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Cómo pelar patatas
Supongamos que acabamos de hervir unas patatas. Ahora viene la tediosa tarea de pelarlas.
Están muy calientes… la piel sale a pequeñas tiras y se rompe contínuamente… siempre quedan pequeños pedacitos de piel en la patata…
Pero esto se acabó siguiendo las instrucciones del siguiente vídeo:
cómo pelar un huevo duro
Resumiendo los pasos son:
- realizar un ligero corte con el cuchillo marcando la línea de separación.
- hervir la patata.
- introducirla en agua muy fría.
- esperar unos 5 segundos.
- separar la piel en dos mitades.
El frío afecta más rápidamente a la piel que a la propia patata, las moléculas de agua reducen su velocidad al bajar la temperatura y disminuye la fuerza de adhesión entre la piel y la patata.
Curioso ¿no? Y útil. La de tiempo que se ahorra.
Y siguiendo con el tema, de añadido un vídeo que nos enseña a pelar un huevo duro. De una manera diferente y muy, muy curiosa.
cómo pelar un huevo duro
La piel de los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies reciben el nombre de piel de rozamiento. Y esto es así porque esta piel carece de folículos pilosos y de glándulas grasas y presenta unos relieves epidérmicos o estrías que facilitan el asir objetos y el caminar.
Estas estrías de rozamiento —también llamadas crestas papilares— se componen de hileras de poros sudoríparos que transpiran constantemente. Y esta transpiración mezclada con grasas de otras parte del cuerpo pasa a la superficie de otros objetos cuando los tocamos. El dibujo de las estrías de fricción que se transfiere es lo que se conoce como huella latente.
Estas impresiones latentes no se observan a simple vista, por lo que se han de “revelar” de algún modo para incrementar su visibilidad y contraste.
El método más frecuente para revelar huellas sobre materiales no porosos, consiste en la utilización de un polvo dactilar para realzarlas.
Este polvo se puede componer de muchos ingredientes distintos que pueden variar según la fórmula escogida, pero suelen contener esencia de trementina, óxido férrico negro y pigmento negro de hollín.
Se aplica sobre la superficie escogida con un pincel y el polvo se adhiere de forma mecánica al aceite y demás componentes húmedos de la huella latente, con lo que ésta se torna visible y deviene apta para su tratamiento.
Así se puede, de entrada, clasificarla en uno de los cuatro tipos de huellas dactilares existentes:


Nota sabionda: La forma y las características de las huellas dactilares se forman antes de nacer y permanecen inalterables hasta el momento de la muerte. A menos que se dañen, corten o lesionen hasta el punto de formar una cicatriz.
Nota sabionda: Son diferentes para cada individuo, incluso son diferentes las de los gemelos idénticos. Las crestas papilares se forman desde muy temprano, entre el tercer y cuarto mes de embarazo y su patrón va a depender tanto del genoma como del ambiente. Al formarse la piel del feto en el útero materno, queda expuesta a diferentes condiciones tales como la presión de otras partes del cuerpo, los movimientos y la posición de éste en el útero, la nutrición, la presión sanguínea…. lo que hace imposible que se repitan las circunstancias que dan lugar al dibujo final.
Nota sabionda: La función de las crestas y los surcos es la de hacer la piel rugosa en manos y pies para agarrar objetos y que sea mucho más difícil que éstos se deslicen. Esto sigue siendo útil en la actualidad para nuestras manos, pero ya no cumple ninguna utilidad en nuestros pies. Otro vestigio más de nuestro pasado arbóreo donde los pies eran imprescindibles para sujetarse a las ramas. De hecho, los monos y los koalas tienen también huellas dactilares.
dni grasa piel presión superficie¿Por qué estornudamos?
Un estornudo es un acto reflejo que consta de una inspiración prolongada seguida de una expiración violenta y ruidosa.
Parece que estornudar es un acto muy sencillo, pero en realidad es un complicado proceso en el que intervienen muchas partes del cuerpo. Es imposible estornudar a voluntad, pues no se puede desencadenar el proceso de manera voluntaria. Por contra, sí que se puede reprimir parcialmente —no sin cierto esfuerzo— aunque no es recomendable hacerlo.
Pero, antes de seguir… ¿por qué estornudamos?
La nariz es el purificador de aire del organismo. Al entrar por la nariz el aire se calienta, se humidifica y se filtra, para llegar a los pulmones lo más cálido, húmedo y limpio posible. Claro que, en ocasiones, el filtraje no es suficiente y se desencadena el mecanismo del estornudo. Esto ocurre cuando:
En estas circunstancias las células nerviosas de los tejidos nasales se excitan y envían impulsos al tallo encefálico —sección del cerebro que controla los actos involuntarios— y éste reenvía las señales a los músculos pectorales, a los abdominales y al diafragma, que contraen los pulmones en un espasmo. Los músculos de la faringe también se contraen evitando que el aire expulsado penetre en la boca y facilitando que salga por la nariz.
Gracias a este mecanismo de defensa del sistema respiratorio, nuestro cuerpo expulsa las sustancias perniciosas para nuestro organismo mediante un chorro de aire a presión a través de las fosas nasales.
Nota sabionda: El aire expulsado por la nariz al estornudar puede alcanzar los 160 km/h.
Nota sabionda: Es muy difícil mantener los ojos abiertos mientras se estornuda, ya que los nervios que controlan los ojos y la nariz se encuentran relacionados y un estímulo en uno de ellos a menudo produce una respuesta en el otro. También es casi imposible estornudar sin mover la cabeza, ya que este movimiento hacia adelante ayuda a expulsar las sustancias irritantes.
Nota sabionda: Los estornudos fóticos son aquellos que se producen cuando una fuente de luz brillante y repentina nos provoca el estornudo. Al parecer son fruto de la estimulación de la mucosa nasal por la radiación ultravioleta.
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Bueno, si no lo fuera no estaríamos aquí haciéndonos esa pregunta. O, si estuviéramos, nuestra biología sería muy diferente y a saber de nuestros procesos mentales.
Quizá la pregunta debería ser formulada de otra manera: ¿Por qué podemos respirar nuestra atmósfera y no otras? Tampoco. La podemos respirar porque hemos evolucionado de acuerdo a ella y no a la de los otros planetas.
Y qué tal… ¿Por qué la atmósfera tiene una proporción importante de oxígeno y no un predominio de amoniaco, metano, dióxido de carbono y otros gases, como en otros planetas del Sistema Solar?
Para responder a esto, nada mejor que empezar por el principio.
Según los astrónomos, los planetas tuvieron su origen en torbellinos de gas y polvo interestelar constituidos por los diversos elementos presentes en el cosmos. La composición de estas nubes —al igual que la del cosmos— era de un 90% de hidrógeno, un 9% de helio y el restante 1% incluía todos los demás elementos: principalmente neón, oxígeno, carbono, nitrógeno, carbón, azufre, silicio, magnesio, hierro y aluminio.
Las fuertes presiones gravitatorias amalgamaron aquellos elementos dando lugar a los globos sólidos. Así la Tierra surgió, principalmente, de una mezcla rocosa de silicatos y sulfuros de magnesio, hierro y aluminio, cuyas moléculas se mantenían firmemente unidas por fuerzas químicas. Claro que, durante este proceso, una serie de gases quedaron atrapados mediante uniones químicas débiles.
A medida que aumentaba la presión se hizo más violenta la acción volcánica y muchos gases fueron expulsados. Aunque el hidrógeno combinado con otros elementos —con oxígeno para formar agua, con nitrógeno para formar amoníaco o con carbono para formar metano— permaneció, las moléculas de hidrógeno y los átomos de helio y neón, al ser demasiado ligeros para ser retenidos, escaparon rápidamente. La mayor parte del vapor de agua se condensó y formó un océano y la atmósfera de la Tierra quedó constituida entonces por: vapor de agua, amoníaco, metano y algo de argón.
La atmósfera de los planetas interiores comenzó a evolucionar químicamente gracias a los rayos ultravioletas del cercano Sol, que rompieron las moléculas de vapor de agua en hidrógeno y oxígeno. Aunque el hidrógeno escapó, el oxígeno fue acumulándose y combinándose con amoníaco y metano. Con el primero formó nitrógeno y agua y, con el segundo, anhídrido carbónico y agua. Poco a poco, la atmósfera de los planetas interiores pasó de ser una mezcla de amoníaco y metano a una mezcla de nitrógeno y anhídrido carbónico.
La posterior acción de los rayos ultravioleta sobre el vapor de agua hace que se vaya acumulando oxígeno libre que posteriormente se transforma en ozono. Este ozono actúa de barrera al absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta. Aquella que logra atravesar la capa de ozono en la alta atmósfera y romper las moléculas de agua más abajo es muy escasa, con lo cual se detiene la evolución química de la atmósfera y se convierte en estable.
Pero en la Tierra apareció un hecho nuevo que rompió la estabilidad: el desarrollo de un grupo de formas de vida capaces de utilizar la luz visible para romper las moléculas de agua. Como la capa de ozono no intercepta la luz visible, el proceso de la fotosíntesis podía proseguir indefinidamente, consumiendo anhídrido carbónico y liberando oxígeno.
Así, pues, hace 500 millones de años, la atmósfera empezó a convertirse en una mezcla de nitrógeno y oxígeno, que es la que existe hoy, y es la que respiramos.
Nota sabionda: Las atmósferas de los planetas exteriores, alejados de la luz solar, están formadas de vapor de agua, amoníaco, metano y algo de argón. Además de hidrógeno , helio y neón, que no escaparon porque estos planetas tienen la masa suficiente como para retenerlos.
Nota sabionda: Marte y Venus tienen hoy día atmósferas compuestas por nitrógeno y anhídrido carbónico, mientras que la Tierra debió de tener una parecida hace miles de millones de años, cuando empezó a surgir la vida.
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¿Por qué se resquebraja en esa característica estructura de gravilla en vez de romperse en mil pedazos cuando recibe un impacto?
Cuando recibe un impacto de un objeto más o menos pequeño se entiende: una piedra, un guijarro, algún pequeño objeto que pudiese impactar a gran velocidad contra él. Porque si nos liamos a mazazos se rompen todos.
A los curiosos nos interesa saber ¿por qué no se hacen añicos ni saltan en pedazos por los aires al recibir un fuerte golpe? ¿por qué se resquebrajan en fragmentos tan pequeños? y lo más importante ¿cómo hacen los fabricantes para conseguir que tengan este comportamiento?

Prevenir la dispersión de fragmentos es relativamente sencillo: el parabrisas del automóvil se compone de tres láminas, por lo que recibe el nombre de laminado. Las dos exteriores son de vidrio y la interior de un plástico elástico, normalmente polivinil butiral (PVB), que puede mellarse y deformarse sin llegar a romperse.
Cuando un proyectil golpea el parabrisas, los fragmentos de vidrio permanecen adheridos a la interlámina de plástico en lugar de desprenderse y salir volando por los aires.
Como los vidrios de los parabrisas deben ser más fuertes y resistentes que las lunas convencionales, son sometidos a cargas y tensiones con el fin de robustecerlos. El método del temple térmico es el utilizado para conseguir el vidrio tensionado o temperado.
Consiste en lo siguiente: tras haberle dado forma y mientras aún está a temperatura elevada, las superficies —y sólo éstas— son enfriadas instantáneamente por lo que se endurecen de inmediato. Con esta acción se consigue fijar y encerrar la estructura molecular del vidrio caliente, con una disposición más dilatada que a temperatura ambiente. A continuación se enfría lentamente toda la luna de vidrio por lo que toda la estructura se contrae, incluido el interior que se comprime y alcanza la estructura más prieta propia de la temperatura ambiente.
Es esta combinación de tensiones y compresiones opuestas que quedan atrapadas en el interior, las que fortalecen la estructura. Y es esta energía energía reprimida la que se liberará en el preciso instantre en que el vidrio se agriete, esparciendo la fractura rápidamente por toda la superficie como una reacción en cadena.
Consiguiendo con todo ello que, en caso de colisión o impacto, no entren fragmentos de vidrio al interior del vehículo, lo que redunda en beneficio de los ocupantes y mejora notablemente el nivel de seguridad.
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Los tacos son para porporcionar un mejor agarre al terreno. Al correr sobre la hierba, sobre todo si está húmeda, los resbalones serían demasiado frecuentes y el juego se resentiría, además de los propios jugadores, que verían incrementado notablemente el riesgo de lesión.
Pero… ¿cómo funcionan?
Cada cuerpo tiene un peso, que no es más que la atracción que la fuerza de gravedad terrestre realiza sobre su masa o cantidad de materia. Como cualquier fuerza aplicada sobre una superficie —en este caso el propio terreno de juego— realiza una determinada presión.
La presión realizada por una fuerza es directamente proporcional a la fuerza aplicada e inversamente proporcional a la superficie sobre la que se aplica. Esto se representa mediante la fórmula presión=peso/superficie que se lee como sigue: a mayor peso mayor presión y a menor superficie mayor presión.
Como el peso del futbolista no lo podemos cambiar (es más no interesa que engorde demasiado) habrá que cambiar la superficie de aplicación de su peso, lo que se logra con los tacos, que presentan una menor superficie de contacto que toda la suela. Así los tacos se “clavarán” en el suelo, lo suficiente para evitar resbalones.
Este principio se aplica a multitud de cosas ordinarias. Nos permite clavar una aguja o un clavo o cortar con unas tijeras o un cuchillo aplicando menos fuerza de la que sería necesaria si la superficie de contacto fuese mayor. También impide que nos hundamos en el terreno con los esquies para la nieve o las ruedas de un tractor, al repartir el peso en una mayor superficie, disminuyendo así la presión.
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