El Mar Muerto

12Jun08

Flotando en el Mar Muerto

El Mar Muerto está situado entre Israel, Cisjordania y Jordania, a unos 25 km de Jerusalem y a 84 km de Tel Aviv en dirección este. Y es, ciertamene, un espacio singular.

Para empezar no se trata de un mar, sino de un lago salado de grandes dimensiones —de unos 76 km de largo, un ancho máximo de 16 km y una superficie de aproximadamente 62.500 hectáreas— que ocupa la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán, que le nutre con su caudal.

Comoquiera que se encuentra totalmente rodeado de montañas, las aguas aportadas por el Jordán, otras fuentes menores y por la escasa precipitación que se produce sobre el lago, no tienen más salida que la evaporación, que es realmente intensa en el clima caluroso y seco del desierto. Como resultado de ello, el Mar Muerto es aproximadamente diez veces más salado que los océanos, con una salinidad de 350 a 370 gr por litro frente a los 35 gr por litro de aquellos.

Es por esta elevada salinidad que el cuerpo humano flota y no se hunde. También por ello ni los peces ni ningún otro ser vivo —salvo algunas bacterias— pueden vivir en él. De ahí su nombre.

Otra singularidad es que se trata del lugar más bajo de la Tierra a cielo abierto al encontrarse 416,5 m bajo el nivel del mar, y por ello no sólo son excepcionales sus aguas, sino también la atmósfera que se encuentra sobre él: más densa que al nivel del mar, filtra mejor las radiaciones ultravioletas nocivas y contiene un 8% más oxígeno de lo habitual.

 

 

Nota sabionda: Al ser muy rico en potasas, bromuro, sal, yeso y otros productos químicos, éstos pueden obtenerse en gran cantidad y de manera económica. Para el proceso de extracción es necesario evaporar artificialmente las aguas del Mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas. La superficie, que era de 1.025 kilómetros cuadrados en 1945, se estima que será de 312 dentro de unos 100 años. En ciertos puntos, la costa se halla hoy a 600 metros de donde se encontraba 20 años atrás.

Nota sabionda: El Mar Muerto es un lago endorreico, lo que quiere decir que no evacua cantidades significativas de agua ni por desagüe superficial ni por infiltración. Evapora en su superficie toda el agua que colecta de su cuenca hidrográfica. Otros ejemplos de lago endorreico son el Mar Caspio, el Mar de Aral y el Lago Chad.

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Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.

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Si alguna vez tus visitas te sorprenden sin bebidas frías te será útil el siguiente truco para tener bebida fresca en apenas 2 mintos.

Nada de poner unas latas en el congelador. Además de necesitar unos 30 minutos para enfriarlas convenientemente corres el riesgo de olvidar alguna y que reviente, con el consiguiente estropicio.

Pero aquí no queda todo, puedes obtener sorbete de frutas directamente de un zumo aplicando la misma técnica casera.

¿Y cómo funciona el asunto?

Introducimos las latas en un recipiente con hielo para que la diferencia de temperatura entre la lata y el hielo juegue a nuestro favor. El calor circula del cuerpo más caliente al más frío, así irá abandonando la lata, que se enfriará, y se dirigirá hacia el hielo, que se calentará.

Pero este proceso sería muy lento, más incluso que el congelador, por ello añadimos agua para aumentar la superficie de contacto y facilitar el trasvase térmico. También añadimos sal para aumentar el punto de ebullición del agua. No es que esperemos que hierva, ni mucho menos, pero cuesta más calentar el agua salada que el agua sin sal, por lo que así mantenemos el agua fría más tiempo. Y, por último, agitamos continuamente para facilitar el reparto homogéneo de temperatura.

 

 

Nota sabionda: Cuando los cristales de sal se disuelven en el agua, los iones de Sodio (Na+) y de Cloro (Cl-) afectan las moléculas de agua de tal manera que decrecen el punto de congelación y elevan el de ebullición.

Las moléculas de agua cristalizan cuando se congelan, pero la presencia de cloro y sodio interfieren en el proceso, dando como resultado el que el agua salada permanece por mas tiempo en estado liquido a medida que desciende la temperatura.

Por contra, cuando se calientan se mueven más rápido y colisionan entre ellas liberando vapor de agua, pero la presencia de cloro y sodio también interfiere en el proceso disminuyendo el número de colisiones y ralentizando el proceso de ebullición.

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AhogándoseComo poder, se puede, lo que no se debe.

Por tragar un buche de agua salada no va a pasar nada —¿quién no ha tragado accidentalmente un poco de agua salada mientras tomaba un baño de mar?— pero si tragamos mucha puede ser muy perjudicial. Y eso sin llegar al extremo de lo que supondría un ahogamiento.

Los efectos van desde diarreas hasta el colapsamiento de los riñones.

En los procesos que ocurren en nuestro organismo tiene mucho que ver la ósmosis, que es un fenómeno físico-químico relacionado con el comportamiento del agua —como solvente de una solución— ante una membrana semipermeable para el solvente (agua) pero no para los solutos. Tal comportamiento entraña una difusión simple del agua a través de la membrana, sin gasto energético.

Si una membrana de este tipo (una membrana celular, la piel…) separa dos soluciones de agua de diferente concentración, se genera un trasvase de agua desde la zona de más baja concentración o hipotónica, hacia la de alta concentración o hipertónica, buscando el equilibrio.

Este movimiento del agua a través de la membrana celular puede producir que algunas células se arrugen por una pérdida excesiva de agua, o bien se hinchen por una ganancia excesiva de agua. Para evitar estas dos situaciones de nefastas consecuencias para las células, estas poseen mecanismos para expulsar el agua o los solutos, aunque requieren gasto energético.

Ahora se nos plantea una pregunta. ¿Por qué no sale toda el agua de nuestro organismo cuando tomamos un baño de mar? La concentración de elementos en el agua corporal es menor que en el agua salada. ¿Qué ocurre, pues?

Lo descrito hasta ahora es lo que ocurre en situaciones normales, en las que los dos lados de la membrana están a la misma presión; si se aumenta la presión del lado de mayor concentración, puede lograrse que el agua pase desde el lado de alta concentración al de baja concentración, en un proceso que se conoce como ósmosis inversa.

Al bañarnos en el mar, el agua (y no la sal) penetra en nuestra piel sin mayor consecuencia que la de arrugarnos la piel de los dedos, como si de agua potable o desalinizada se tratase.

Ahora bien, si bebemos agua salada, al entrar en nuestro organismo no existe ninguna diferencia de presión, por lo que funciona el mecanismo de la ósmosis. Nuestras células ceden agua para equilibrar la concentración en un proceso contínuo. Los riñones comienzan a acumular sal en el proceso de filtrado de la sangre hasta que resultan dañados. Nuestro organismo intenta eliminar la sal sobrante a través de la sudor, la orina y las heces, pero para ello ha de utilizar más agua que la adquirida al beberla salada. Se desencadena un proceso de deshidratación.

Beber agua salada nos da todavía más sed y empeora nuestro equilibrio hidrostático. Así que, por mucha sed que tengas, no bebas nunca agua salada.

Respuesta a unas consultas de ale y de shadow_isma8.

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SaleroFácil que alguna vez nos hayamos encontrado echando mano de un salero y que la sal contenida en él no caiga ni zarandeándolo con fuerza, manteniéndose compacta y apelmazada contra el fondo o los bordes del recipiente.

La sal pura (NaCl) no es un hidrato, ni absorbe el agua, pero la sal de cocina no es sal pura solamente, sino que contiene una pequeña proporción de cloruro de magnesio (MgCl2 ), que es higroscópico y al absorber humedad del aire tiende a aglutinarse y apelmazarse.

Pero fácilmente podemos evitar que esto ocurra. Quizá más de un curioso habrá observado que en los saleros de algunos restaurantes —más fácilmente en los ubicados en zonas costeras o zonas húmedas— junto a la sal se encuentran algunos granos de arroz. Y es que, para impedir que la sal se aglutine al absorber agua, hemos de agregar almidón (harina, granos de arroz, granos de trigo…) que acaparará toda la humedad.

También se le podría añadir bicarbonato sódico (NaHCo3) que convertiría el el cloruro de magnesio en carbonato de magnesio (MgCo3) que no es higroscópico.

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Como una consecuencia lógica de esta entrada nos encontramos ante la necesidad de limpiar la plata oscurecida al contactar con el azufre contenido en el aire en forma de sulfuro de hidrógeno.

Hay muchos métodos para hacerlo, empezando por el uso de productos específicos para tal tarea y acabando con un abrasivo ligero como el bicarbonato sódico (NaHCO3).

Pasando por una serie de compuestos químicos que eliminan la capa de sulfuro de plata mediante diversas reacciones y que podemos dejar a manos expertas en su manejo.

Pero hay un método fácil y eficaz que se puede realizar con elementos caseros y que consiste en:

  1. forrar con papel aluminio el interior de un recipiente
  2. llenarlo con agua caliente
  3. disolver sal en el agua
  4. introducir los cubiertos u objetos de plata

La temperatura del agua acelera la reacción y los iones de cloro (Cl) de la sal (ClNa) atacan la superficie del aluminio permitiendo su oxidación. Como resultado, la plata sulfurada se reduce a plata metálica (como queríamos) y el azufre se elimina devolviéndolo al aire en forma de sulfuro de hidrógeno (quizá huela a huevos cocidos) y el papel de aluminio… bueno… a la basura.

Ahora, tras esperar unos minutos, sólo nos queda secar los objetos y darles brillo con un paño suave.

 

Cómo limpiar la plata de una manera sencilla

 

 

Nota sabionda: La reacción que se produce es: 3 Ag2S + 2 Al + 6 H2O –> 6 Ag + 2 Al(OH)3 + 3 H2S

Respuesta a una consulta de Mike Cuevas

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La mar salada

El agua del mar lleva disuelta en su interior multitud de elementos químicos. Entre éstos los más abunantes son los iones de cloro y de sodio, que representsan el 90% de los iones disueltos en el mar. Éstos reaccionan entre sí para formar el cloruro sódico (ClNa), es decir, la sal común.

Pero ¿cómo han llegado esos elementos al agua? Para responder a esa pregunta sigamos el ciclo del agua.

El calor del Sol evapora agua del mar (solamente agua, las sales disueltas se quedan), este vapor de agua forma las nubes que son desplazadas por el viento y que al llegar a zonas más frías o chocar con las elevaciones de terreno se precipita hacia tierra en forma de lluvia. Este vapor de agua se combina con el dióxido de carbono (CO2) del aire formando ácido carbónico (H2CO3), así que al agua de lluvia tiene un carácter ácido que reacciona con los materiales de las rocas, erosionándolas y arrastrando sus elementos químicos a los ríos y de éstos al mar.

Este proceso —repetido incontables veces— es el responsable de que los elementos disueltos lleguen al mar. Muchos de ellos se depositan en el fondo marino, otros como el calcio (Ca) son aprovechado por los seres vivos y otros iones reaccionan formando sales que permanecen disueltas en el agua, en una proporción cercana al 3,5%.

Pero ésta no es la única vía de llegada de elementos químicos al mar. A causa del movimiento tectónico de placas, el fondo marino se mueve —de forma inapreciable pero constante— dando lugar a la formación de grietas, la aparición de volcanes submarinos y maremotos.

El agua marina se introduce por las fisuras de la corteza terrestre y al entrar en contacto con zonas más calientes reacciona y vuelve a salir a chorro en lo que se ha dado en llamar chimeneas hidrotermales, que conducen el agua caliente de abajo hacia arriba, llevando consigo nuevos elementos químicos. Asimismo el aporte de elementos de la corteza o de capas más profundas llevado a cabo por los volcanes submarinos también se ha de tener en cuenta.

Respuesta a una consulta de Daniela

 

 

Nota sabihonda: Todos los océanos abiertos contienen elementos disueltos en proporciones muy próximas, de tal forma que toda el agua del mar puede tratarse como una mezcla uniforme diluida con cantidades variables de agua dulce. En cambio, el mar Muerto —que en realidad es un lago de grandes proporciones— es aproximadamente diez veces más salado que los océanos. La salinidad de 35 gramos por litro del resto de los mares es de 350 a 370 gramos por litro en él, por lo que, salvo algunos microorganismos, no hay ningún ser vivo que pueda vivir en él. De ahí su nombre.

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EnsaladaAh, ¿pero es que hay una manera especial?

Eso parece. Se recomienda el siguiente orden: sal, vinagre y aceite. En este caso, el orden de los factores sí altera el producto.

Y esto es así por lo siguiente: primero la sal, que enseguida se divuelve gracias a la humedad de los alimentos, después el vinagre y por último el aceite. Si se invierte el orden, el aceite recubre con una ligera capa la lechuga, el tomate y el resto de componentes de la ensalada, impidiendo que el resto de elementos del aliño penetren en ellos. Así, el vinagre resbalaría sobre el aceite e iría a parar al fondo del plato, y la sal, que no se disuelve en el aceite, permanecería entera.

Dice un viejo dicho que para aliñar bien una ensalada hacen falta cuatro personas: un justo para la sal, un generoso para el aceite, un avaro para el vinagre y un loco para darle vueltas.

Claro que toda esta historia se obvia si la ensalada se aliña con una vinagreta, que es una salsa de aceite y vinagre emulsionados sazonada con sal, aunque a estos ingredientes básicos se les puede añadir otros.

 

 

Nota sabionda: Hacia 1773, Benjamín Franklin mostró experimentalmente cómo una cucharada de aceite al esparcirse sobre el agua de un estanque llegaba a ocupar hasta cien metros cuadrados. Ello se debe a que la película de aceite es tan delgada que sólo emerge del agua la talla nanométrica de una molécula.

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