Camaleón¿Por qué cambian de color? ¿Qué motivos les inducen a ello? Y es más… ¿Cómo lo hacen? ¿De qué mecanismos se valen?

Algunas especies de camaleón, de entre las más de 80 existentes, son capaces de cambiar de color, lo que se ha convertido en su característica más famosa.

Los cambios de color que experimentan estos reptiles obedecen a diferentes situaciones:

  • Camuflaje
  • Regulación de la temperatura corporal
  • Relaciones sociales
  • La capacidad de adoptar el tono exacto del entorno, ya sea el verde de las hojas o el marrón del tronco de un árbol, permite al camaleón ocultarse de sus presas o de su predadores. La presas no le detectan hasta que es demasiado tarde para escapar y sus predadores no se percatan de su existencia.

    Los cambios en la temperatura ambiente también provocan sus cambios de color. Adopta un tono más oscuro para absorber más luz y calor y cambia a una tonalidad más clara para reflejar la luz y enfriarse.

    El color también tiene una función social. Cambian su coloración a tonalidades estridentes antes de entrar en combate contra su oponente y son más vivos sus colores cuanto más se irritan, en una clara misión intimidatoria. También cambian de color para atraer o repeler a sus potenciales parejas en la temporada de celo. Una hembra habitualmente marrón se puede volver anaranjada para indicar que está lista para el apareamiento y mancharse de negro y anaranjado cuando se une a un macho para indicar su indisponibilidad a otros pretendientes.

    Todos estos cambios de color son posibles gracias a una células cutáneas pigmentarias especiales que contienen una amplia gama de pigmentos:

  • los cromatóforos —situados en la capa más externa— contienen pigmentos amarillos y rojos.
  • los guanóforos —situados bajo los cromatóforos— contienen la guanina, una sustancia cristalina e incolora que refleja el color azul de la luz incidente.
  • los melanóforos —situados aún más abajo— contienen melanina, un pigmento oscuro que regula el brillo
  • Merced a las hormonas que segrega su organismo, todas estas células pigmentarias pueden regular la distribución de los pigmentos que contienen, dando lugar a los diferentes colores, a su brillo y tonalidad.

    Cuando el amarillo del cromatóforo se combina con la luz azul reflejada por los guanóforos, la piel se tiñe de verde. Si el que se combina es el rojo con el azul, la tonalidad obtenida es la morada y si algunos cromatóforos se tintan de amarillo el color obtenido es el marrón. Los melanófors contribuyen a las diferentes tonalidades de brillo y oscuridad de un mismo color. Los tonos rojizos y anaranjados se logran sin intervención de los guanóforos.

    Y así hasta obtener todas las coloraciones posibles de la paleta de colores.

    amarillo animales azul color reptiles rojo verde

    SpidermanAparte del trepamuros —nuestro amigo y vecino el asombroso Spiderman— hay otros seres, ya en el mundo real, que pueden caminar por las paredes.

    Numerosos insectos, arácnidos, e incluso pequeños anfibios o reptiles pueden caminar por las paredes y trepar por las mismas. No les detienen ni superficies tan resbaladizas como los cristales de las ventanas.

    Veamos cómo lo hacen.

    El segmento final de las patas de los insectos y los arácnidos, llamado tarso, presenta una estructura semejante a uñas o garras que favorecen la sujección a cualquier imperfección del terreno que, aunque no podamos distinguirla, existe.

    En otros casos se sirven del efecto adhesivo del vello situado en unas almohadillas pegajosas también localizadas en los tarsos y llamadas arolios. Secretan una sustancia oleaginosas que les permiten adherirse a cualquier superficie, por lisa que sea.

    Los pequeños reptiles como las lagartijas tienen cinco dedos por pata, y en cada uno de esos dedos lo que en apariencia es una almohadilla, pero que en realidad es una nutridísima red formada por hasta dos millones de pelitos delgadísimos y elásticos. Cada uno de estos pelitos tiene en su extremo una especie de escobilla de estructuras todavía más pequeñas llamadas espátulas en un número cercano al millar. Así que en cada pata del reptil puede haber hasta dos mil millones de espátulas.

    A este nivel realmente microscópico actúan unas pequeñas fuerzas de atracción electrostática a nivel molecular entre la superficie por la que caminan y la punta de sus espátulas que reciben el nombre de fuerzas de Van der Waals.

    Estas fuerzas permiten al animal —de peso mucho mayor que los invertebrados— trepar con pasmosa facilidad por las paredes.

     

    Nota sabionda: Las fuerzas de Van der Waals son muy importantes en biología, pues son uno de los enlaces no covalentes que estabilizan la conformación de las proteínas.

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