Calvin y Hobbes dormidos

¿Por qué dormimos? ¿Por qué es tan necesario? ¿Cuál es la función del sueño?

Aunque parezca difícil de creer, los científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre el tema y circulan muchas teorías al respecto.

Una de las teorías científicas acerca del sueño es la evolutiva, que dice que para los animales diurnos —entre los que nos encontramos— el sueño tiene un valor especial para la supervivencia. Así se evitan los peligros que supone desplazarse en la oscuridad, las dificultades que supondría eludir a un depredador en ausencia de luz y el realizar las actividades normales en  las temperaturas más frías de la noche.

La teoría explica por qué se elige un periodo u otro para la actividad o el descanso, pero no explica el por qué.

Si no se mantienen las horas necesarias de sueño, el organismo se deteriora tanto física como mentalmente y la privación del mismo lleva a episopdios alucinatorios, graves alteraciones físicas e inevitablemente a la muerte, de lo que se deduce una función reparadora. Y así es, recientemente los científicos han concretado esta función: nuestro sistema defensivo limita la multiplicación de los gérmenes, cura las heridas, repara desgarros musculares y elimina el cáncer incipiente y nuestro cerebro realiza procesos mentales que no se llevan a cabo en el periodo de vigilia, como por ejemplo la reordenación de recuerdos y la simulación social.

Así pues, el sueño es un ingrediente esencial para que el sistema inmunológico funcione correctamente y no se debilite perdiendo eficacia contra las infecciones.

 

 

Nota sabionda: La importancia del sueño quedó demostrada en experimentos con ratones a los que obligaron a permanecer despiertos. Pronto empezaron a morir, víctimas de una infección sanguínea masiva que su sistema inmunológico no pudo evitar.

Nota sabionda: Dedicamos al sueño diferente número de horas según la edad. Un bebé necesita dormir 16 horas diarias, un adolescente alrededor de 9 y una persona adulta entre 7 y 8 horas. Sin embargo, hay personas adultas para la que sólo 5 horas diarias de sueño son suficientes y otras que duermen hasta 10 horas.

Nota sabionda: No todos los animales dedican el mismo tiempo al descanso. Por ejemplo, el murciélago pardo duerme 20 horas diarias, y la jirafa solamente 2.

Respuesta a una consulta de genesis

www.sabercurioso.com

cerebro dormir salud sueño

Freddy Krueger

Quizás sería interesante preguntarnos primero ¿por qué dormimos?, después ¿por qué soñamos? y, finalmente, ¿por qué tenemos pesadillas?

El giro de nuestro planeta y el hecho de gozar de 12 horas de luz diurna y 12 horas de oscuridad, ha impulsado a las diferentes especies a adaptarse a tan drástico cambio, realizando su actividad en el periodo que le ha sido más propicio (en nuestro caso el diurno) y dejando para el otro la realización de otra serie de tareas.

Aunque ahora disponemos de luz artificial que nos ilumina durante el periodo nocturno, nuestro reloj biológico nos impulsa a dormir, pues hay una serie de funciones indispensables para nuestro cerebro y nuestro organismo que solamente se llevan a cabo en el periodo de sueño. Funciones reparadoras y restauradoras de mente y cuerpo.

Así, al dormir se inician unos procesos químicos por los que nuestro cerebro se entrega a una actividad que en algunos momentos es comparable a la de la vigilia. Mientras dormimos las redes neuronales atraviesan cinco etapas diferentes que se repiten entre tres y cinco veces a lo largo de la noche. Las cuatro primeras coinciden con la idea intuitiva que se puede tener del descanso: la frecuencia cardiaca y el ritmo respiratorio descienden y las ondas cerebrales se hacen más lentas. En cambio la quinta, la fase de sueño paradójico o REM (rapid eye movement) es mucho más activa y se caracteriza por un movimiento ocular rápido bajo los párpados, un aumento de los ritmos cardiaco y respiratorio y un incremento notable de la actividad cerebral. Es en este periodo, principalmente, cuando se lleva a cabo el proceso de las ensoñaciones.

Comoquiera que el cerebro es un órgano muy complejo sobre el que apenas llevamos un siglo de estudio, no se conoce el porqué de los sueños, aunque las más modernas teorías de la neurología del sueño apuntan a que éste tiene un importante papel en las funciones cognitivas más complejas, como la resolución de problemas, la memoria y el aprendizaje y que lejos de corresponder a actividades mentales aleatorias, se llevan a cabo procesos que mezclan recuerdos, percepciones sensoriales y emociones, de tal manera que lo que se persigue es la comprensión o asimilación de aquello que nos ocurre en el periodo de vigilia.

Sea como fuere, el cerebro forma imágenes con el flujo de información que recibe merced al incremento de actividad en la fase REM y les intenta dar un significado coherente. Para ello las une en una especie de secuencia a la que llamamos sueño.

Ahora bien, puede ocurrir que el sueño no sea agradable, es decir, que cause desasosiego e incluso temor. Entonces este sueño perturbador recibe el nombre de pesadilla.

Las situaciones estresantes que se producen durante el día pueden convertir los sueños en pesadillas, buscando con ellas el cerebro una forma de liberar las tensiones diarias. Por ello los niños —sumidos en un continuo proceso de aprendizaje y adaptación— son tan proclives a padecerlas.

Tener pesadillas es algo tan normal como tener un sueño erótico por ejemplo, pero un aumento reseñable en su frecuencia puede ser una señal de alarma de que algo no va como debiera, que nuestro cerebro se enfrenta, a nivel inconsciente, a una situación o problema que crea una tensión emocional de la que no puede librarse. Relaciones tormentosas, traumas psicológicos, drogas y problemas psiquiátricos suelen ser causa de pesadillas frecuentes y recurrentes. Aunque a veces son simples reflejos de una situación delicada a la que no queremos enfrentarnos y que, al evitarla, nos crea tensiones emocionales. En este caso, nada mejor que enfrentarse a ella y resolverla en uno u otro sentido para que las pesadillas desaparezcan.

 

 

Nota sabionda: Durante la fase REM se da la curiosa circunstancia de que los músculos del sistema motor se “desconectan” al bloquearse los impulsos motores. De lo contrario la persona escenificaría sus sueños con movimientos corporales y si no existiera tal mecanismo, algunas noches podrían ser físicamente más duras que correr la maratón.

Nota sabionda: Cada 90 minutos aproximadamente, el cerebro alterna entre el sueño no REM y el sueño REM. En cada ciclo la duración de la fase REM aumenta, por lo que el periodo más largo ocurre por la mañana. Por ello es más fácil recordar esos sueños o pesadillas si uno se despierta en ese momento.

Respuesta a una consulta de Jesús José

cerebro dormir miedo sueño

ZZZZZzzzzzzzZZZZZZZzzzzzz

Al dormir los músculos de la garganta y la tráquea se relajan, y si se está echado boca arriba, la lengua —que ha perdido su tonicidad normal— y la mandíbula se deslizan un poco hacia atrás taponando la abertura que une la garganta con las fosas nasales. Esta obstrucción dificulta la entrada y salida de aire de los pulmones y obliga al durmiente a respirar por la boca.

Como consecuencia, el aire que entra por una abertura más reducida hace vibrar el suave tejido del velo del paladar y la úvula produciendo un ligero ronquido. Pero este ligero ronquido aumenta en potencia acústica, ya que al respirar continuamente por la boca el paladar se seca y vibra con mayor potencia.

En general, cualquier circunstancia que dificulte la respiración durante el sueño puede producir el ronquido. Tal es el caso de un resfriado, una alergia, una apnea, una inflamación de amígdalas… pero tiene mayor disposición al ronquido crónico aquél que tiene al menos uno de los siguientes problemas:

  • Escaso tono muscular en los músculos de la boca y la garganta, lo que facilita la oclusión de las vías.
  • Obstrucción nasal, pues una nariz congestionada exige mucho esfuerzo para la respiración lo que facilita la vibración de los tejidos.
  • El abultamiento excesivo de los tejidos de la garganta, consecuencia en el común de los casos del sobrepeso.
  • Retrusión (posición más retrasada de lo normal) de la mandíbula, ya que así es más fácil que la lengua se desplace hacia atrás.
  • Tamaño excesivo del paladar o la úvula, lo que estrecha la abertura entre la nariz y la garganta.
  •  

     

    Nota sabionda: Se han llegado a medir ronquidos de hasta 80 decibelios, es decir, el ruido de un martillo hidráulico perforando una acera.

    Nota sabionda: Aproximadamente un 45 % de las personas adultas ronca ocasionalmente y un 25% son roncadores habituales. El problema de los ronquidos es más frecuente en los hombres y en las personas obesas o con sobrepeso y se agrava con la edad.

    aire dormir respiración sueño

    DelfínSi las ballenas y los delfines se pasan toda la vida en el mar ¿cómo hacen para dormir? ¿No se hunden y se ahogan? ¿Se quedan flotando?

    Para dormir usan dos métodos diferentes: permanecen quietos en el agua flotando como un tronco o nadan despacio junto a otro animal mientras duermen.

    El primer método suelen usarlo cuando permanecen aislados de sus congéneres y el segundo cuando están acompañados.

    Las ballenas y los delfines cuando duermen y nadan a la vez, se sumen en un estado similar al de duermevela, emparejándose para hacerlo o haciéndolo en grupo. Mientras duermen, los delfines sólo detienen la actividad en una mitad del cerebro mientras cierran el ojo del lado opuesto. La otra mitad del cerebro permanece despierta a un nivel bajo de vigilancia, lo justo para detectar depredadores, obstáculos y otros animales, y para determinar cuándo subir a la superficie a respirar. Un par de horas después el animal invierte los papeles y descansa el hemisferio del cerebro que antes estaba activo y despierta el hemisferio que ya durmió, en un patrón que suele denominarse siesta.

    Suelen pasar dormidos un tercio del día y no está claro si llegan a conciliar un sueño profundo.

     

     

    Nota sabionda: Las crías de ballena y delfín comen, descansan y duermen mientras la madre nada y los remolca con su estela, incluso dormida. No puede dejar de nadar durante las primeras semanas de vida de sus retoños porque se hundirían al no disponer todavía de suficiente grasa corporal que los mantenga a flote.

    agua animales ballenas cerebro delfines dormir hemisferio marino siesta sueño