Rorschach (Watchmen) de Alan Moore y Dave Gibbons¿Quién no ha distinguido un rostro en los claroscuros de un mancha o un estampado? En las vetas de la madera o del mármol, en las formas cambiantes de una nube, en una roca, en la corteza de un árbol… y en tantos otros casos en los que observamos contornos difusos.

Si paramos atención podemos encontrar animales, objetos, plantas o lo que nos propongamos haciendo uso de la imaginación, pero la localización instintiva es la de rostros más o menos humanos.

Y ¿por qué ocurre esto?

Nuestro cerebro clasifica aquello que vemos en una serie de categorías que crea en nuestra infancia. Cuando vemos, por ejemplo, una silla, sabemos al instante que un objeto que vemos por primera vez es una silla porque nuestro cerebro lo compara con unos patrones creados con anterioridad y constata una total coincidencia. Si vemos, por ejemplo, una escultura moderna de forma indefinida, podría darse el caso de que nuestro cerebro observara ciertas coincidencias que nos llevasen a decir: Pues parece una silla.

Cuando observamos una estructura o forma irreconocible nuestro cerebro intenta darle sentido comparándola con el resto de cosas conocidas con anterioridad. El hecho de percibir como algo reconocible una forma inicialmente sin ningún tipo de patrón es un fenómeno psicológico conocido con el nombre de pareidolia.

En ocasiones, la asimilación con un patrón conocido resulta evidente como ocurre en los siguientes casos:

Todos asimilables a rostros humanos, excepto la nube que nos recuerda una cabeza de perro.

BaldosaOtras veces es difícil dar con la interpretación de un estímulo vago, pero cuando ya se ha hecho es también muy difícil sustraerse a esta interpretación. Y es aquí cuando opera el inconsciente a la búsqueda de una imagen y donde entran en juego las creencias personales, dando como resultado hallazgos como iconos religiosos, imágenes de fantasmas, rostros misteriosos y avistamientos de ovnis, por citar algunos temas paranormales.

Veamos, por ejemplo, la imagen de la izquierda. Se trata de una baldosa de baño, cuya mancha de color conforma una serie de claroscuros de contornos muy difusos. En cuanto fijamos la vista en ella somos capaces de distinguir los primeros rostros casi al instante. Y si nos concentramos seremos capaces de encontrar más, e incluso otras formas.

Si otra persona distingue una imagen que no sabes ver y te explica cómo se ve y dónde, ya serás capaz de verla. Tan sugestionables somos y tan poco le gusta a nuestro cerebro no saber o no reconocer lo que está viendo.

A continuación unas caras que he “descubierto”, aunque se pueden encontrar muchas más. Solamente se trata de echarle imaginación.

Y ¿por qué distinguimos rostros y no otras cosas?

Al parecer se trata de una ventaja evolutiva. Sin duda es (y fue) muy útil reconocer con rapidez un rostro semioculto por la maleza o en la penumbra, en cuanto a supervivencia se refiere. Al menor indicio de un posible enemigo emboscado, el hombre primitivo podía ponerse de inmediato a la fuga. Quizá vislumbrara un rostro o quizá no lo fuera en realidad, pero el caso es que pudiera ponerse a salvo.

Y tan arraigada está esta facultad en el cerebro humano, que una de las primeras cosas que hacen los bebés es reconocer rostros. Reaccionando con una sonrisa o una mueca no tan solo a la voz o a los estímulos luminosos y de movimiento, sino al rostro humano. La presencia de un rostro humano en su campo de visión acaparará toda su atención y dejará de lado cualquier otro estímulo.

En cierta manera esta actitud también favorece su supervivencia. Sin duda es muy atractivo para unos padres que un bebé les siga con la mirada, les reconozca, les sonría y les preste su atención. En caso contrario unos primitivos padres podrían abandonarlo al no haber sabido crear vínculos afectivos con ellos.

 

 

Nota sabionda: Este fenómeno psicológico perceptivo —que no necesariamente patológico— es utilizado en el test de Rorschach. Un famoso test utilizado para evaluar la personalidad del sujeto estudiado, a partir de sus intentos de dar sentido a 10 láminas que presentan manchas de tinta totalmente ambiguas y faltas de estructuración.

Nota sabionda: No solamente se presenta la pareidolia con estímulos visuales, también lo hace con los auditivos. De ahí los mensajes ocultos en canciones al reproducirlas en reverso, o la aparición de mensajes o frases reconocibles en grabaciones en idiomas desconocidos.
A continuación unas de estas pareidolias auditivas en las que unas frases en castellano aparecen nítidamente en una canción en otro idioma. Pero cuidado, quizá nunca más puedas volver a escucharlas como antes.

En la conocida canción All Right, de Christopher Cross, nos encontramos con un tal pingüino Rodríguez, que a saber quién es. En la no menos famosa canción Hold on tight de la E.L.O. (Electric Light Orchestra), se oye claramente en tu huerto no hay tomates, un huerto ciertamente pobre. Y en la famosísima Hotel California de Eagles nos encontramos con un chinito pecando.


Christopher Cross


E.L.O.


Eagles

Lo que en realidad dice el amigo Christopher es I think we’re gonna make it, ‘pienso que vamos a hacerlo’, en inglés. Los de la E.L.O. dicen quand tu vois ton bateau partir, ‘cuando veas zarpar tu barco’, en un perfencto francés. Y Eagles nos canta then she lit up a candle, ‘luego ella enciende un candil’.

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Fobias

24Jun07

FobiasUna fobia es un transtorno de ansiedad, una aversión obsesiva a alguien o a algo. Un temor irracional y compulsivo, infundado e incontrolable.

Quien la padece se muestra incapaz de controlar la respuesta corporal al estímulo fóbico. Su cerebro ha activado un mecanismo de defensa que le lleva en unos segundos a un pánico total y exacerbado, a un estado de ansiedad que puede tomar la forma de una crisis de angustia.

Suelen presentarse por primera vez en la infancia o en el inicio de la vida adulta.

Algunos de estos temores irracionales son compartidos por muchas personas, como la aracnofobia (miedo a las arañas), la acrofobia (miedo a las alturas), la cinofobia (miedo a los perros), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) o la nictofobia (miedo a la noche y la oscuridad); pero la mente humana es algo realmente complejo y existen fobias de todos los gustos y colores. Hay quien siente un pánico irracional por la cosa más peregrina y no le mengua su malestar el saber que a las demás personas no les afecta en absoluto el agente que a él le perturba.

Algunas de las fobias más curiosas y desconcertantes son:

Ablutofobia: Miedo a bañarse o lavarse
Aerofobia: Miedo a las corrientes de aire y al viento
Agirofobia: Miedo a cruzar la calle
Agorafobia: Miedo a los lugares públicos
Aliumfobia: Miedo al ajo
Ailurofobia: Miedo a los gatos
Alodoxafobia: Miedo a emitir opiniones
Amatofobia: Miedo al polvo
Amaxofobia: Miedo a conducir un vehículo
Anablefobia: Miedo de mirar hacia arriba
Ataxofobia: Miedo del desorden
Barofobia: Miedo a la gravedad terrestre
Batofobia: Miedo a las profundidades
Brontofobia: Miedo a los truenos, a las tormentas
Cacofobia: Miedo a la fealdad
Clinofobia: Miedo de ir a la cama
Coitofobia: Miedo al coito
Colpofobia: Miedo a los genitales en general
Coulrofobia: Miedo a los payasos
Crometofobia: Miedo al dinero
Demofobia: Miedo a las muchedumbres
Dextrofobia: Miedo a objetos a la derecha del cuerpo
Eisoptrofobia: Miedo a los espejos
Eleuterofobia: Miedo a la libertad
Ergofobia: Miedo al trabajo
Ermitofobia: Miedo a estar solo
Esciofobia: Miedo a las sombras
Escolionofobia: Miedo al colegio
Eufobia: Miedo a las buenas noticias
Fobofobia: Miedo a las fobias
Gametofobia: Miedo al matrimonio
Gefirofobia: Miedo a cruzar puente
Hagiofobia: Miedo a los santos, a los lugares sagrados
Hamartofobia: Miedo al pecado
Hapofobia: Miedo a tocar a alguien
Hedonofobia: Miedo al placer
Hexakosioihexekontahexafobia: Miedo al número 666
Hipnofobia: Miedo a dormir
Kakorrafiafobia: Miedo al fracaso
Katagelofobia: Miedo al ridículo
Iatrofobia: Miedo a los médicos
Itifalofobia: Miedo de ver, pensar en, o tener el pene erecto
Lalofobia: Miedo de hablar, especialmente en público
Levofobia: Miedo a objetos a la izquierda del cuerpo
Musofobia: Miedo a los ratones
Necrofobia: Miedo a los cadáveres
Neofobia: Miedo a la novedad, a las cosas nuevas, a nuevas experiencias
Ortofobia: Miedo a la propiedad
Panfobia, Pantofobia: Miedo a todo
Partenofobia: Miedo a las muchachas vírgenes o púberes
Pedofobia: Miedo a los niños
Psicopatofobia: Miedo a volverse loco
Pternofobia: Miedo a las plumas
Sesquipedaliofobia: Miedo a equivocarse al pronunciar palabras largas, complicadas o inusuales
Siderodromofobia: Miedo a los trenes
Tacofobia: Miedo a la velocidad
Tapefobia: Miedo a ser enterrado vivo
Tecnofobia: Miedo a los adelantos tecnológicos
Triscaidecafobia: Miedo al número 13
Venustrafobia: Miedo a las mujeres hermosas
Virginitifobia: Miedo a la violación
Xantofobia: Miedo del color amarillo
Zelofobia: Miedo a la envidia

Lista de fobias extractada de otras más completas que hay aquí, aquí y aquí.

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