Fotografía HDR

El ojo humano es capaz de adaptarse continuamente y de forma eficaz a diferentes condiciones de iluminación. La pupila se dilata o contrae según la luz que recibe, de forma que somos capaces de apreciar con claridad cualquier escena siempre que haya una mínima cantidad de luz.
Esto no ocurre con la fotografía. El fotómetro que incorporan las cámaras fotográficas calcula un valor medio de las zonas de luces y sombras de la imagen a captar, y se realiza la toma de acuerdo a ésta. Así, puede ocurrir que unas zonas queden muy oscuras y otras muy claras si la escena contiene fuertes contrastes de luz.
La técnica HDR (high dynamic range), ‘alto rango dinámico’, pretende paliar este defecto y, efectivamente, consigue imágenes con todas sus zonas correctamente iluminadas aunque hayan recibido diferentes cantidades de luz.
Para ello se utilizan diferentes tomas de la misma imagen con diferentes iluminaciones para después combinarlas digitalmente. Generalmente se trabaja con tres imágenes (una sobreexpuesta, otra subexpuesta y otra normal) aunque se pueden conseguir resultados aceptables con una sola imagen a la que modificar la exposición con un programa de tratamiento de imágenes.

Utilizando las tres fotografías anteriores, y con trabajo y maña, se obtiene el siguiente resultado: una imagen mucho más real. Aunque, en ocasiones, esta realidad nunca vista hasta ahora en fotografía, lo que consigue es lo contrario: escenarios irreales.

Algunos ejemplos más.


Nota sabionda: El HDR fue desarrollado por Paul Debevec.
Nota sabionda: La técnica HDR se aplica en videojuegos para dotarles de un elevado grado de realismo. Los primeros en utilizar el HDR fueron Far Cry y Half-Life 2: Lost Coast.
Nota sabionda: Puedes ver una galería de imágenes HDR aquí.
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.
fotografía imagen luz mezcla proceso truco¿Cómo funciona el cine en 3D?

Una rareza, una curiosidad… eso fue el cine en 3D en el pasado. Pero actualmente parece que la industria del entretenimiento empieza a apostar por él.
Cada vez más se dispone en los hogares de sistemas de reproducción de gran calidad: pantallas de grandes dimensiones, sistemas de reproducción digital de video, sonido envolvente y otras maravillas que permiten disfrutar del cine en casa. Así que es lógico que se nos ofrezca algo diferente para poder visionar en las salas comerciales.
Hay diferentes sistemas para ofrecer cine en 3D que con el paso del tiempo se han ido perfeccionando, pero todos ellos se basan en el mismo principio: la visión estereoscópica.
¿Y qué es la visión estereoscópica?
Nuestros ojos son como cámaras fotográficas que obtienen imágenes planas, de dos dimensiones. Debido a la separación que existe entre ambos ojos, esta visión binocular consigue dos imágenes que son ligeramente distintas, y esa diferencia varía en función de la distancia a la que se encuentran los diferentes objetos que caen en nuestro campo de visión.
Nuestro cerebro es el encargado de interpretar esas imágenes planas de manera queconstruye la tridimensionalidad a la que estamos acostumbrados.
Así que los diferentes sistemas de cine tridimensional intentan reproducir la forma en que nuestros ojos registran imágenes del mundo real, para que percibamos la imágen proyectada en un pantalla plana como si no fuera bidimensional.
Mucho tiempo ha pasado desde los primeros intentos, aquellos basados en el color, en los que el espectador utilizaba unas gafas especiales que cubrían los ojos con un celofán semitransparente de color rojo sobre un ojo y de color azul sobre el otro. Así cada ojo percibía una imágen diferente, según la porción de color que cada uno de los celofanes dejaba pasar sin filtrar. El resultado era una aceptable sensación de tridimensionalidad.
Posteriormente empezaron a proyectarse las imágenes en color real (no el rojo-verde del anterior método) y a usarse gafas de cristales polarizados, de tal manera que el cristal de un ojo permitía ver la imagen emitida en una luz polarizada y el otro la imagen emitida en otra luz polarizada.
Actualmente la película es en realidad dos películas proyectadas a la vez con los frames intercalados y las gafas tienen un filtro LCD que está sincronizado con el sistema de proyección, de manera que se oscurecen los cristales alternativamente para que un ojo vea una película y el otro vea la otra y que las ligeras diferencias entre ambas conformen la imagen tridimensional, de la misma manera que el cerebro forma la imagen tridimensional a partir del mundo real.
Si la frecuencia de proyección es suficientemente elevada, no se detectan parpadeos de ninguna clase y la sensación 3D es muy convincente.
Nota sabionda: Para que un ser vivo pueda disfrutar de visión tridimensional, es indispensable que disponga de dos ojos situados en el frente de su cráneo. Se trata de una adaptación evolutiva imprescindible para calcular las distancias correctamente.
Nota sabionda: Y el siguiente paso parece que será el cine holográfico, aún en desarrollo, que consta de una pantalla compuesta de multitud de pequeñas unidades a las que se les puede cambiar su transparencia, brillo y color. Al incidir la luz sobre esos elementos en diferente estado, se consigue que la luz reflejada en la pantalla forme la imagen deseada. Si los cambios se realizan con la suficiente rapidez se logra la sensación de movimiento.
cerebro cine efecto óptico espectáculo imagen luz ojo¿Cómo funciona un caleidoscopio?

Aunque desde la Antigüedad eran conocidos los principios de la simetría de reflexión y se pulían piezas de piedra caliza para formar ángulos y observar las imágenes multiplicadas, no fue hasta 1816 que el inglés David Brewster desarrolló una versión contenida dentro de un tubo y la denominó caleidoscopio.
El caleidoscopio es un juguete infantil clásico, de gran sencillez y resultados sorprendentes. Su propio nombre nos habla de su función: del griego kalós, ‘bello’, éidos, ‘imagen’ y scopéo, ‘observar’, es un aparato para observar bellas imágenes.
Se trata de un tubo que contiene tres espejos, dispuestos con su parte reflectante hacia el interior, de tal forma que forman un prisma de lados rectangulares y base triangular. En uno de los extremos se encuentran dos láminas traslúcidas entre las que se disponen plásticos, cristales o cuentas de colores y formas diferentes, cuyas imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir girando el tubo mientras se mira por el extremo opuesto.
Al dirigir el caleidoscopio hacia la luz, se pueden ver las formas contenidas en el triángulo basal, sus reflexiones en los tres espejos y las refexiones entre éstos, de manera que se puede observar un dibujo con varios ejes de simetría de una gran belleza geométrica.
Utiliza el ratón y las teclas del cursor sobre la imagen.
Además del descrito existen diferentes tipos de caleidoscopios: el caleidoscopio de agua, el caleidoscopio de disco, el caleidoscopio polarizado y el teleidoscopio.


Nota sabionda: Aunque lo más común es que contenga tres espejos que formen entre ellos tres ángulos de 60º, los espejos pueden ser más —y consecuentemente otra la medida de los ángulos— para la obtención de diferentes efectos.
Flash de caleidoscopio obtenido aquí.
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Una radiografía es una fotografía del interior del cuerpo, más concretamente de los huesos. Pero ¿cómo es eso? ¿Cómo se fotografía “lo de dentro” sin captar “lo de fuera”?
Pues con ayuda de los rayos X —llamados inicialmente rayos Roetgen en honor a su descubridor— que son una radiación electromagnética cuya frecuencia de vibración se encuentra entre la luz ultravioleta y los rayos gamma emitidos en las reacciones nucleares.
Su alta frecuencia, de 30 a 3.000 PHz (1 PHz = 1·1015 Hz) y su corta longitud de onda (entre 10 y 0,1 nanómetros) le confieren un alto grado de penetración e ionización.
Debido a esa alta capacidad de penetración, si radiamos un cuerpo humano con rayos X, éstos lo atravesarán sin problema. Pero dependiendo del tipo de tejido atravesado lo harán de forma más o menos amortiguada. Así, colocando una placa fotográfica de manera que recoja los rayos tras su paso por el cuerpo, es posible obtener una imagen en la que prácticamente sólo se aprecian los huesos, ya que el resto de tejidos son virtualmente transparentes a este tipo de radiación.
Por ello son especialmente útiles para la localización de roturas o malformaciones óseas, así como para la detección de cuerpos extraños en el organismo.
Pero debido a su alto poder ionizante —que modifica las moléculas a su paso— resultan gravemente perjudiciales en altas dosis, pues producen cambios en el ADN que podrían devenir en cáncer, por lo que no deben realizarse con frecuencia, o en malformaciones embrionarias, por lo que no se deben realizar radiografías a gestantes.
Por ello los médicos o el personal técnico-sanitario que las realiza, se protegen tras cabinas de plomo mientras se realiza la exposición, pues el metal los protege al apantallar la radiación.
Nota sabionda: Los rayos X fueros descubiertos en 1895 por Wilhelm Conrad Roetgen, que los llamó rayos X al no verse capaz de explicar la naturaleza de su radiación.
Nota sabionda: La dosis de rayos X recibida tras una exposición se va acumulando hasta alcanzar una cierta cantidad en que comienza a ser perjudicial.
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Al igual que en esta entrada tenemos que encontrar a un hombre oculto, esta vez entre los M&M’s.
Puede costar un poco, pero en cuanto se encuentra, uno se pregunta… ¿cómo no lo vi inmediatamente?
¿Quieres chequear tu hemisferio cerebral derecho? Pues… a buscar.
Nota sabionda: El porcentaje de cada color en los envases de M&M’s de confites de chocolate con leche es: 30% marrones, 20% amarillos, 20% rojos, 10% naranjas, 10% verdes y 10% azules, en los confites de chocolate con maní el 20% de cada uno de los colores (marrón, rojo, amarillo, verde y azul); el los confites de chocolate con manteca de maní y de chocolate con almendra: 20% de cada uno de los colores (marrón, rojo, amarillo, verde y azul); y en los confites Crispy el 16,6% de cada uno de los colores (marrón, rojo, amarillo, verde, naranja y azul).
Nota sabionda: El color del confite de la cubierta no tiene sabor, aparte del azúcar. Así todos confites saben igual, no importa su color.
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Se dice que la fotografía fue tomada por un trabajador de una plataforma petrolífera, en las aguas del extremo oriental de la península del Labrador (Canadá).
Quizá las condiciones de luz hicieron posible la instantánea o quizá la foto esté retocada. En cualquier caso, es hermosa.
Nota sabionda: Un iceberg es una gran masa de hielo flotante arrastrada hacia latitudes más bajas por las corrientes marinas, como es el caso de la Corriente del Labrador o de Groenlandia.
Nota sabionda: De un iceberg sobresale del agua sólo una octava parte de su volumen total, por lo que estas masas gélidas constituyen un peligro para la navegación, ya que pueden alcanzar dimensiones enormes. Un famoso iceberg fue el causante del hundimiento del Titanic el 14 de abril de 1912.
Nota sabionda: El hielo que forma los icebergs está formado en los glaciares continentales, es hielo de agua dulce.
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¿Quién no ha distinguido un rostro en los claroscuros de un mancha o un estampado? En las vetas de la madera o del mármol, en las formas cambiantes de una nube, en una roca, en la corteza de un árbol… y en tantos otros casos en los que observamos contornos difusos.
Si paramos atención podemos encontrar animales, objetos, plantas o lo que nos propongamos haciendo uso de la imaginación, pero la localización instintiva es la de rostros más o menos humanos.
Y ¿por qué ocurre esto?
Nuestro cerebro clasifica aquello que vemos en una serie de categorías que crea en nuestra infancia. Cuando vemos, por ejemplo, una silla, sabemos al instante que un objeto que vemos por primera vez es una silla porque nuestro cerebro lo compara con unos patrones creados con anterioridad y constata una total coincidencia. Si vemos, por ejemplo, una escultura moderna de forma indefinida, podría darse el caso de que nuestro cerebro observara ciertas coincidencias que nos llevasen a decir: Pues parece una silla.
Cuando observamos una estructura o forma irreconocible nuestro cerebro intenta darle sentido comparándola con el resto de cosas conocidas con anterioridad. El hecho de percibir como algo reconocible una forma inicialmente sin ningún tipo de patrón es un fenómeno psicológico conocido con el nombre de pareidolia.
En ocasiones, la asimilación con un patrón conocido resulta evidente como ocurre en los siguientes casos:



Todos asimilables a rostros humanos, excepto la nube que nos recuerda una cabeza de perro.
Otras veces es difícil dar con la interpretación de un estímulo vago, pero cuando ya se ha hecho es también muy difícil sustraerse a esta interpretación. Y es aquí cuando opera el inconsciente a la búsqueda de una imagen y donde entran en juego las creencias personales, dando como resultado hallazgos como iconos religiosos, imágenes de fantasmas, rostros misteriosos y avistamientos de ovnis, por citar algunos temas paranormales.
Veamos, por ejemplo, la imagen de la izquierda. Se trata de una baldosa de baño, cuya mancha de color conforma una serie de claroscuros de contornos muy difusos. En cuanto fijamos la vista en ella somos capaces de distinguir los primeros rostros casi al instante. Y si nos concentramos seremos capaces de encontrar más, e incluso otras formas.
Si otra persona distingue una imagen que no sabes ver y te explica cómo se ve y dónde, ya serás capaz de verla. Tan sugestionables somos y tan poco le gusta a nuestro cerebro no saber o no reconocer lo que está viendo.
A continuación unas caras que he “descubierto”, aunque se pueden encontrar muchas más. Solamente se trata de echarle imaginación.

Y ¿por qué distinguimos rostros y no otras cosas?
Al parecer se trata de una ventaja evolutiva. Sin duda es (y fue) muy útil reconocer con rapidez un rostro semioculto por la maleza o en la penumbra, en cuanto a supervivencia se refiere. Al menor indicio de un posible enemigo emboscado, el hombre primitivo podía ponerse de inmediato a la fuga. Quizá vislumbrara un rostro o quizá no lo fuera en realidad, pero el caso es que pudiera ponerse a salvo.
Y tan arraigada está esta facultad en el cerebro humano, que una de las primeras cosas que hacen los bebés es reconocer rostros. Reaccionando con una sonrisa o una mueca no tan solo a la voz o a los estímulos luminosos y de movimiento, sino al rostro humano. La presencia de un rostro humano en su campo de visión acaparará toda su atención y dejará de lado cualquier otro estímulo.
En cierta manera esta actitud también favorece su supervivencia. Sin duda es muy atractivo para unos padres que un bebé les siga con la mirada, les reconozca, les sonría y les preste su atención. En caso contrario unos primitivos padres podrían abandonarlo al no haber sabido crear vínculos afectivos con ellos.
Nota sabionda: Este fenómeno psicológico perceptivo —que no necesariamente patológico— es utilizado en el test de Rorschach. Un famoso test utilizado para evaluar la personalidad del sujeto estudiado, a partir de sus intentos de dar sentido a 10 láminas que presentan manchas de tinta totalmente ambiguas y faltas de estructuración.
Nota sabionda: No solamente se presenta la pareidolia con estímulos visuales, también lo hace con los auditivos. De ahí los mensajes ocultos en canciones al reproducirlas en reverso, o la aparición de mensajes o frases reconocibles en grabaciones en idiomas desconocidos.
A continuación unas de estas pareidolias auditivas en las que unas frases en castellano aparecen nítidamente en una canción en otro idioma. Pero cuidado, quizá nunca más puedas volver a escucharlas como antes.
En la conocida canción All Right, de Christopher Cross, nos encontramos con un tal pingüino Rodríguez, que a saber quién es. En la no menos famosa canción Hold on tight de la E.L.O. (Electric Light Orchestra), se oye claramente en tu huerto no hay tomates, un huerto ciertamente pobre. Y en la famosísima Hotel California de Eagles nos encontramos con un chinito pecando.
Christopher Cross
E.L.O.
Eagles
Lo que en realidad dice el amigo Christopher es I think we’re gonna make it, ‘pienso que vamos a hacerlo’, en inglés. Los de la E.L.O. dicen quand tu vois ton bateau partir, ‘cuando veas zarpar tu barco’, en un perfencto francés. Y Eagles nos canta then she lit up a candle, ‘luego ella enciende un candil una vela’.
El porqué del efecto óptico (4)
El siguiente efecto óptico creo que es bastante conocido. Pero al que lo vea por primera vez, seguro le sorprenderá.
Las instrucciones son las siguientes:
- Mira fijamente y sin apartar la vista los cuatro puntos centrales de la imagen, durante unos 30 segundos.
- Mira ahora hacia una superficie lisa de un solo color claro (una pared blanca, el techo, la pantalla en blanco del monitor…)
Puedes mirar fijamente o parpadear rápido repetidas veces hasta fijar una imagen que se mantendrá nítida durante un par de segundos.
Aquí está la imagen:

¿Reconoces lo que ves? ¿Te ha sorprendido?
¿Y por qué pasa esto? ¿A qué se debe esta “aparición”?
La aparición de estas post-imágenes se deben a la permanencia retiniana. Al mantener la vista fija en la imagen durante cierto tiempo, ésta no se borra inmediatamente sino que se mantiene unos instantes aunque ya no la estemos mirando. Algo similar —salvando las distancias— a lo que ocurría en los antiguos monitores de fósforo verde que mostraban una imagen practicamente fija: se acababa fijando la imagen en la pantalla aunque éste se apagara.
Si quieres sorprender a tus amistades puedes crear tu propia post-imagen (con una foto tuya, de tu pareja…). Para ello no tienes más que elegir la fotografía y, con la ayuda de cualquier programa editor de imágenes, pasarla a blanco y negro y después pasarla a negativo.
Como yo he hecho para esta ocasión con una famosa fotografía que ha dado lugar a la siguiente imagen:

Guapa ¿eh?
Nota sabionda: Este efecto de la permanencia retiniana es el que ha hecho posible la televisión. En realidad no recibimos la imagen de la pantalla de forma global, sino que se iluminan los puntos de la pantalla uno a uno, en un barrido de la misma a una vertiginosa velocidad que no da tiempo a que la imagen se borre y da al espectador la sensación de que está viendo imágenes completas.
efecto óptico imagen ojo tiempo
Al igual que en esta entrada tenemos que encontrar a un hombre oculto, esta vez entre las lentejas.
Puede costar un poco, pero en cuanto se encuentra, uno se pregunta… ¿cómo no lo vi inmediatamente?
¿Quieres chequear tu hemisferio cerebral derecho? Pues… a buscar. Todo lo dicho en la entrada anteriormente referida tiene cabida aquí, salvo quizá que habría que aumentar los segundos de margen pues hay que cubrir un mayor espacio.
cerebro hemisferio hombre imagen mezcla ojo





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