AcnéAunque no existe ninguna relación directa entre ningún alimento y los granos, lo cierto es que una dieta con un elevado contenido en grasas puede estimular la producción de aceite en la piel y con ello favorecer la aparición de los granos. Por el contrario, comiendo menos grasas y más frutas y verduras se seca más la piel y se palía el problema.

Pero no se elimina. Y esto es porque la causa real de los granos es hormonal. Por eso es un problema que afecta a preadolescentes y adolescentes, en una etapa de su vida en la que la producción hormonal se desboca.

En este estadio del desarrollo, el organismo comienza a fabricar más andrógenos. Estas hormonas, entre otras cosas, estimulan las gándulas sebáceas en la raíz de los folículos pilosos y éstas segregan más sebo que aflora por los poros de la epidermis. Pero lo hacen en tal cantidad y tan rápidamente que el poro se obtura.

Cuando este sebo tapona el poro y no fluye, se acumulan bajo él células cutáneas muertas y más sebo. A medida que la materia taponada aumenta, empuja hacia arriba y aparece el grano.

granoAhora pueden darse dos situaciones:

  • que los pequeños y blanquecinos granos se oscurezcan al exponerse al aire y a la luz, dando lugar a un comedón conocido popularmente como espinilla o punto negro.
  • que las bacterias que viven en la piel —entre ellas la Propionibacterium acnes— se nutran de las células cutáneas muertas y de otros deshechos provocando con ello que los leucocitos combatan la infección, dando como resultado una gran hinchazón y un saco de pus.
  • No es aconsejable reventar los granos, pues se corre el riesgo de propagar la infección a la piel circundante. Aunque… es tan difícil resistirse…

     

     

    Nota sabionda: El organismo masculino segrega, lógicamante, más andrógenos (hormonas masculinas) que el femenino, por ello los chicos padecen más de acné que las chicas.

    Nota sabionda: La tendencia a tener granos es hereditaria.

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    AhogándoseComo poder, se puede, lo que no se debe.

    Por tragar un buche de agua salada no va a pasar nada —¿quién no ha tragado accidentalmente un poco de agua salada mientras tomaba un baño de mar?— pero si tragamos mucha puede ser muy perjudicial. Y eso sin llegar al extremo de lo que supondría un ahogamiento.

    Los efectos van desde diarreas hasta el colapsamiento de los riñones.

    En los procesos que ocurren en nuestro organismo tiene mucho que ver la ósmosis, que es un fenómeno físico-químico relacionado con el comportamiento del agua —como solvente de una solución— ante una membrana semipermeable para el solvente (agua) pero no para los solutos. Tal comportamiento entraña una difusión simple del agua a través de la membrana, sin gasto energético.

    Si una membrana de este tipo (una membrana celular, la piel…) separa dos soluciones de agua de diferente concentración, se genera un trasvase de agua desde la zona de más baja concentración o hipotónica, hacia la de alta concentración o hipertónica, buscando el equilibrio.

    Este movimiento del agua a través de la membrana celular puede producir que algunas células se arrugen por una pérdida excesiva de agua, o bien se hinchen por una ganancia excesiva de agua. Para evitar estas dos situaciones de nefastas consecuencias para las células, estas poseen mecanismos para expulsar el agua o los solutos, aunque requieren gasto energético.

    Ahora se nos plantea una pregunta. ¿Por qué no sale toda el agua de nuestro organismo cuando tomamos un baño de mar? La concentración de elementos en el agua corporal es menor que en el agua salada. ¿Qué ocurre, pues?

    Lo descrito hasta ahora es lo que ocurre en situaciones normales, en las que los dos lados de la membrana están a la misma presión; si se aumenta la presión del lado de mayor concentración, puede lograrse que el agua pase desde el lado de alta concentración al de baja concentración, en un proceso que se conoce como ósmosis inversa.

    Al bañarnos en el mar, el agua (y no la sal) penetra en nuestra piel sin mayor consecuencia que la de arrugarnos la piel de los dedos, como si de agua potable o desalinizada se tratase.

    Ahora bien, si bebemos agua salada, al entrar en nuestro organismo no existe ninguna diferencia de presión, por lo que funciona el mecanismo de la ósmosis. Nuestras células ceden agua para equilibrar la concentración en un proceso contínuo. Los riñones comienzan a acumular sal en el proceso de filtrado de la sangre hasta que resultan dañados. Nuestro organismo intenta eliminar la sal sobrante a través de la sudor, la orina y las heces, pero para ello ha de utilizar más agua que la adquirida al beberla salada. Se desencadena un proceso de deshidratación.

    Beber agua salada nos da todavía más sed y empeora nuestro equilibrio hidrostático. Así que, por mucha sed que tengas, no bebas nunca agua salada.

    Respuesta a unas consultas de ale y de shadow_isma8.

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    Revelando huellasLa piel de los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies reciben el nombre de piel de rozamiento. Y esto es así porque esta piel carece de folículos pilosos y de glándulas grasas y presenta unos relieves epidérmicos o estrías que facilitan el asir objetos y el caminar.

    Estas estrías de rozamiento —también llamadas crestas papilares— se componen de hileras de poros sudoríparos que transpiran constantemente. Y esta transpiración mezclada con grasas de otras parte del cuerpo pasa a la superficie de otros objetos cuando los tocamos. El dibujo de las estrías de fricción que se transfiere es lo que se conoce como huella latente.

    Estas impresiones latentes no se observan a simple vista, por lo que se han de “revelar” de algún modo para incrementar su visibilidad y contraste.

    El método más frecuente para revelar huellas sobre materiales no porosos, consiste en la utilización de un polvo dactilar para realzarlas.

    Este polvo se puede componer de muchos ingredientes distintos que pueden variar según la fórmula escogida, pero suelen contener esencia de trementina, óxido férrico negro y pigmento negro de hollín.

    Se aplica sobre la superficie escogida con un pincel y el polvo se adhiere de forma mecánica al aceite y demás componentes húmedos de la huella latente, con lo que ésta se torna visible y deviene apta para su tratamiento.

    Así se puede, de entrada, clasificarla en uno de los cuatro tipos de huellas dactilares existentes:

     
     

     

     

    Nota sabionda: La forma y las características de las huellas dactilares se forman antes de nacer y permanecen inalterables hasta el momento de la muerte. A menos que se dañen, corten o lesionen hasta el punto de formar una cicatriz.

    Nota sabionda: Son diferentes para cada individuo, incluso son diferentes las de los gemelos idénticos. Las crestas papilares se forman desde muy temprano, entre el tercer y cuarto mes de embarazo y su patrón va a depender tanto del genoma como del ambiente. Al formarse la piel del feto en el útero materno, queda expuesta a diferentes condiciones tales como la presión de otras partes del cuerpo, los movimientos y la posición de éste en el útero, la nutrición, la presión sanguínea…. lo que hace imposible que se repitan las circunstancias que dan lugar al dibujo final.

    Nota sabionda: La función de las crestas y los surcos es la de hacer la piel rugosa en manos y pies para agarrar objetos y que sea mucho más difícil que éstos se deslicen. Esto sigue siendo útil en la actualidad para nuestras manos, pero ya no cumple ninguna utilidad en nuestros pies. Otro vestigio más de nuestro pasado arbóreo donde los pies eran imprescindibles para sujetarse a las ramas. De hecho, los monos y los koalas tienen también huellas dactilares.

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    Lagarto de KingyLa piel de gallina, o la carne de pato que dicen los ingleses, es una especie de erizamiento de los poros de la piel que nos recuerda a esas aves una vez desplumadas.

    Pero, ¿qué provoca la piel de gallina? ¿cuál es el mecanismo?

    La piel de gallina es la respuesta a ciertos estímulos:

  • sobresalto o susto
  • frío
  • estremecimiento o alteración en el ánimo
  • Aunque, en realidad, las tres se refieren a un descenso de temperatura corporal, ya sea tanto por causas ambientales como por causas internas, ya sea por los escalofríos provocados por el miedo o los nervios o por la sensación sentimental intensa como una música un aroma o cualquier otra circunstancia que nos emociona.

    El funcionamiento es el siguiente:

    En la parte más profunda de la dermis se encuentran las glándulas sudoríparas, el tejido graso, los bulbos pilosos y una fina musculatura que opera sobre los poros, dilatando y contrayendo esos diminutos esfínteres con la finalidad de mantener la temperatura. Si hay un exceso de calor se abren para liberar sudor y contribuir al enfriamiento corporal por evaporación. Si hay una falta de calor (frío) se contraen y cierran para evitar la pérdida de más calor.

    Cuando este grupo muscular —llamado musculus erector pili o músculo horripilador— se contrae, el poro se cierra, la piel forma un bultito alrededor del folículo y el pelo se eriza, dando como resultado la piel de gallina.

    Este reflejo es en el hombre un resíduo de antaño, pues nuestro cuerpo no está tan cubierto de pelo como en tiempo prehistóricos, pero en muchos animales peludos es un mecanismo muy útil para mantener el calor, pues al erizarse el pelaje se hincha en su conjunto y proporciona una capa aislante de tamaño mucho mayor.

    Por otro lado, el sobresalto o susto que desencadena este mecanismo forma parte de la respuesta de huir o luchar que se presenta ante una amenaza. El erizamiento del pelo proporciona un mayor tamaño que ayuda a intimidar al oponente. Al respecto recordar el erizamiento de pelo y los bufidos de un gato amenazado, la postura erguida del oso o las membranas del cuello del lagarto de Kingy (sí, por eso acompaña una imagen del lagarto a esta entrada, por si se lo preguntaba algún curioso), artificios destinados todos ellos para ofrecer un aspecto más amenazador. Como el que debieron ofrecer nuestros ancestros con el vello corporal erizado.

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    Cuando llevamos un rato sumergidos en el agua las yemas de los dedos de las manos y de los pies se arrugan como si fueran ciruelas pasas.

    Y el curioso se pregunta ¿por qué? ¿y por qué no se arruga la piel del todo el cuerpo? ¿y por qué las arrugas duran tan poco?

    Este comportamiento se debe a la forma en que responde la piel ante la humedad y a la propia composición de la piel, que está formada por dos capas principales: la dermis y la epidermis. Ambas capas están unidas, pero existe un ligero espacio intermedio.

    Aunque es la principal barrera de nuestro organismo frente al exterior, la piel no es impermeable, y así absorbe agua del aire y, en mayor medida, absorbe agua cuando nos bañamos.

    En las manos y los pies la piel es bastante más gruesa y eso hace que absorba más agua que el resto del cuerpo y que el efecto sea más perceptible. A medida que la epidermis se hincha más y más, se separa de la dermis y forma surcos y crestas, sobre todo en las yemas de los dedos, pues en las palmas y en las plantas las dos capas están más unidas.

    Después de una larga inmersión, la piel arrugada se reblandece enseguida al salir del agua. Al lavarla en agua jabonosa se eliminaron los aceites naturales que recubren la piel y que impiden que el agua escape. Así pues, desprovista de su recubrimiento protector, el exceso de agua se evapora rápidamente. En realidad, la piel se seca tanto después de un baño que contiene menos agua que antes de meterse en la bañera, por lo que es una buena idea aplicarse una crema hidratante después del baño.

     

     

    Nota sabionda: La epidermis de las manos absorbe entre 6 y 10 veces su propio peso en agua.

    Nota sabionda: La ligera capa de grasa que cubre la piel y mantiene la hidratación es la que deja las marcas de las huellas digitales.

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