El porqué del efecto óptico (4)
El siguiente efecto óptico creo que es bastante conocido. Pero al que lo vea por primera vez, seguro le sorprenderá.
Las instrucciones son las siguientes:
- Mira fijamente y sin apartar la vista los cuatro puntos centrales de la imagen, durante unos 30 segundos.
- Mira ahora hacia una superficie lisa de un solo color claro (una pared blanca, el techo, la pantalla en blanco del monitor…)
Puedes mirar fijamente o parpadear rápido repetidas veces hasta fijar una imagen que se mantendrá nítida durante un par de segundos.
Aquí está la imagen:

¿Reconoces lo que ves? ¿Te ha sorprendido?
¿Y por qué pasa esto? ¿A qué se debe esta “aparición”?
La aparición de estas post-imágenes se deben a la permanencia retiniana. Al mantener la vista fija en la imagen durante cierto tiempo, ésta no se borra inmediatamente sino que se mantiene unos instantes aunque ya no la estemos mirando. Algo similar —salvando las distancias— a lo que ocurría en los antiguos monitores de fósforo verde que mostraban una imagen practicamente fija: se acababa fijando la imagen en la pantalla aunque éste se apagara.
Si quieres sorprender a tus amistades puedes crear tu propia post-imagen (con una foto tuya, de tu pareja…). Para ello no tienes más que elegir la fotografía y, con la ayuda de cualquier programa editor de imágenes, pasarla a blanco y negro y después pasarla a negativo.
Como yo he hecho para esta ocasión con una famosa fotografía que ha dado lugar a la siguiente imagen:

Guapa ¿eh?
Nota sabionda: Este efecto de la permanencia retiniana es el que ha hecho posible la televisión. En realidad no recibimos la imagen de la pantalla de forma global, sino que se iluminan los puntos de la pantalla uno a uno, en un barrido de la misma a una vertiginosa velocidad que no da tiempo a que la imagen se borre y da al espectador la sensación de que está viendo imágenes completas.
efecto óptico imagen ojo tiempoEl porqué del efecto óptico (3)

Hay montones de ilusiones ópticas, pero pocas tan sorprendentes como ésta que se puede ver en la imagen.
¿Dónde está la ilusión? se preguntará el curioso, si tan solo hay dos trozos de plástico: uno anaranjado más pequeño y otro rojo más grande.
Pues… ¡ahí está! la pieza anaranjada y la pieza roja son exactamente iguales. Pero ahí no acaba la cosa, si intercambiamos el orden de las piezas, ahora parecerá que la anaranjada es mayor que la roja.
Entiendo que, aún sabiendo que la perspectiva puede deformar nuestra percepción y que la forma de las piezas puede contribuir al efecto, cueste creerlo. Por ello nada mejor que ver un video ilustrando lo dicho.
demostración para incrédulos
Un psicólogo estadounidense llamado Joseph Jastrow descubrió en 1899 que, cuando colocamos dos figuras iguales muy cerca una de la otra, podemos tener la sensación de que una es mayor que la otra en tanto que intervengan líneas curvas y ángulos no rectos. Por eso se le conoce como Ilusión de Jastrow. Los dos nuevos ejemplos también ilustran el efecto aunque de manera menos sorprendente y acusada.
También se puede acentuar el efecto dando un color contrastado a cada uno de los lados de las piezas. Se puede aplicar color amarillo o cualquier color claro al borde exterior del arco y color azul o cualquier color oscuro al borde interior, yendo de uno a otro por medio de un degradado. Esto es así porque los colores oscuros acentúan la sensación de pequeñez y los colores claros la de amplitud.
Y no, no hay ningún tipo de truco. Que la curvatura del lado inferior sea idéntica al superior, que los lados sean unas líneas inclinadas que no forman ángulo recto y nos obligan a desplazar la pieza superior hacia la izquierda para alinear ambas, y nuestra propia percepción de la perspectiva obran el engaño: creemos ver lo que no vemos.
Si sientes curiosidad por comprobarlo no tienes más que imprimir la imagen adjunta y probar con el par de piezas. ¡Ah! y no dejes de sorprender a tus amigos con ellas.

Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.
color efecto óptico imagen ojo percepciónMisteriosa desaparición
¿Alguna vez ha desaparecido una persona ante tus ojos? Sin duda debió ser un truco de ilusionismo impresionante.
Pero no menos impresionante es hacer desaparecer con nuestras propias manos un personaje dibujado en una cartulina. Y volver a hacerlo aparecer a nuestra voluntad.
Y eso es lo que ocurre en un famoso rompecabezas conocido por The Vanishing Leprechaun Puzzle, diseñado por el canadiense Pat Patterson, en el que un duendecillo aparece y desaparece a nuestra voluntad.
Es muy probable que ya hayas visto alguna vez el mencionado enigma, o quizá no. De todas maneras, aquí está:
La tarjeta está partida en tres trozos: uno inferior y dos superiores. Y muestra 15 duendecillos.

Si ahora intercambiamos las dos partes superiores entre sí nos queda la siguiente figura.

En donde hay… ¡14 duendecillos!
¿Cuál ha desaparecido? ¿Adónde ha ido? Y cuando volvemos las tarjetas a su posición inicial y regrese… ¿de dónde habrá venido?
Y no es la unica paradoja de desaparición de personas, pues existen otras versiones, como, por ejemplo, la siguiente imagen animada:

En ésta se nos muestran 13 muchachos, que se convierten en 12 al realizar el cambio.
Pero no todas son lineales, también las hay circulares como Get off the earth puzzle, una de las paradojas ópticas más populares, inventada por el creador de enigmas y acertijos estadounidense Sam Loyd, en 1898.
El rompecabezas muestra varios guerreros chinos dibujados en el borde de un disco de cartulina. Este disco se sujeta en el centro de otro pedazo más grande de cartulina de forma que una parte de cada guerrero está dentro del círculo y la otra está afuera. El disco de cartulina se sujeta con un pasador de hojas o un alfiler, de tal forma que pueda girarse. Cuando el disco se rota de su posición inicial (N.E.) a su segunda posición (N.W.), pasamos de 13 guerreros a 12. ¡Uno de los guerreros desaparece!
¿Adónde se fue el chino que falta? ¿De dónde regresa más tarde?
Pero ya está bien de plantear desvanecimientos y apariciones y veamos qué ocurre, cuál es la explicación del fenómeno. Para ello hacemos lo siguiente:
- Trazamos sobre una ficha de cartulina, con escuadra y cartabón, 10 rectas paralelas con el mismo margen de separación entre ellas.
- Cortamos la ficha a lo largo de la línea de puntos, es decir, a lo largo de su diagonal.
- Deslizamos la mitad inferior hacia la izquierda y abajo.

Ahora, al contar las líneas, comprobamos que solamente hay 9. Una de ellas ha desaparecido, pero carece de sentido preguntarnos cuál de ellas ha sido la que se ha desvanecido. La realidad es que las 10 rectas iniciales quedaron repartidas en 18 trozos al cortarlas por la diagonal de la ficha, y no en 20 como sería de esperar. Y esto es así porque un extremo de la primera línea coincide con la diagonal, de tal manera que no la parte en dos. Igual que ocurre con la última.
Y esos 18 trozos han sido reagrupados en un nuevo conjunto de 9 líneas, cada una de las cuales es, evidentemente, 1/9 más larga que cada una de las diez anteriores.
Si volvemos a deslizar otra vez la pieza inferior, pero esta vez hacia arriba, aparece de nuevo la décima línea, que son ahora 1/10 más cortas de lo que lo eran antes.
Igual ocurre con los duendecillos. Cuando son 15, cada uno de ellos es 1/15 más bajo que cuando sólo hay 14. No se puede detectar cuál de los 15 se esfuma porque el conjunto de 14 duendecillos es un grupo totalmente distinto del otro.
Claro que no realizamos un deslizamiento como el descrito con los duendes. Lo que ocurre es que están hábilmente mezclados para que se produzca el mismo efecto al intercambiar las dos mitades superiores. En realidad, ocurre lo mismo que si hiciésemos el siguiente deslizamiento.


Lo mismo se puede decir de los muchachos y de los guerreros chinos.
Ya conocemos el funcionamiento, pero por ello no deja de ser igualmente soprendente, ¿no te parece?
efecto óptico giro ingenio juego
¿Por qué las ruedas de un coche, en ocasiones, parecen girar hacia atrás? Como también parecen girar hacia atrás las aspas de un ventilador o las hélices de un avión. ¿Eh? ¿Por qué?
No es habitual observar este fenómeno a simple vista, pero sí que es frecuente hacerlo en películas, ya sea de cine o televisión.
Y eso es porque las películas simulan el movimiento con una rápida sucesión de imágenes fijas que difieren mínimamente de la anterior. Es decir, la posición de un objeto varía respecto al fondo en cada toma fija sucesiva, y al pasarlas unas tras otras en rápida sucesión, se consigue la ilusión de que hay un movimiento continuo.
Si la velocidad de rotación hace que el aspa (o tapacubos de la rueda) coincida en la misma posición en las sucesivas imágenes fijas, dará la sensación de que no se mueve.
Ahora bien, si el intervalo entre la llegada de aspas no coincide con el intervalo de la cámara —o con un múltiplo de él— dará la impresión de giro hacia adelante o hacia atrás.
Y lo que nos ocupa: la ilusión de movimiento hacia atrás se produce cuando la velocidad de rotación es tal que, entre el intervalo que media entre cada toma, cada aspa se mueve hasta casi la misma posición que ocupó en la toma anterior. De tal manera que en cada imagen fija muestra una posición más retrasada que en la anterior, dando la sensación de que la rotación se produce en sentido inverso.
cine efecto óptico giro velocidadPues lo que hace es trampa. Hace un truco de magia que es lo que hacen los magos. Pero eso ya lo sabemos. Nadie cree que pueda volar de verdad, pero a todos nos ilusiona verle y preguntarnos ¿cómo lo hace? Eso es, nada más y nada menos, el ilusionismo.
Si no sabes a qué actuación, a qué número de magia me estoy refiriendo, puedes verlo a continuación:
Y ahora, tras la lograda ilusión, la pregunta: ¿Cómo hace David Copperfield para volar?
Recientemente me tropecé con el siguiente video. No es nuevo, así que es posible que ya lo conozcas. De hecho lo he visto en diferentes blogs. Pero no he podido resistir la tentación de ponerlo. Para todos los curiosos y curiosas.
Claro que, también es comprensible que no quieras que te destripen el truco para poder seguir disfrutando de la ilusión. En ese caso no veas el siguiente video: en él la técnica destrona a la magia.
Interesante video éste que nos explica cómo hizo para volar. Pero más interesante sería otro: ¿Cómo hizo para ligarse a Claudia Schiffer? Ése sí que fue un buen truco.
aves efecto óptico equilibrio ilusionismo peso¿Por qué el mar es azul?

Se oye decir que el mar es azul porque refleja el color del cielo, pero no es así. El mar absorbe con mayor facilidad las longitudes de onda larga (rojo, naranja y amarillo) que las longitudes de onda corta (azul, violeta). Estas rebotan y son captadas por nuestro ojo.
Existe una relación entre el color del cielo y el color del mar, pero cada uno surge de forma independiente al otro.
Si bien el agua es incolora porque toda las longitudes de onda la atraviesan, cuando nos referimos a una gran cantidad de agua, a la luz le cuesta más atravesarla y refleja cierta tonalidad azul. Si la cantidad de agua acumulada es tan importante como en el mar, la cantidad de luz reflejada es mucho mayor y el color azul más intenso.
Este efecto se produce en el agua pura, pues si el agua alberga algas, barro e impurezas, la luz esparcida por esas partículas emmascarará el color habitual del agua.
Respuesta a una consulta de Daniela
azul color efecto óptico mar ojoApariencia
Si buscamos apariencia en el diccionario, encontramos lo siguiente:
apariencia
(Del lat. apparentĭa)
1. f. Aspecto o parecer exterior de alguien o algo.
2. f. Verosimilitud, probabilidad.
3. f. Cosa que parece y no es.
4. f. En el teatro, escena pintada sobre lienzo o representada con actores y muñecos, oculta por una cortina que se descorre en cierto momento de la representación.
cubrir las ~s.
1. loc. verb. salvar las apariencias (‖ disimular).
en ~.
1. loc. adv. Aparentemente, al parecer.
Y es esta palabra y no otra la que viene como anillo al dedo para titular esta entrada. Y más cuando nos centramos en la tercera acepción del término: cosa que parece y no es.
En la imagen se puede ver un vaso de tubo, de ésos que se utilizan para los cubatas y demás bebidas alcohólicas. ¿Y dónde está lo curioso? te preguntarás ¿en que está vacío?
Pues no, lo verdaderamente curioso es la siguiente afirmación: es mayor el perímetro del vaso que su altura.
Te aseguro que no lo acabo de vaciar de un trago. En apariencia (fíjate, en apariencia) es mucho más alto, pero en realidad (fíjate, parece más alto, pero no) no lo es. En realidad es mayor su perímetro.
Pero no tienes por qué creerme sin más, vamos a comprobarlo. Un vaso de tubo medio mide unos 16,50 cm de altura y tiene un diámetro de unos 6 cm. Para calcular el perímetro de la circunferencia utilizamos la siguiente fórmula:
Perímetro = diámetro x pi
P = 6 x 3,14
P = 18,84 cm
que supera los 16,50 cm de la altura del vaso medio (incluso los 18 cm de otro vaso que acabo de encontrar).
Es posible que cuando quieras explicarlo o cuando quieras quedarte con tus amigos no lleves una calculadora encima, así que lo mejor será que midas el perímetro con algo que tengas a mano: una pulsera, el cordón de un zapato o incluso una servilleta… que te servirán para rodearlo y hallar su medida. Luego, con cuidado, coloca una punta en la base y la otra… quedará unos centímetros por encima del borde.
Et voilà: prueba superada.
altura efecto óptico geometría perímetroEl porqué del efecto óptico (2)
Esta espectacular ilusión óptica es conocida como Spinning Silhouette Optical Illusion (ilusión óptica de la silueta giratoria) y fue creada por Nobuyuku Kayahara en el año 2003.

En ella se puede observar a una chica girando ¿hacia la izquierda? ¿hacia la derecha? Ahí radica lo sorprendente: gira hacia ambos lados y depende del observador que gire hacia uno u otro lado. Es más, con un poco de práctica se puede conseguir que gire hacia en el sentido que nosotros queramos y cuando queramos. Solamente hay que aprovechar el momento oportuno para “ordenarle” que cambie la orientación del giro.
Al ver la imagen por primera vez la observamos girar en un sentido. Ahora es difícil que gire en otro la próxima vez que la veamos: hemos asimilado un sentido y así la veremos siempre, a no ser que podamos forzar el cambio.
Para ello se han de seguir unas sencillas instrucciones:
- Ser consciente de por qué gira de una manera u otra. ¿Qué pierna tiene levantada? Si has interpretado que es la izquierda, la muchacha gira hacia la izquierda, es decir, al contrario que las manecillas del reloj. Si has interpretado que es la derecha, gira hacia la derecha, es decir, en el mismo sentido que las manecillas del reloj.
- Aprovechar los momentos de ambigüedad. Cuando la imagen presenta una situación indefinida en la que una pierna puede ser tanto la derecha como la izquierda.
- Forzar la interpretación. Cuando se den esas situaciones obligarnos a interpretar que la pierna izquierda es la derecha y viceversa. Para ello suele dar buen resultado mirar el talón de la pierna levantada y tratar de ver que la pierna dibuja la trayectoria de un semicírculo, no de una vuelta completa, como si rebotara al alcanzar en el punto máximo de la izquierda o de la derecha.
Suerte, no es fácil de conseguir la primera vez. Pero es gratificante luego hacerla girar a voluntad.
Veamos ahora la explicación de fenómeno y, de paso, a qué nos referíamos en los puntos anteriores con lo de situación ambigua.
Cuando vemos una imagen ambigua o indefinida, nuestro cerebro interpreta la información de acuerdo a la almacenada en nuestra memoria y le da un significado que tenga sentido. Aunque si nos obligamos a pensar en otra cosa, la interpretación puede cambiar. Por ejemplo, en la imagen siguiente:

¿Hacia donde mira el caballo? ¿Hacia adelante? ¿Hacia atrás? Esta imagen se puede interpretar de dos maneras por su ambigüedad, por la falta de puntos de referencia como alguna sombra u otro detalle.

Una ves hemos asimilado las dos opciones que nos propone la imagen, somos capaces de ver una u otra interpretación a voluntad.
Lo mismo funciona para la ilusión óptica propuesta, solo que se le añade movimiento. Pero antes veamos una imagen fija.

Tal como pasaba con el caballo, la imagen ofrecida carece de referencias que nos permitan asegurar si la chica está de frente o de espaldas, por lo que nuestro cerebro puede dar cualquiera de las dos interpretaciones.
Al igual que ocurre en las imagenes siguientes que corresponden a los momentos de ambigüedad antes mencionados. En ellos, si interpretamos que es la pierna derecha la que está levantada, la figura girará hacia la derecha. Es en ese momento cuando debemos forzarnos a ver que no se trata de la pierna derecha sino de la izquierda, para que gire hacia la izquierda. Y lo contrario se aplica con la imagen simétrica.

Ahora bien, si se deja de mirar la pierna o el talón, la silueta seguirá la inercia girando hacia el lado que lo estaba haciendo, pues el movimiento de que está dotada la figura también juega con la forma en que nuestro cerebro traslada los movimientos en dos dimensiones a las tres dimensiones del espacio normal.
cerebro efecto óptico imagen
El color del cabello —al igual que el de la piel— se debe a una sustancia llamada melanina.
Existen dos tipos de melanina:
Ambas las producen un tipo de célula, llamado melanocito, que se encuentran en el bulbo piloso, bajo la epidermis. Los melanocitos transfieren el pigmento a los queratinocitos que producen la queratina, el componente principal del pelo.
Así, el pelo mantiene el color hasta que, con el paso del tiempo, los melanocitos dejan de funcionar. De hecho, cuando el cabello comienza a ponerse gris, los melanocitos continúan presentes pero inactivos. Después disminuyen en número y desaparece el tinte natural del pelo de forma gradual y no uniforme.
Esta decoloración del cabello, llamada canicie fisiológica o de senescencia, es un síntoma irreversible de envejecimiento y depende en la mayoría de las ocasiones de procesos hereditarios.
Nota sabionda: Las canas deberían ser transparentes, pues así lo es la queratina, la sustancia orgánica que conforma los pelos y también las uñas. La causa de que las canas se vean de color blanco obedece a fenómenos ópticos por la superposición, al igual que ocurre en el extremo de las uñas.
cabello células color efecto ópticoEl porqué del efecto óptico
Es habitual encontrar efectos ópticos en Internet. Son muy curiosos y por ello gustan. Pero suelen ir sólo con la presentación del efecto sin la más mínima explicación del porqué.
El curioso que se precie gusta de la curiosidad, pero tanto o más de la explicación.
A continuación un curioso efecto óptico que, como no, vamos a intentar explicar con claridad.

- Seguir con la mirada al punto rosado en movimiento. Sólo se ve el color rosado
- Ahora fijar la vista en la cruz central. El punto en movimiento es ahora de color verde.
- Mantener la vista en la cruz central sin desviarla. Después de un breve periodo de tiempo dará la impresión de que el punto verde va borrando los puntos rosados, hasta que todos ellos desaparecen y tan solo queda el punto verde girando alrededor de la cruz.
Por supuesto, no hay ningún punto verde ni desaparece ningún punto rosado. Es nuestra vista y nuestro cerebro los que nos engañan.
Para explicar el efecto primero debemos hablar de los colores. Los colores primarios son aquellos que no se pueden obtener por mezcla de otros colores: el rojo, el azul y el amarillo (hablando con mayor propiedad son el magenta, el cyan y el amarillo). Después están los colores secundarios, que son los que se obtienen con la mezcla de dos primarios: el verde, el naranja y el violeta (que casi parece azul al haber hablado de magenta en vez de rojo y cyan en vez de azul).
Si durante un cierto período de tiempo nos habituamos a una estimulación, después podremos experimentar ciertos fenómenos ilusorios llamamos postefectos.
Si mantenemos nuestra vista fijamente en un color durante un tiempo y después miramos un espacio en blanco, veremos siempre proyectado el color complementario (el color que tiene enfrente en la rueda de color de la imagen anterior). Así, si la fijamos en el color violeta veremos el amarillo y si la fijamos en el color magenta veremos el verde.
Esto es debido a que la retina se ha saturado de ese color, se ha “cansado” y está menos sensible a ese color que normalmente. Y cuando posamos la vista sobre un espacio en blanco, el cansancio se manifiesta mostrando el color complementario.
Probemos ahora este efecto:


- Fijar la vista en la cruz situada entre los cuadros de colores y permanecer unos 45 segundos sin apartarla de ahí. Con ello nuestra retina se adapta a las diferentes porciones de colores.
- Pasar rápidamente la mirada a la cruz situada entre espacios en blanco. Ahora se verán superpuestas en el campo en blanco porciones ilusorias de color. Y esos colores serán los complementarios a los originales.
Con esto se ha explicado por qué se ve un punto verde inexistente (en realidad se borran los puntos rosados siguiendo una secuencia que simula un giro). Ahora falta explicar ¿por qué desaparecen?
Para ello hemos de hablar de los contornos. El contorno es la región que permite separar visualmente una cosa de otra distinta. Si este contorno es nítido y claro, ello se traduce en un elevado contraste que permitirá fijar con claridad el objeto. Si, por el contrario, el contorno es impreciso y difuso, disminuye el contraste y con él la capacidad de diferenciación entre ambos lados del contorno.
Veamos para ello el siguiente efecto:


- Fijar la vista en el punto central del círculo de contorno nítido. El contraste permanece constante.
- Fijar ahora la vista en el punto central del círculo de contorno difuso durante unos 30 segundos sin mover la vista del punto. Se observa que el contraste decrece hasta el punto que el disco desaparece.
Otra curiosidad que se deduce de este efecto es que si dos áreas reflejan la misma cantidad de luz, pero presentan contornos diferenciados, la que posea el contorno nítido parecerá más oscura que la que lo presente difuso. En el ejemplo el tono de gris en la parte central es el mismo en ambas imágenes.
Ambos efectos se deben a que la vista responde bien a los cambios abruptos en el estímulo y menos bien a los cambios graduales.
Ahora ya está explicado también por qué los puntos rosados acaban por desaparecer.
Nota sabionda: La vibración de los contornos difusos por movimientos oculares involuntarios y continuos, es la causa de que se mantenga nuestra percepción del área existente en el interior de los mismos.
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