Coca-cola

Coca-Cola —la bebida refrescante de extractos más popular del mundo— nació a finales del siglo XIX como bebida medicinal. Un veterano farmacéutico de 54 años llamado John Pemberton creó el 5 de mayo de 1886 la fórmula de la Coca-cola inspirándose en el éxito del Vino Mariani, una bebida alcohólica revigorizante a base de vino y hoja de coca macerada, formulada en 1863 por el químico italiano Angelo Mariani.

En sus inicios se vendía el jarabe de Coca-cola disuelto en agua, pero posteriormente se cambió ésta por la soda, dotando al refresco de burbujas, tal como lo conocemos en la actualidad.

Sobre su composición se ha hablado mucho y existe un gran secretismo acerca de su composición exacta, llegándo a existir una leyenda urbana que afirma que solamente tres altos directivos de la compañía la conocen.

Circulan varias recetas con la pretensión de ser las verdaderas, pero por razones obvias, la compañía no ha reconocido nunca ninguna. Una de las que goza de mayor difusión procede, al parecer, del libro Dios, Patria y Coca Cola: la historia no autorizada de la bebida más famosa del mundo del escritor norteamericano Mark Pendergrast, publicado en 1993.

En los agradecimientos, el autor declara haber tenido acceso a los archivos de la Coca-cola, además de a muchas bibliotecas y archivos privados con lo cual logró reunir un amplio material para hacer de éste libro lo más cercano a la historia real del refresco.

La fórmula de Coca-cola contiene: citrato de cafeína, extracto de vainilla, aromatizantes (naranja, limón, nuez moscada, canela, cilantro…), ácido cítrico, jugo de lima, azúcar, agua y E.F.C., es decir, Extracto Fluido de Coca procedente de Ecuador (Erythroxylon novogranatense) que le aporta a la Coca-cola ese aroma tan característico.

A continuación la receta:

Composición de Coca-cola para cada galón (4,546 litros) :

  • Azúcar: 2.400 gr. en suficiente agua para disolverlo
  • Caramelo: 37 gr.
  • Cafeína: 3,1 gr.
  • Acido fosfórico: 11 gr.
  • Hojas de coca descocainizadas: 1,1 gr.
  • Nueces de cola: 0,37 gr.
  • Embeber las hojas de coca y las nueces de cola en 22 gr. de alcohol al 20%, luego filtrar y agregar el líquido al jarabe. Después añadir:

  • Zumo de lima: 30 gr.
  • Glicerina: 19 gr.
  • Extracto de vainilla: 1,5 gr.
  • Condimento 7X (sabor)
  • Esencia de naranja: 0,47 gr.
  • Esencia de limón: 0,88 gr.
  • Esencia de nuez moscada: 0,07 gr.
  • Esencia de casia (canela de la China): 0,20 gr.
  • Esencia de coriandro: una pizca
  • Esencia de nerolí: una pizca
  • Esencia de lima: 0,27 gr.
  • Mezclar en 4,9 gr. de alcohol al 95%, agregar 2,7 gr. de agua, dejar reposar 24 horas a 60 grados Fahrenheit para que se separe el estrato turbio. Recójase la parte clara del líquido y agréguese al jarabe. Agregar suficiente agua para preparar 1 galón de jarabe. Mézclese una onza de jarabe con agua carbonatada para preparar 6,5 onzas de bebida.

    ¡Ah! Y sírvase bien fría.

     

    Uno de los spots de coca-cola más logrados

     

     

    Nota sabionda: El nombre de la marca y el diseño del logotipo corrió a cargo de Frank Robinson, el contable del farmacéutico.

    Nota sabionda: A lo largo de todo el siglo XX, Coca-cola ha sido uno de los vehículos de expansión de la cultura norteamericana en todo el mundo, encontrándose presente en 232 países del mundo.

    Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.

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    Alimentos

    Se debe a nuestro sentido del gusto, localizado en la boca y, más concretemante en la lengua.

    En ella se encuentran las papilas gustativas, que son unos órganos sensoriales que se pueden observar a simple vista recubriendo la lengua y que nos permiten percibir los sabores como combinación de los cuatro básicos (dulce, salado, ácido y amargo). Pero no tan solo en la lengua: también en el paladar y otras partes de la boca.

    ¿Y cómo funcionan?

    Las papilas gustativas son grupos de cuerpos neuronales agrupados en racimos. Cuando las moléculas de la comida se mezclan con la saliva y pasan por los surcos entre las fibras nerviosas, activan ciertos puntos de las membranas celulares disparando la respuesta de manera similar a la que un neurotransmisor lo hace entre neuronas.

    También nos ayudan a identificar otros aspectos del alimento como la temperatura, la textura o el grado de picante.

    Pero parecen pocos elementos los que aquí se tienen en cuenta para la gran diversidad de alimentos. Lo parece y así es. Ya que es en nuestro sentido del olfato —que puede identificar miles de olores— en el que más nos apoyamos para identificar un sabor. Reconociendo la combinación de moléculas básicas (floral, mentolado, almizclado, acre, alcanforado, etéreo y pútrido, entre otras). El aroma es la clave del sabor.

    Así, ya antes de la ingestión, nuestra nariz capta las moléculas odoríferas que el alimento libera. Durante la masticación, estas sustancias químicas penetran por la garganta y alcanzan la sección posterior de las fosas nasales, estimulando los receptores odoríferos correspondientes.

    Que el olfato es tan importante a la hora de identificar los sabores es fácilmente verificable. En situaciones de congestión nasal por alergia, resfriado o similar, puede parecer que comida tiene menos sabor que de costumbre. Basta también con pinzar la nariz para que el sabor prácticamente desaparezca.

    Así es justo reconocer que es la combinación de los mensajes que recibe el cerebro provenientes de los sentidos del olfato y el gusto, la que nos permite identificar y saborear el alimento.

     

     

    Nota sabionda: Actualmente se habla de un quinto sabor básico, el umami. Esta palabra de origen japonés expresa un sabor entre salado y el glutamato monosódico. Este nuevo sabor fue descubierto por el profesor Kikunae Ikeda de la Universidad Imperial de Tokio a comienzos del siglo XX. Con sus investigaciones quiso caracterizar el gusto distintivo de los espárragos, los tomates, el queso y las carnes, diferente de los cuatro gustos básicos.

    Nota sabionda: Parece ser que el mapa de la lengua está basado en una mala traducción del estudio original y que los sabores no están localizados en un área determinada de la lengua, sino que las cualidades gustativas se encuentran diseminadas por igual por la cavidad bucal.

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