de mercurio acabará por romerse en el estrechamiento. Esto es así porque las fuerzas de atracción que actúan entre los átomos del mercurio son demasiado débiles para resistir la contracción.

Si estas fuerzas de cohesión fuesen más fuertes, el mercurio sería sólido y no líquido, y no se dilataría con tanta rapidez. Razonamiento que nos sirve para explicar la elección del mercurio frente a otros materiales.

Si queremos volver a utilizarlo no queda más opción que agitarlo para que la fuerza centrífuga nos ayude a devolverlo a su posición inicial.

 

 

Nota sabionda: El termómetro fue inventado por Gabriel Fahrenheit.

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