Hoguera de San Juan

El 24 de junio es la festividad de San Juan y en la víspera se celebra hasta altas horas de la madrugada la denominada verbena de San Juan. Se come coca, se baila, se tiran petardos y cohetes y se encienden hogueras en la noche más corta del año. De hecho acabamos de celebrarla, pero… ¿sabemos qué estamos celebrando realmente?

Pues estamos celebrando el solsticio de verano.

El solsticio es la época del año en la que el Sol —astronómicamente hablando— se halla en uno de los dos trópicos, lo que sucede del 21 al 22 de Junio para el de Cáncer y del 21 al 22 de Diciembre para el de Capricornio. En el hemisferio septentrional el día que corresponde al solsticio de verano es el más largo del año o, con más propiedad, aquél en que el Sol permanece más tiempo sobre el horizonte y, de la misma manera, el día correspondiente al solsticio de invierno es el más corto. Ocurriendo a la inversa en el hemisferio austral.

En los solsticios, el Sol culmina cada día a menor altura sobre el horizonte acercándose al ecuador celeste, siendo precisamente ése el sentido de la palabra latina solstitium, de sol y stare, ‘estar quieto’.

En la Antigüedad, el cielo —considerado morada de los dioses— tenía un papel fundamental en la vida de aquellas gentes, y todo lo que en él ocurría era interpretado como signos divinos. Y de la misma manera que la llegada de la primavera era una señal de renovación y de inicio —incluso el primitivo calendario romano comenzaba en el mes de martius, ‘marzo’— la llegada del solsticio de verano era una señal negativa. El hecho de que a partir de aquél momento los días fuesen cada vez más cortos y que la oscuridad le ganase terreno a la luz, no tenía buena interpretación. Por ello realizaban una serie de ritos con la finalidad de contrarrestar ese efecto negativo. Uno de estos antiguos ritos solares paganos consistía en la confección de unas cocas de forma redondeada con un agujero en el centro (como el actual roscón) simbolizando el disco solar, que comían al raso remojada en vino dulce.

También realizaban hogueras con la pretensión de aumentar el ardor del Sol y alejar las tinieblas, protegiendo así sus casas de la entrada de seres malignos y de enfermedades, invocando con su luz y calor aquellos aspectos positivos como el amor y la fertilidad de mujeres y tierras. Fuego purificador sobre el que se saltaba para atraer la buena fortuna y en el que se quemaban objetos de mal recuerdo para eliminar su efecto negativo y poder renacer libres de ellos..

El proceso de cristianización asimiló la fiesta pagana a la festividad de San Juan Bautista y así hasta nuestros días.

 

 

Nota sabionda: La celebración duraba toda la noche y no se dejaba de cantar y bailar y hacer mucho ruido, para alejar así a los malos espíritus. Adoptando posteriormente —con la llegada a Europa de la pólvora desde Oriente— el uso de cohetes y petardos que, indudablemente, producían mucho más ruido.

Nota sabionda: Los romanos salían esa noche a recoger verbena —planta arbustiva de la misma familia que la hierba luisa— con la que adornaban sus casas y jardines al considerarla la hierba de la fortuna. Estando aquí el origen del nombre de la celebración y, quizás, el origen de las ristras de papelillos y farolillos de colores con el que adornamos el lugar de la fiesta.

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Entrada elaborada a partir de la información cedida por 1de3.com.

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Ducha de burbujas¿Quién no ha agitado una lata de refresco para que salga el gas a presión cuando alguien la abra? ¿Quién no ha experimentado que una bebida gaseosa “pierde fuerza” después de agitarla? ¿Quién no ha visto a los campeones de fórmula uno agitar esas grandiosas botellas de cava y rociar a los presentes con un gran surtidor?

Los refrescos carbonatados contienen dióxido de carbono a presión. Al igual que el champagne y otras bebidas espumosas.

Si el líquido se consume con cuidado, el gas disuelto tarda mucho tiempo en escapar, porque le cuesta hacerlo de un líquido en reposo debido a la tensión superficial. Precisa de una cantidad de energía bastante grande por molécula de gas para lograr romper esa tensión y formar una burbuja.

Pero la dificultad se centra en el estadio inicial, pues una vez formada la burbuja se necesita una menor cantidad de energía por molécula para que éstas se desprendan del líquido y expandan la burbuja.

Pero cuando se agita el envase o se sirve deprisa en un vaso, se introducen gran cantidad de burbujas de aire en el líquido y el gas disuelto puede vaporizarse con más facilidad uniéndose a estas nuevas burbujas que formando nuevas. Son estas burbujas surgidas por turbulencia las que ofrecen una vía rápida de escape para el gas.

Una vez el gas abandona el líquido queda atrapado en el envase, y como el espacio libre es limitado, aumenta la presión.

Y cuando se abre el envase, explosiona rociando de líquido y espuma.

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Fuegos artificiales

¡Qué bonitos! ¡Y qué colores! Y un buen curioso, además de disfrutar del espectáculo, se pregunta: ¿cómo se consiguen esos colores?

Los fabricantes agregan a las mezclas explosivas determinados compuestos químicos que emiten luces de colores cuando sufren la acción del calor.

Cuando los átomos del compuesto absorben el calor producido por la explosión de la pólvora, aumentan su velocidad. Los electrones, que se mueven ahora mucho más rápidamente por la energía recibida, intentan recuperar su estado energético original, que recibe el nombre de estado fundamental o de mínima energía.

La manera más sencilla que tiene el electrón de deshacerse de ese sobrante energético es por medio de un destello luminoso. Y cuando un número elevado de electrones se desprende del sobrante al unísono observamos un destello muy brillante.

Distintos átomos y distintas moléculas emitirán en diferentes longitudes de onda, y aunque la mayoría corresponden a la parte no visible del espectro luminoso (infrarroja, ultravioleta…), otros emiten luz de distintos y brillantes colores que nuestros ojos pueden percibir.

El estroncio es el elemento empleado para el color rojo de un carmesí pálido, el calcio para el rojo amarillento y el litio para el carmín.

El sodio produce un tono amarillo puro y brillante.

Con el bario se obtiene un tono verde amarillento, con el cobre un verde esmeralda, con el telurio un verde hierba, con el talio un verde azulado y con en cinc un verde blanquecino.

Con el cobre se producen destellos celestes y con el arsénico, plomo o selenio, azules pálidos.

Con el cesio se logra la luz púrpura, con el potasio el magenta y con el rubidio el violeta.

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Bomba atómica lanzada sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945. Instantánea tomada desde un B-29 a 18 Km de altura.La explosión de una bomba atómica o nuclear toma la forma de un hongo nuboso. Le champignon atomique, que dicen los franceses. Pero… ¿por qué toma esa curiosa forma y no otra?

Esta especie de nube en forma de hongo se forma cuando una explosión genera una burbuja de gas muy caliente —en el caso de la detonación nuclear por una elevada emisión de rayos X que ionizan y calientan el aire circundante— que recibe el nombre de bola de fuego.

El aire caliente pesa menos al estar más excitadas —con más energía— y separadas sus moléculas y por ello sube y se expande. Al ser un cambio muy repentino y muy extremo, el aire muy caliente sube con mucha velocidad creando una corriente ascendente muy intensa y arrastrando más aire y materiales con él, formando el pie del hongo nuboso.

En la parte dentral de la bola de fuego se concentran las temperaturas más altas, lo que causa un movimiento circular de convección al interaccionar con el aire frío de la parte exterior, arremolinando material hacia afuera y hacienco crecer el diámetro del bulbo o cabeza del hongo.

De todas las bombas atómicas, las que forman un ”sombrero” más plano y enorme son las bombas termonucleares o bombas de hidrógeno, cuya bola de fuego sube tan arriba que golpea la tropopausa, que es la frontera entre la troposfera y la estratosfera.

En esta capa atmosférica existe una signifivativa diferencia de temperatura con las dos capas limítrofes ya mencionadas, que impide que éstas se mezclen demasiado. Y así, cuando la bola de fuego llega hasta la tropopausa no cuenta con suficiente calor como para atravesarla, de modo que se aplasta y se expande en horizontal de forma exagerada en lugar de hacerlo en vertical.

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Hoguera

Todos esos crujidos y chasquidos de la madera cuando se quema, ese ligero crepitar de los leños en la chimenea puede resultar agradable, incluso sedante. Aunque algunas veces son ruidos tan altos que pueden llegar a sobresaltarnos.

Pero el curioso, además de disfrutar del calor de un buen fuego, se pregunta ¿y de dónde proviene ese ruido?

Cuando se arroja un leño al fuego, lo primero que se evapora es el agua contenida en la corteza exterior, pues es allí donde primero se notan los efectos del calor. Al evaporarse el agua, los elementos sólidos comienzan a contraerse, comprimiendo así el agua contenida en el interior de la madera.

Cuando esta tensión es lo suficientemente fuerte la capa exterior se raja para seguir contrayéndose, produciendo un chasquido. Ahora la parte interior queda expuesta al fuego y se convierte en capa exterior y el proceso se repite.

El chasquido verdaderamente fuerte, se produce por el agua que está tan profunda dentro de la madera que no se puede escapar, a pesar de haberse convertido en gas por el calor. Como el vapor de agua tiene mayor volumen que el agua líquida aumenta la presión y cuando se produce una grieta en la madera por el efecto antes descrito, éste se libera con una pequeña explosión.

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Dinosaurios

La teroría más aceptada acerca de la causa de la extinción de los dinosaurios es la caída de un cuerpo celeste sobre la Tierra que impactó hace unos 65 millones de años al norte de la península del Yucatán, como ya vimos.

Según publica la revista científica británica Nature, un grupo de científicos encabezados por William Bottke, del Instituto de Investigaciones del Suroeste, en Boulder (EEUU), afirma haber descubierto la procedencia de la roca gigantesca que causó un catalismo climático que acabó con los dinosaurios y otras miles de especies de finales del Cretáceo.

La ruptura por colisión con otro cuerpo, hace unos 160 millones de años, de un asteroide de 170 kilómetros de diámetro llamado Baptistina —descubierto en 1980— sería la causa, cien millones de años después de la lluvia de escombros que impactó nuestro planeta y del fragmento que causó el cráter Chicxulub de unos 200 km de diametro en el golfo de México.

Los resultados de sus simulaciones informáticas otorgan a esta afirmación más de un 90% de probabilidad. Y además concluyen que esta colisión formó parte de un proceso más extenso que afectó a todo el Sistema Solar pudiendo ser el origen —con un 70% de probabilidad— del cráter Tycho, de 85 km de diámetro, en la Luna y otros cráteres gigantes en Venus y Marte.

Asimismo, la investigación indica que la lluvia creada por el asteroide podría se la fuente de aproximadamente un tercio de los objetos que actualmente rodean la Tierra.

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Dinosaurios

La causa de la extinción de los dinosaurios, hace 65 millones de años, ha sido y es uno de los misterios que se le han planteado a la ciencia. Los investigadores han propuesto múltiples hipótesis para explicar el porqué de la desaparición repentina, en todo el mundo, del 75 por ciento de las especies (plantas y animales) que habitaban y dominaban nuestro planeta.

Apuntan a posibles cambios de temperatura y otros cambios climáticos, intensificación de la actividad volcánica, enfermedades, infertilidades, cambios en la vegetación, epidemias, inversión de los polos magnéticos, cambios en la actividad solar, superdepredación y muchas más.

Recientemente se tomaron más en serio aquellas que señalaban como causa un fenómeno ajeno al planeta: la caída de un cometa o meteorito. Y esto es así porque en la década de los 70 un grupo de científicos encontró una delgada capa de arcilla que contenía grandes cantidades de iridio, un metal raro y poco común que coincide con la época de la extincíón y que podía encontrarse practicamente en todo el mundo.

Comoquiera que la proporción de este metal aumentaba en localizaciones cercanas al Mar Caribe, las investigaciones se centraron en la zona. Descubriéndose un gran cráter submarino en el golfo de México de más de 200 km de diámetro que se supone creado por la caída de un meteorito de unos 10 km de diámetro que impactó con una velocidad de unos 25 km/s.

Tamaña colisión causaría su inmediata pulverización y una gran onda de choque que causaría una elevada temperatura, incendios y tsunamis y el envío de una gran cantidad de polvo a la atmósfera que oscurecería el cielo provocando una drástica reducción de la temperatura al impedir el paso de los rayos solares, lo que se conoce como invierno nuclear. Dando al traste con la vida de multitud de especies, tanto vegetales como animales, tanto terrestres como marinas.

Esta hipótesis es la que cuenta con más apoyos en la comunidad científica, aunque ¿quién sabe?

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Bombero, fuego y agua

El método más común —aunque no el único— para apagar un fuego es rociarlo con agua. Pero ¿por qué el agua apaga el fuego?

Para responder a esta pregunta primero debemos saber cómo funciona un fuego. Para que éste exista se necesitan tres elementos (llamados triángulo del fuego):

  1. combustible
  2. oxígeno
  3. calor

Llamamos combustible a cualquier sustancia capaz de arder, pero más concretamente a aquellas que arden con facilidad, a las que tienen un punto de combustión mas bajo (gasolina, alcohol, carbón, acetileno…)

El oxígeno es un elemento esencial para que se lleve a cabo la combustión, es indispensable para que ocurran las reacciones químicas inherentes al fuego.

Para que el fuego se inicie, ha de haber suficiente calor como para que el combustible reaccione con el oxígeno. Una vez que el fuego comienza, el calor resultante de la propia combustión permite que más combustible se una con el oxígeno. El fuego produce más fuego, se realimenta en un proceso que solo finaliza si se acaba el combustible o el oxígeno.

El agua es un buen agente extintor porque es incombustible, no puede arder. Cuando se la acerca al fuego absorbe rápidamente el calor que éste desprende, la energía cinética de sus moléculas aumenta y se mueven cada vez más rápido distanciándose unas de otras, de tal manera que se transforma en un gas llamado vapor de agua: ha pasado del estado líquido al estado gaseoso.

En este proceso absorbe gran cantidad de calor y, en consecuencia, disminuye la temperatura del fuego, lo enfría; evitando así la reacción entre el combustible y el oxígeno.

Los bomberos utilizan en algunos casos unos pitones especiales en sus mangueras que lanzan el agua en forma de neblina, en unas gotitas muy pequeñas, lo que facilita que el agua se convierta en vapor y el proceso de extinción se acelere.

Una vez apagado el fuego en una zona, el agua lo moja y evita que éste vuelva a prender, al protegerlo con una ligera capa incombustible que la aisla del oxígeno.

Si el fuego se da en recintos cerrados el agua tiene una ventaja adicional. El vapor ocupa mucho más espacio que el líquido (en este caso aumenta el volumen unas 1700 veces) y puede desplazar el oxígeno del lugar, y sin él no hay fuego.

Resumiendo, el agua es excelente para apagar el fuego porque:

  1. es incombustible
  2. humedece el combustible aislándolo del oxígeno
  3. enfría el combustible llevando la temperatura más abajo del punto de combustión

 

 

Nota sabionda: Una forma de extinguir un incendio muy focalizado (como por ejemplo un pozo de petróleo) es causar una explosión. La onda expansiva desplaza súbitamente el aire de ese punto. Y sin oxígeno el fuego se extingue. Es un proceso similar a lo que ocurre a escala reducida al apagar una vela de un soplido.

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Palomitas de maízExisten varios tipos de maíz (dulce, duro, harinoso…) pero solamente uno de ellos produce el resultado deseado: la súbita expansión del contenido del grano, resultando en la ruptura repentina de la cáscara y la formación de una blanca masa esponjosa. Se trata del maíz reventón (Zea mays everata Sturt).

Como todos los granos de cereales, cada grano de maíz contiene una cierta cantidad de agua en su nucleo almidonado. En esta variedad, además, la corteza externa es muy gruesa e impermeable a la humedad.

A medida que el grano es calentado más allá del punto de ebullición del agua y cerca de los 175ºC, el agua dentro del grano empieza a convertirse en vapor, generando fuertes presiones internas. En la mayoría de los granos este vapor escapa tan rápido como se forma, pero en los granos del maíz para palomitas no lo hace debido a que su gruesa corteza lo mantiene sellado.

Cuando la presión interna llega a las 9 atmósferas, la corteza no puede contenerla y ocurre esa pequeña explosión característica, cuya fuerza voltea el grano de adentro hacia fuera, exponiendo el contenido del núcleo. Comoquiera que el almidón se gelatiniza debido a la presión y que retiene dentro de sí la humedad que se encontraba uniformemente distribuida dentro del núcleo almidonado, la expansión repentina de la explosión convierte el endosperma en una especie de espuma, que da a las palomitas su textura única.

Secuencia con cámara ultrarrápida que nos permite observar cómo explosiona un grano de maíz a cámara lenta.

 

 

Nota sabionda: Los granos que no revientan después de haber sido expuestos a altas temperaturas no tenían la suficiente humedad para crear el vapor necesario para explotar. O bien tenían la corteza agujereada y el vapor de agua se escapaba.

Entrada elaborada a partir de la información ofrecida en CPI, Hachemuda.com, Wikipedia y otros sitios más.

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