El movimiento de giro sobre sí mismo —en sentido inverso a las agujas del reloj, esto es de Oeste a Este— que realiza la Tierra, recibe el nombre de movimiento de rotación.
Es un movimiento efectuado a lo largo del eje terrestre y cuya duración es de 23 horas con 56 minutos y 4 segundos.
La velocidad angular o de giro de nuestro planeta se traduce en una velocidad lineal de 1666 km/h en la línea del ecuador.
Pero no podemos sentir esa velocidad de vértigo porque formamos parte del mismo sistema. Es decir, nos encontramos en movimiento al igual que el planeta. Y como la velocidad de giro es constante, no hay aceleraciones ni desaceleraciones que nos den sensación de movimiento.
Tampoco percibimos el movimiento cuando viajamos en coche, tren o avión y se mantiene una velocidad constante sin sacudidas. Podemos, por ejemplo, lanzar un objeto de un asiento a otro de igual manera que lo haríamos fuera del vehículo, o, también por ejemplo, podríamos jugar al billar o al ping-pong en un tren bala (de éstos que minimizan el rozamiento) al igual que lo haríamos en tierra firme.
Otra cosa sería que la Tierra detuviese su movimiento de rotación en seco. Si tal cosa pudiese ocurrir, el Principio de Inercia o Primera Ley de Newton que dice: “si un cuerpo está en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme, permanecerá en ese estado, hasta que una fuerza actúe sobre él”, se encargaría de lanzarnos al espacio a la velocidad de 1666 km/h si nos encontrásemos sobre la línea del ecuador.
Nota sabionda: El núcleo de la Tierra —compuesto fundamentalmente de hierro— rota algo más rápido que el manto y la corteza terrestres. Este fenómeno conocido como súper rotación es de entre 0,3 y 0,5 grados cada año (lo que significa que en unos 900 años el centro de la tierra habrá completado una rotación más que el resto del planeta). Aquí está la explicación de por qué la Tierra puede generar un campo magnético.
Respuesta a una consulta de Daniela
Ecuador esfera giro leyes superficie velocidadLeyes obsoletas
El legislador establece normas, prohibiciones y leyes que, en caso de infringirse, llevan asociadas una pena. Pero muy a menudo ocurre que el hecho prohibido deja de tener sentido por el simple paso del tiempo. Y si el legislador no deroga esa normativa, se da el caso de prohibiciones totalmente absurdas.
Veamos una serie de prohibiciones que siguen vigentes en la ciudad de Londres, aunque casi nadie sepa ya de su existencia.
Y algo que será realmente útil al turista que vaya a visitar el Palacio de Westminster:
Así que ya sabéis, una excelente manera de tener un funeral de campanillas. Claro que… a ver quién es el guapo que encuentra un médico que certifique la defunción.
leyes Londres




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